domingo, 25 de junio de 2017

45. PARAISO. De Dante Ferré


Sus oraciones matutinas lo esperaban. Se le hacía tarde. Debía llegar. Atrás ya había quedado la Gran Vía de Barcelona y el incidente con el tranvía. Su moderna y novedosa marcha eléctrica los hacía ahora ciertamente silenciosos, y, sin llegar a alcanzar aún lugar seguro en el otro lado de la calle, en breve descuido, la desmesurada caja rodante lo golpea a la altura de los hombros derribándolo. Le parece percibir el peso de unas ruedas transitándolo rápidamente, pero no era posible: ningún tipo de dolor vino a anticiparle tamaña fatalidad. Se levanta de un salto, golpea con la gorra sus ropas para quitarles el polvo del camino y continúa su marcha. La gente lo observa extrañada, o quizá, con exagerado respeto, al tiempo que murmura cosas ininteligibles. Solo unas pocas palabras le llegan al oído con claridad de frase: "El arquitecto de Dios". Una rígida mueca, emulación de una incompleta sonrisa, acentúa la certeza de que la gente repite todo clase de tonterías. Por suerte, ya la alta y oscura puerta de madera de Felipe Neri se encontraba allí, con su doble hoja y la figura en piedra del Santo sostenido sobre adornado dintel. Se quitó la gorra, y al empujar la hoja móvil de la puerta le pareció oír la voz de una trompeta, o tal vez, la bocina de un auto abandonando la cercana esquina. En otras circunstancias no hubiera dudado en tal disquisición, pero la luz que lo envolvió del otro lado, la misma que le apretara los parpados y a modo de visera le elevara su mano derecha para protegerle los ojos, oscureció por un momento su capacidad de juicio. Al instante, con voz de Arcángel y con voz de mando, la apacible calidez de la inundante Luz se dirige a él: pase Gaudí, pase, no se quede ahí, lo estaba esperando. Hace rato discutía un proyecto con los señores –quienes de espaldas estaban, con ojos enrojecidos de claridades, Bounarroti, Suger y Brunelleschi, sin pronunciar palabra alguna, convergen en él lentamente la mirada- y con urgencia, necesitaba su opinión.

Seudónimo: Dante Ferré

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