miércoles, 1 de marzo de 2017

32. SOL ERRANTE. De Miranda


Extraño universo de imperdurables vacíos,
plétora de insólita claridad y alterado ritmo
de explosiva juventud; pequeño y denso
mueve en trazos, paradoja rectilínea irreal;
origina secuencia en fantasía de cuadraturas.

Las directrices realzan desconocido paraje;
no todo sucede, ni es como debiera; se intuye
un cosmos tetra dimensional y prolongado
donde lo móvil, según se infiera, es paralelo;
nunca cruzan senderos, galaxias, ni astros.

Soles binarios, y sus mundos en su singularidad;
al tiempo y distancia justos sin entremezclarse,
mueven en velocidad lineal y relampagueante
hacía un eje infinito de caída; permiten nebulosas
dislate incomprensible de la mecánica celeste.

Rangos de una física desconocida someten
a las binarias de principio a fin, nunca separan
y mueren juntos; así renacen en frías estrellas
de neutrones; y crean para si, oscuros interiores,
nubarrones de materia comprimida y vertiginosa.

En el devenir de su marcha sinérgica resplandecen
únicas; pero como está escrito en cada universo,
siempre habrá terca excepción, así aquel Sol
esférico –y no cuadrado como todos- no acompaña;
y diverge en un momento dado de su creación.

Han pasado eones, tiempo infinito de vocinglero
silencio. Como si fuese ente, aquel astro fascinante
dictaminó más rebeldía y sin tropiezos se alejó, tomó
otro andar en ese raro universo que dio su origen,
materia y formación, y volvió errante sin fronteras.

Con poderosa atracción de tan acechantes tinieblas
en lo más profundo del extraordinario universo,
aparecen sombrías voces gravitacionales, aquel Sol,
sin cortapisas que detenga andar, corre de prisa
hacia un oscuridad perpetua, y grave como tornado.

Y si pensase un solo instante en lo que sucederá;
es la loca aventura más allá de los límites de todo,
como cuando en una ancha moto en línea recta,
pierde en el confín y no se mira en perspectiva,
ya no hay retorno para travieso Sol, y así cayó.
 
Extremas llamas gravitaciones sacuden
su interior; reciedumbre de aquel entorno
en poderosa sincronía apaga luces en tal
oscuridad exorbitante. Entonces queda atrás
dimensionalidad que no cuadró con Sol errante.

Particularidad de su condición, adelgaza ínfimo
y cabe en trasversal camino a lo desconocido;
lugar donde nacen oquedades avasalladoras
va en fuga por derroteros donde emanan; pasó
aquel Sol a curvaturas de un universo paralelo.

 Seudónimo: Miranda 

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