miércoles, 31 de mayo de 2017

22. OJOS DESORBITADOS. De Pulpo


Nunca pensé que los ojos podían salir de sus orbitas a voluntad. Quizás fue el susto de verle lo que provocó que mis lóbulos oculares quedaran colgando de mis mejillas. El corazón me late enloquecido cuando pienso en las imágenes fragmentadas que llegaban a mí cerebro mientras corría presa del pánico, sosteniendo delicadamente mis balanceantes ojos.
No debí mirar. Siempre sospeche que vivía dentro de aquel jarrón de flores. Extrañas señales me advirtieron de su presencia: muchedumbres de insectos entrando y saliendo diariamente como si recibiesen órdenes, y aquel olor penetrante a carne podrida.   
Por la noche el tropel era mayor. No podía conciliar el sueño ni hartándome de somníferos. Así que me llene de valor. Pasada las dos de la madrugada me desplace descalzo en la oscuridad y con agilidad prendí la linterna y mis ojos se colaron en el interior del jarrón.
Una maraña de antenas y patas me erizó la piel y desee gritar a todo pulmón pero no pude. Entre el enjambre vi aquel par de ojos descoloridos que ejercieron presión sobre los míos como un gran imán. Volví a mirar a mi odiada esposa a la que creí lejos de mi vida para siempre.
Su dedo medio con el anillo de piedra azul era transportado por un enjambre de hormigas hacia el interior del florero. En ese instante supe que regresaba a la vida recomponiéndose pieza a pieza. Solo arrancándome los ojos dejaría de verla deambulando nuevamente por la casa.

Seudónimo: Pulpo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.