viernes, 28 de julio de 2017

143. LA ANTIGUA BAÑERA. De Meryem


La casa ya acumuló más de doscientos años con paredes y cañerías viejas sin mantenimiento. Fácil es la formación de agujeros y desperfectos. Bajo la bañera se creó una fuga de agua que con el paso del tiempo se ha formado una caverna y en ella se han desarrollado seres de aspecto repulsivo, mitad hombre mitad gusarapo. Unos seres que respiran en el agua y fuera de ella. Ya son muchos. Como cualquier especie, quieren  terreno y multiplicarse. Con inteligencia y rapidez han podido sobrevivir y reproducirse.
A esa casa se ha ido a vivir un matrimonio con una jovencita de escasos diecisiete años. Siempre que se baña le gusta cantar y tan hermoso que uno de los seres que habitan bajo su casa se ha enamorado de su voz y ha decidido en ir a buscarla. Ya tiene una salida de su refugio, sabe que en las noches todos duermen. Aprovechará el tiempo que están dormidos para hacerle una visita nocturna  a la joven sin que se dé cuenta. El grotesco ser, la ve con su cabello dorado y su suave respiración. Otras de las noches cuando todo está en silencio, entra en la habitación de la joven, la huele le acaricia el pelo, la toca sobre las sabanas, ese pelo dorado lo seduce aún más. La tercera noche llega el habitante silencioso a la perfumada habitación, le da un brebaje que deja resbalar por los labios virginales, se mete en su cama, la desnuda, la acaricia, la hace suya. Todavía oscura la noche el ser se desaparece en el silencio. En la mañana la chica despierta con dolor de cabeza, mareada, desnuda, adolorida, con un olor a pudrición y una semilla dejada en su vientre.

Seudónimo: Meryem

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