domingo, 30 de julio de 2017

148. H. De Paul Paul


H era la letra en la puerta de su habitación y ese era el nombre que había adoptado para sí mismo, no recordaba ya desde cuándo. Comenzó a ver demonios, fantasmas y espectros por todos lados, atravesaban las paredes y a las personas… en estas últimas veía cómo además se quedaban en ellas, las deterioraban, las confundían, las enfermaban.
Por eso sus padres lo metieron ahí.
H presentía cuando su papá iba y observaba por la ventanilla, aunque las visitas no eran muy frecuentes. H volteaba hacia ese rostro duro y trataba de evadir esos ojos de decepción y por eso nunca se acercaba a la puerta. Su madre no solía ir, y si lo hacía trataba de no acercarse a la puerta. Lo veía con miedo, con lástima, con remordimiento…
Un día de esos en los que ambos lo visitaron algo extraordinario sucedió: lo condujeron a una sala de convivencia. H sacaba la vuelta a los seres invisibles en cada paso, o se los quitaba con movimientos rápidos de manos. Su padre fue llamado y se alejó un poco, con la sombra del odio a cuestas, para firmar unos documentos con los que al parecer, según escuchó, no tendrían que regresar nunca más. H miró largamente a su madre, a quien una mancha blanca le nublaba los pensamientos.
Ella se inclinó y le dijo en voz baja: Yo también los veo…

Seudónimo: Paul Paul

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