lunes, 22 de mayo de 2017

14. SIN PENA NI GLORIA. De Dragones de Artemisa


 Siempre pensé que te necesitaba, y fui a buscarte. Te encontré una tarde solitaria y te quise.  Tu brillo me enloqueció y sumisa, tan oscura, entre mis brazos, te cobijé. Me diste todo lo que te pedí y nunca pensé que en la cama íbamos a pasar tanto tiempo. No me cansaba de
mirarte y de tocar tus negras formas.
Planeé viajes para disfrutar juntos en la penumbra de mis pensamientos. Mi vida iba a
cambiar y era mejor contigo, ya no me imaginaba el mundo con tu ausencia, y solo me aseguré de que estuvieras siempre bien, fría a mi lado, como nadie  estuvo jamás.
Tu compañía sería mi puerto, mi sangre en las noches, mi apacible música, mi lazo con el más allá. No había nada más. Y sin embargo, algo pasó, no sé qué, pero pasó.
Nuestros primeros días fueron gloriosos y casi pude ver un sendero de felicidad que nos
unía, pero por alguna razón que no comprendí, una mañana me miraste displicente desde tu
cara angulosa y bella, y no me hablaste. Mis caricias no te estremecían, nada te complacía.
Te pedí por favor, lloré por ti, y por mí, con un miedo tremendo. Tanto tiempo esperando por vos y ahora que te tenía, mi cariño no te importaba nada. Solo querías morir, sin mí.En una desazón inconmensurable me deshice en ruegos. Solo una explicación, solo una te pedí, pero nada. Una palabra, un destello, pero nada. Y nada te conmovió de mí y me pregunté si me había equivocado tanto ¿Qué fue, qué te hice, soy yo? Nada. Tu silencio me dolió hasta la médula, y vi todos mis planes por tierra, solo por vos, por tu cruel abandono. Pasaron las horas y dar vueltas a tu alrededor no resultó, ni tocarte, ni hablarte, ni gritarte cuando ya mis nervios estaban destrozados. Los ojos inflamados y la voz quebrada, y vos nada. Los rituales no te trajeron de vuelta, ni los sacrificios, ni la magia, ni vender mi alma. ¿Cómo pudiste hacerme ésto, no tenías derecho. Yo te quería, aún sabiéndote sin corazón. Ya está, no importa, yo resucitaré, como hice siempre, como siempre me levanté del fondo de mis angustias, y en mi soledad continué con mi vida. Porque es mi vida, y nadie, ninguna como vos, ni vos, me van a joder la vida ¡maldita tablet!

Seudónimo: Dragones de Artemisa

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