viernes, 1 de junio de 2018

19. YANOMAMIS MODERNOS. De Inosuke



Frank había fallecido. Nos llevamos sus cenizas a casa y seguimos con la faena que nos habían encargado. Ya íbamos bastante retrasados y la muerte de Frank fue de lo más inoportuna.
La entrega era aquella misma semana y ahora éramos uno menos. Aún quedaban muchas bolsitas que preparar.
Lo normal era servir el género en bloques de kilo y para preparar una entrega no se tardaba demasiado, con un par de noches era suficiente. Pero ese pedido concreto lo querían ya embolsado en dosis de gramo y con el corte hecho. Era para una gente nueva en la ciudad.
Estábamos a punto de embolsar cuando nos dimos cuenta que no quedaba glicol. Buscamos por toda la casa y solo encontramos detergente en polvo, pero con eso no podíamos hacer el corte. Además era domingo y vimos que era imposible servir el pedido a tiempo a menos que…
Vino el cliente, efectuamos la entrega y mientras probaba la mercancía, nos preguntó:
— ¿Dónde está vuestro amigo, el del otro día?
— ¿Frank?, falleció antes de ayer.
—Vaya — se lamentó el hombre, —parecía un buen tipo.
El cliente quedó conforme, entonces él y un compinche suyo cogieron la bolsa con el pedido y se marcharon los tres.
Seudónimo: Inosuke

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