domingo, 30 de julio de 2017

156. SOBREVIVENCIA. De Vimon

  
Deambulo por las calles de la ciudad   destruída y el hedor a podredumbre no me deja respirar. Cuerpos desmembrados y quemados de hombres y mujeres se esparcen por doquier.  También hay trozos chamuscados de carne humana que dan al paisaje un aspecto aterrador. La última explosión fue hace más   de doce horas, pero un humo irrespirable y negro cubre todavía el espacio de la ciudad en ruinas. 
Lo último que recuerdo es un mensaje   televisivo en el que las autoridades pedían a la población buscar un lugar seguro para guarecerse del ataque  inminente.    
Algunos sobrevivientes merodean por   ahí buscando agua o comida. Todos son despojos humanos semi quemados. No queda nada en los locales comerciales, solo cenizas. Se conservan pocos edificios de pie: la mayoría fue destruida por el bombardeo incesante.  
De entre una montaña de desperdicios   y material calcinado veo surgir una figura que me parece humana y que tambaleante camina hacia mí con los brazos extendidos, como queriendo atraparme.    
Me lleno de coraje y sigiloso la espero.   Se lanza hacia mí en forma torpe y con premura la esquivo. Repite su ataque y en la reyerta le arranco un brazo: lo muerdo.    
Con tanta hambre, aquel brazo me sabe   a gloria…

Seudónimo: Vimon

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