lunes, 31 de julio de 2017

179. FINAL. De El Conde Sorelestat


No siento más dolor. No siento las dentelladas que da la criatura en mi piel. Observo inmóvil como ella devora parte de mi hígado. No sé en qué momento llegamos a este absurdo instante. Trato de sonreír y una bocanada de sangre escapa de entre mis labios, pienso que será divertido cuando regresé de la muerte, tendré que arrastrarme para sobrevivir. La criatura ha arrancado de raíz el brazo derecho y la rodilla izquierda ya no está unida a mí. Estoy débil, he perdido mucha sangre, debería estar sin sentido, pero aún sigo viendo como soy devorado por ella que ahora rompe mi estómago bilis, comida y jugos gástricos se esparcen en lo que queda de mi cuerpo y el suelo. No se detiene ahí, en uno de sus ataques logra que mis tripas broten como un ramo de flores. Yo no sería una criatura digna, me pudriré en mi propia sangre y mierda. Ella estaba dispuesta a no dejar nada de mí. Jamás debí esperar tanto tiempo entre el disparo y haberle aplastado el cráneo con el martillo.
La bala le atravesó el pecho y la estrelló contra la pared. Yo sabía lo que debía hacer, todos lo sabemos desde hace diez años cuando apareció el primer zombie. Pero me perdí en esos ojos que amaba. Recordé el momento en que le hice el amor por primera vez, nuestro viaje de luna de miel, nuestro único hijo que murió en la guerra contra los monstruos que habían escapado de sus tumbas. La amaba, ella era mi todo, pero no pude perdonarla, había dudado de mí, ella había bajado al sótano, para descubrir los treinta pares de ojos de mis victimas en los últimos quince años. Así que olvide aplastarle la cabeza. No me di cuenta cuando ella se lanzó sobre mí y me arrancó parte de la cara de un solo mordisco.

Seudónimo: El Conde Sorelestat

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