lunes, 31 de julio de 2017

170. UNA VIDA POR UN REINO. De Úrsula M. A.


La princesa mariposa dormía en su crisálida de vidrio. Los numerosos lados y aristas del revestimiento parecían ser obra de joyería. La anciana reina no había muerto pero, al igual que sus soldados, mostraba cierta debilidad.
Todos en el país iban a mostrar sus respetos; algunos hasta se postraban ante la heredera. El habitáculo fue conocido como la Crisálida Diamante, ya que simulaba una joya que guardaba algo valioso.
Debido al la situación, el Clan Mariposa era presa fácil para el Clan Tarántula: su enemigo desde tiempos remotos. Sin embargo, quien abriera la crisálida arriesgaba su vida, pues la princesa no debía nacer antes de lo previsto.
Temiendo el fin de su civilización, Silván pensó en liberar a la princesa para salvar a su pueblo. Al detenerse frente a la crisálida, quedó prendado de su belleza. El valiente muchacho rompió la crisálida de un hachazo. Junto a la recién nacida, la nueva comitiva vio la luz por primera vez. Guiados por la nueva reina, los guerreros Mariposa derrotaron fácilmente a los invasores del Clan Tarántula. Silván murió irremediablemente, pero con la alegría de haber recibido el agradecimiento de la incipiente soberana.

Seudónimo: Úrsula M. A.

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