lunes, 31 de julio de 2017

166. SEMEJANTES. De 0 Lady Shadow


En el fondo del féretro se encontraba un sobre sin remitente. El guardián del lugar se acercó al caballero despacio.
─Buenas noches, señor. ¿En qué puedo servirlo?  ─le preguntó el guardián.
─Buscaba el remitente de este sobre  ─le respondió el caballero con serenidad.
El guardián abrió su capa y una ráfaga escapó de ella, como si fuera una boca inmensa a punto de devorarlo todo. El caballero sintió mucho frío, se tambaleó y se desvaneció. Al despertar vio la cara del guardián encima de él.
─Señor, ¿está bien? Aquí tiene el sobre  ─le dijo sin titubear.
El caballero vio como el guardián abría su capa, metía su cabeza y desaparecía tras el viento.
Se levantó y vio que  solo estaban  él, el sobre y la tumba. Miró el féretro. Estaba lacrado. Pensó en cómo abrir el ataúd.
─ ¿Abrir el ataúd? No le será simple  ─exclamó alguien.
─ ¿Lees mi mente? ¿Quién eres?  ─gritó furioso, mientras recorría con su vista las paredes de piedra blanca.
De pronto, una piedra se desprendió de la pared y golpeó directo en el lacre del  féretro. El ataúd comenzó a incendiarse, pero el  lacre seguía intacto. Un escalofrío recorrió su cuerpo y mientras veía con horror como se consumía entre las llamas el féretro, se acercó a la pared y metió su mano en el lugar donde faltaba la piedra. Ahí estaba el sobre, sin el lacre.
─Perdió el caso, detective ─dijo la misma voz misteriosa retumbando a más no poder en los oídos del caballero. ─Vi el sobre antes, no llegó a enviarlo y lo confundieron conmigo. El viento era fuerte ese día. Lo encontraron cerca del acantilado. Nadie supo que no era yo y se cumplió mi última voluntad: fue cremado.

Seudónimo: Lady Shadow

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