lunes, 31 de julio de 2017

167. EL ESPEJO. De Elsie Prince


Anais lee en voz alta todas las noches antes de dormir. Ella adora leer, especialmente cuentos de hadas. Su amigo, quien vive en un pequeño espejo en su mesita de noche, no para de rogarle que lo deje salir, pero Anais pronto descubrió que podía silenciarlo si alzaba su voz por toda la habitación. Una noche, Anais leyó un cuento donde una princesa quedaba huérfana y se convertía en reina, al finalizar la lectura, su amigo le preguntó ¿no te gustaría ser reina? Anais tomó el espejo y lo colocó boca abajo. Regresó el libro de cuentos a su estante, apagó las luces y se metió en la cama. "Serás reina por la mañana", susurraron en su oído. Anais se incorporo de golpe y encendió la lámpara en su mesita; el espejo donde habitaba su amigo se hallaba en el suelo, roto. Anais se precipitó en la puerta de su habitación pero estaba cerrada, gritó ¡Mamá, papá! y golpeó la puerta tan fuerte como pudo, todo en vano. ¿Cómo era posible que nadie la escuchase? De repente, la luz en su habitación se apagó, como en toda la casa. Anais, asustada pero decidida, ató su ropa de cama y la dejo caer por su ventana para descender por ella, tal y como las princesas de sus cuentos. Al llegar a tierra, corrió de nuevo adentro y abrió la puerta principal llamando a sus padres, pero el silencio absoluto y la densa obscuridad imperaban en cada rincón. ¿A dónde podrían haber ido en medio del campo? Anais logró tomar una vela de la cocina y encenderla, después subió las escaleras al dormitorio de sus padres, donde encontró una caja de regalo abierta sobre la cama con una nota a su lado. Dentro de la caja, estaba su espejo, aún roto. La niña lo sostuvo admirando el marco exquisitamente dorado con incrustaciones de joyas rojas que lo delataban como antiguo. Verse reflejada en él, la hacía sentir como una princesa, así que su madre le permitió conservarlo aunque fuese su regalo. Un regalo que recibió de una amiga muy cercana a su esposo, una amiga demasiado cercana. Anais extendió su mano, tomo la nota y leyó: Ahora sólo necesitas tu corona.

Seudónimo: Elsie Prince

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