domingo, 30 de julio de 2017

164. EL COLLAR. De Jazz Al


Sorprendentemente, la Virgen había escuchado sus oraciones y ya no estaba presa, pero la inesperada libertad era extraña.
Vilma no lograba recordar qué hacía allí, en la joyería de ese absurdo vendedor con gorro de mago, de esos con punta, luna creciente, y estrellas. Le quedaba tan grande que de a poco e inevitablemente, iba tapando sus ojos.
Quizás mejor así, porque la mirada del hombre le recordaba a Pedro riendo, besando a esa atrevida, burlándose de Vilma y después, sorprendido, gritando asustado.
Pero todos esos recuerdos volaron cuando el vendedor... el mago.. le acercó un collar de perlas, y anheló que fuera suyo, olvidándose de Pedro, los gritos, el cuchillo, la sangre, el juicio y la condena.
Anticipó el frío que sentiría y sintió cuando rodearon su cuello las piedras, tan bellas, tan... ásperas.., tan apretadas le estaban quedando, y ella pensó "Es que él no ve", su rostro había quedado completamente tapado por el gorro, que ya no tenía luna ni estrellas y parecía... una capucha.
Ahí Vilma salió de su ensueño, estaba en el cadalso.
Y el verdugo la ahorcó cumpliendo la sentencia.
Lo bueno dura poco.

Seudónimo: Jazz Al

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