jueves, 13 de julio de 2017

87. EL DUELO. De Guiyo


Recibe el sobre. 
 -Ábrelo cuando quieras… pero hoy no…- le dijo ella con lágrimas en los ojos.
Había sido el amor de su vida, compañera de sueños, muleta en días tristes, descorchar de champagne en los felices. Hoy lo dejaba.
La carta rehusó abrirse. O explicaba el amor perdido, o juraba amor… en otros brazos; dos calles al mismo abismo. Necesitado del duelo sentimental, incineró todo recuerdo, menos la misiva. Sosteniendo que cerrada acrecentaba la indiferencia, se atormentó con la intriga por años.
Hoy se anuda la corbata antes de ir a su trabajo. En la televisión pasan el trágico accidente, donde la única víctima es… la autora de la epístola. Sensaciones encontradas. Tristeza por la que fuera alma gemela; paz, por este martirio que encuentra final. Parte con el escrito; cree que ningún contenido tendrá efecto.
Sentado en su puesto, de cajero de Banco, duda, se debate entre utilidad o desperdicio del tiempo en cuestiones del pasado.
Lo emocional siempre pudo más que lo material. De un brío rompe el sellado. Observa con atención. Se sorprende. En el papel ella cuenta una obstinada pesadilla, donde él lee una carta minutos después que ella muere; pero aún más preocupante, él también deja el mundo de los vivos… cuando termina de visualizar las líneas.
Ruidos y gritos. Dos delincuentes armados ingresan a la entidad bancaria.

Seudónimo: Guiyo

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