miércoles, 26 de julio de 2017

135. BOQUITA. De Agua Brava


El uniforme azul granito quedó colgado, frente a la ventana. Anastasia, suelta su cabello que se desliza por el suelo como un látigo enfurecido, las uñas salen disparadas alargando temerariamente sus manos y sus ojos carentes de pupilas destellan.
En medio de esta metamorfosis surge un silbido whassapero. Desaparecen las uñas-daga y así cuasi transformada se deja caer  extasiada  en una cama azul zafiro.
-Hola Rey ¿Qué tal tu día papacito?-desde distantes coordenadas una barba sonríe-Hola Princesa, déjate ver- Juan, envía la cámara; ella, no acepta, está "hecha una bruja".
Entonces recupera su cabello negro a la altura de los hombros y su piel pasa de verde fosforescente a canela miel para contestar al llamado. Mira la pantalla e intuye por la expresión encendida de esos ojos pardos, donde está la mano que no sostiene el aparatito.
-¡Queee travieso! tú dirás conejito- aleja la cámara mientras dibuja un carnoso corazón con sus labios- Tu boca…solo quiero tu boca- susurra una voz ronca y perturbada.
Juan, se pasa la mano por la nuca. Las imágenes erotizadas de Anastasia se aglomeran en su mente convulsionando a ese picaflor que late en sus venas.
-Te comería- lame hambrienta sus labios, mientras se balancea.
La inexperta bruja piensa que hasta ahora no hizo ningún conjuro. Libra, la batalla de amarlo o tomar el camino más fácil, arrancarle el corazón y devorarlo pedacito a pedacito como algodón de azúcar.
-Tengo una sorpresita para ti, conejín.
Desciende  la pantalla debajo de su vientre  para mostrarle  su última obra de arte con la  afeitadora. Juan, sólo puede detonar, para luego  pensar que ya es tiempo de comprar ese boleto que lo revolcaría en la gloria.

Seudónimo: Agua Brava

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