sábado, 11 de febrero de 2017

26. FRONTERAS. De Terranova


El hombre nuevo necesita escapar
más allá del acantilado y el cerco de salamandras.
Los pegasos murieron a causa de la sequía,
el velero celeste tiene oxidado el engranaje
desde que el ministerio estranguló el steampunk,
ninguno de los inmigrantes conoció a Ariadna,
nadie dejó un rastro de pan a sus espaldas.

Todos los crepúsculos le encuentran en el arrecife
esperando el improbable arribo del Nautilus.
El hombre nuevo añora los tiempos en que las brujas
sobrevolaban el país como lluvias de estrellas fugaces,
no puede atarse a una escoba ni al Enterprise.
Sus antepasados se quedaron en la caverna del Cíclope,
no tuvieron coraje para esconderse entre las ovejas.
Ahora es tan difícil escapar del Panóptico.

Quizás un túnel transoceánico pudiera llevarlo
a Mundo Anillo o las dunas de Arrakis,
pero sería millonaria buena fortuna, unobtainium.
Los gansos que elevaron a Munchausen
fueron exterminados por la gripe aviar.
No hay salida hacia el Multiverso.
Atreyu nunca quiso venir con Fujur,
faltan los dragones blancos de la suerte.

Ahora hay un nuevo poder en Isengard
que irradia sus conjuros hacia las nieblas de Utopía,
los que cruzaron el océano jamás regresaron.
Dicen que levantarán muros en aquellas tierras,
no basta con vencer gorgonas o quimeras en el camino,
quizás tenga que seguir un sendero interminable,
huérfano del espacio, sin portales ni puertas.
Nada va a cambiar aunque parezca cambiarse todo.
No hay elección, el hombre nuevo necesita escapar.

Seudónimo: Terranova

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