lunes, 24 de julio de 2017

122. A LA DERIVA. De Xaviera Edwards


Ando sintiendo fantasmas. El médico que me ve dice que son puras figuraciones mías, ganas de llamar la atención; que mejor desaparezca y ya no le quite el tiempo ni los asientos a los enfermos de veras. Pero si usté pudiera ver las sombras que me andan rondando, si oyera las voces y risitas que me joden día y noche… si oliera lo que huelo...  Desde que se entra por esas puertas le recibe a uno el agravioso olor a lejía y luego, poquito a poco se van encimando los hedores de medecinas y otras mierdas. Yo pienso que éso es lo que dirían los ocasionales que por aquí cruzan, los que consiguen largarse pa' continuar con sus vidas, aunque no vayan ni enteros ni sanos. En cambio, a los doitores y enfermeras ya ni les ha de inquietar. Así, con las narices impregnadas, el tiempo les ha de oler a costumbre.Yo le cuento que a poco de haber llegado aquí, después de la explosión en la mina onde laboraba, empecé a notar un tufo entre catacumba y flores nuevas, diatiro muy enrevesado: en mi cuarto, la peste de carne pútrida y en el de al lado, un par de bultitos envueltos en nubes de inocencia y leche regurgitada; eso prodigioso que manan los angelitos y que me llevó a recordar el olor de la esperanza… tan olvidada…Penando por los pasillos del hospital, siempre tras la luz esquiva y pasando lista de ausencia, distingo ontoy por el olfato. Sé que estoy llegando a Servicio Social porque hiede a súplicas y a injusticia. Dirección General apesta a ínfulas, y al ir llegando a la capilla se sienten alientos como de piedra cansada… además del miedo. En medio de mis cavilaciones siento los ojos de una criatura que mira con interés mi facha desde su cama. A mí me puede harto su soledad y ando a acompañarla. A unos metros 'tá su familia rota, desgarrada el alma por un médico marchito; fúnebre emisario de noticias que ya dendenantes presentían.
–Aquí me quedo contigo, chiquita, no te priocupes; ya te quito esta méndiga sábana con que te cubrieron desde los pieses hasta la pelona.  ¡Anda, dame la mano! A ver si con tu favor consigo largarme de aquí… Tú si puedes ver la luz, ¿verdá?

Seudónimo: Xaviera Edwards

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