miércoles, 26 de julio de 2017

134. TERROR AMIGO. De Efepe


No podía dormir, así que fui a la cocina y abrí la nevera. La luz de la nevera iluminó a una persona, vestida de ciclista, gris y medio podrida, que llevaba una rueda de bicicleta bajo el brazo. Todavía no me daba cuenta de lo que pasaba. Me asusté y miré a la nevera, volví a mirar hacia la aparición y ya no estaba. La noche posterior me pasó lo mismo y así durante tres días más. A la cuarta noche le dije, Hola, quién eres.  No me reconoces, soy Juan de Dios, me dijo él. ¿Juan de Dios?, Juan de Dios murió en un accidente, lo atropelló un coche que nadie sabe, dije yo. Pues no lo sé, dijo él, y todo él empezó a temblar, como vibra un motor funcionando, y emitía un zumbido suave cuya frecuencia penetraba todo, que parecía que temblara, o era yo quien lo hacía y por eso me parecía que todo temblaba. Él, con el rostro desdibujado, siguió hablando, Te acuerdas, José, porqué tú eres José, yo asentía con la cabeza, ya medio mareado, Te acuerdas que hacíamos nóminas a mano con papel de carbón para hacer copias, y que el jefe de sección se quitaba la dentadura postiza y la ponía en un vaso de agua en un cajón de la mesa de la oficina y, más de una vez, llegaba alguien cabreado por el resultado de su nómina y lo increpaba y, al no darle tiempo de ponerse bien la dentadura, farfullaba con ella en los labios, luchando porque no le cayera y se le volaba por los aires, proyectada por sus labios fofos y incontrolables como las cortinas de grasa de ballena cuando la cortan los balleneros japoneses. Yo seguía asintiendo y temblando solo o con todo lo que me rodeaba. A él, en su desdibujada cara baconiana, le surgían dentaduras con encías rojas que se multiplicaban en si mismas y bailaban al ritmo de sus palabras, un poco retardadas. Era él, Juan de Dios, mi compañero de trabajo en mi primer trabajo kafkiano en una oficina de personal de una clínica. Lo cierto es que todavía me visita y, aunque está putrefacto, no me molesta. No sé que haré, cuando sea una masa informe. 

Seudónimo: Efepe

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