miércoles, 20 de junio de 2018

38. MI PÁRAMO Y LA MOSCA. De Marjorie V. Madrid



Hoy me senté ante la mesa y posé mis manos cansadas sobre mis piernas, el cristal al reverso del vaso en frente mío me saludaba brillante con una sonrisa deshonesta. Mis pies descalzos estaban duros y secos de tanto andar por la vida, una vida corta y desbaratada.  Por el rabillo de uno de mis ojos, apenas miré una mosca pasar por mi hombro, con ese zumbido molesto retumbando en mis oídos. Mi boca estaba reseca como desierto, mi lengua se pegaba al suelo, y mi garganta ya se había encogido tantas veces envuelta en amarguras, que ahora tan sólo guardaba silencio.  "Deja de lamentarte", una vos hueca revoloteaba por mis adentros, una insaciable y despiadada que ni siquiera mi nombre muy bien pronunciaba. Mis mejillas rosadas por el sol habían vuelto a crisparse, mientras mi nariz se esforzaba en recordar los olores del pasado, unos que le permitieran revivir los momentos felices, esos a los cuales ahora me aferraba tal cual las lombrices a su pedazo de tierra mojada llena de raíces. La mosca había vuelto a pasar por su tercera ronda alrededor de mi cabeza, carcajeándose de mis penas, insensible ante mis tristezas, y ajena a todo sentimiento de vergüenza. Mis pestañas le siguieron al son de sus movimientos, bajando delicadas en una danza de bailarinas vestidas de negro; cerré mis párpados lento para evitar que la sal de mis aguas cayera sobre mis dedos tiesos. El sol por su parte ya se había asomado por una rendija de la ventana, intentando insistente de iluminar el vaso frente a mi cara, tratando de mostrarme que la vida sigue y avanza en calma, que los llantos y las aflicciones vienen y pasan, que la mosca gira y gira, que se ríe inepta, pero en realidad no entiende nada. Pensé entonces que mi historia no era una encantada, pero sin duda el vaso estaba ahora más seco que mi boca amarga. Ya podría llorar otro día, mas ahora el dolor que me consumía se iba ocultando bajo la sombra que el vaso proyectaba. La mosca podía burlarse todo lo que quería, pensé, yo al menos me levanto hoy, pero en cambio ella en total sólo vive un día.
Seudónimo: Marjorie V. Madrid

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