lunes, 30 de julio de 2018

111. PISO 17. De Uziel Adrián



Me desperté perturbado y con una fuerte presión en la nuca, más que un malestar físico por la postura al dormir, era como una sensación. No alcancé a pensar mucho en eso, cuando noté que en la ventana algo no andaba bien, me incorporé de la cama y sin darme cuenta ya estaba frente a ella levantando la cortina. No podía ver a través del cristal; una especie de neblina densa cubría completamente el área externa del mismo; algo andaba mal. Corrí inmediatamente a la sala, para verificar por los ventanales de la salida al balcón de mi pequeño departamento en el piso 17, y a través de la cortina se veía igual, sólo neblina, densa, blanca, uniforme, que no dejaba visión alguna a través de ella, pero que extrañamente sólo llegaba hasta el borde del barandal. Se me erizó la piel y el temor se adueñó de mí; me paralicé. Luego comenzó un sonido fuerte y me tuve que tomar de las paredes para no caer, no supe si era un temblor o el mismo fenómeno; todo fue tan rápido. Por un momento llegué a pensar que era un sueño, hasta que golpearon la puerta con gritos y desesperación, y sentí que el corazón me quería saltar del pecho. Forcejeo y gritos de auxilio. Se escuchó a mi vecino contiguo salir y tratar de detener la agresión. No entendía lo que debía hacer, estaba en shock. Se escucharon fuertes golpes, hasta que sólo quedó el silencio. No se escucharon más pasos afuera. La niebla seguía intacta. Los temblores habían cedido, y en ese momento agradecía no haber encendido las luces, ni tener perro. El frío era cada vez más insoportable, y lo único que se me ocurrió fue salir sin hacer ruido hasta el borde del barandal en el balcón, para comprobar lo que era esa neblina. Sin saber de dónde saqué fuerzas, salí, extendí mi mano… ¡e hice contacto por primera vez!
Seudónimo: Uziel Adrián

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