jueves, 26 de enero de 2017

17. ELEGÍA A HOWARD PHILLIP LOVECRAFT. De Abraxas


Un hombre flota entre gentes,
como hiciera una nave azorada
por pleamares de luna indecisa,
capitán de naufragios de mundos
entre amargos tumultos de signos
divertido de mas por los  chismes,
y antifaces pueriles y vanos
de la vida brutal, traicionera.

Tras el péndulo asoma el despecho,
pues los verbos no dicen que aspiran,
ni se escribe muy bien lo que dicen.
Porque el verbo no adueña conceptos,
y las prosas no entienden razones.

Es un hombre que boga entre ensueños
despreciando manadas de risas
que se apretujan como hienas
en torno a hechizos de historias
y mueren sin haber nacido.

A través del aborto y la risa
impasible recorre los mundos
del terror y del odio y la muerte
y las más repugnantes criaturas.
Cual si nadie supiese que existe
nada dice escuchar, ¿está sordo?,
¿Ha vendido a buen precio su juicio?
¿O hemos visto tan sólo un fantasma?,
¿Una estela del hombre que había?

Caminando entre locas montañas,
persiguiendo cornejas del siglo,
desdeñando la vida serena,
conversando con fieras salvajes
y asesinos de impávidos portes,
y descubre planetas extraños
que vivieron de suertes pasadas,
paradójicos  númenes místicos
contagiando a los seres humanos
con el germen del sueño y la magia,
con el hambre y los crueles martirios
de saberse entidad extraviada
y poder concebirse a si mismo
como pieza del raudo engranaje
sin hallar cual el fin es de todo
ni entender las preguntas eternas.

Seudónimo: Abraxas

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