miércoles, 1 de agosto de 2018

116. MUERTOS DE RISA. De 1419



Un estupor pálido se le pintó en el rostro. Los labios, normalmente de un rojo colorido, repentinamente se pusieron lívidos. Y se le formaron arrugas en el ya enfermizamente blanco rostro. Esas fueron sus primeras y últimas nubes, pues hasta entonces, nunca había tenido preocupaciones. Un nuevo mundo de emociones se prendió y reflejó en su rostro, y se encendió, tal como lo hizo al regresar la luz.
Todos quedaron espantados. Pero no de la extraña figura que asemejaba a un espantapájaros, no. En realidad, daba más risa que miedo. Como cuando ves algo tan horripilante, tan grotesco, tan ugh, que no puedes más que reír. Y decir, mientras apenas puedes respirar por la risa: ¿Qué… *tomas aire*, que… *vuelves a estallar en risotadas*, que (en este punto ya pareces un perro recuperando su aliento), que es eso? *vuelves a reírte*.
No, lo que los asusto fue ver el rostro de la muchacha. Dios, menuda carita, parecía que se le había muerto el novio (Acababa de hacerlo). En este escenario, todos los que aún estaban conscientes, intercambiaron rápidamente miradas. volvieron a ver a la figura vampírica, rodaron las pupilas hacia la muchacha, y volvieron a mirarse. Estallaron en risa.
 Nuevamente, no se confundan. No rieron por lo extraño de la situación, sino porque sabían que esta sería la última vez que podrían hacerlo. Los nervios, al igual que los del chico atravesado por el cuello, se partieron al compás de la risa. Allá en el suelo, entre manotazos y pataletas, estaban llorando de lo lindo. Mientras lo poco que les quedaba de vida se consumía, y no podían hacer nada al respecto.
A la mañana siguiente, los carabineros quedaron sorprendidos. Sin embargo, una extraña sensación de regocijo les subió al cuerpo. Y a mas de uno, mientras miraba esa extraña orgía carmesí, se le dibujo una sonrisa en el rostro.
Seudónimo: 1419

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.