miércoles, 19 de julio de 2017

106. REVERSO. De Hijo bastardo


La criatura se levantó sobresaltada. Como ganada  desde el sueño  por una fuerza desconocida y brutal. Una fría premonición le heló la espalda y por un momento sintió miedo de abandonar la cama. Se quedó un rato bajo la colcha húmeda de un sudor al que no estaba acostumbrada. Despacio, para no sobresaltar más  a sus miedos, movió el tejido grueso de su cobertor y enseguida se encontró con las dos manos. Eran un par de apéndices sin gracia. Dos extremidades endebles y pálidas con terminales absurdas y huesudas.  Cerró otra vez los ojos en el intento de que un golpe de magia lo devolviera a su rutina. Pero no funcionó. Aún aterrado por la sospecha de una desgracia, buscó el valor en lo más profundo de sus entrañas y saltó de la cama. Con pasos apenas coherentes logró sostener una postura que lo situara ante el espejo del cuarto. Con la imagen el pavor también se instaló en lo profundo de sus ojos. Su peor pesadilla se hacía realidad. Se había convertido en Gregorio Samsa.     

Seudónimo: Hijo bastardo

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