miércoles, 1 de agosto de 2018

118. ZUMBIDO. De Helon



Lo despertó un ruido infrecuente; un zumbido de baja intensidad, uniforme, continuo, inquietante.
Encendió la lámpara. Su luz iluminó la primera de las sorpresas; la puerta del armario estaba abierta.
Estaba seguro de haberla cerrado. Era un hábito que lo acompañaba desde siempre. Cada noche guardaba la ropa que no usaría en la mañana siguiente, cerraba y daba una vuelta de llave.
Se había preguntado por qué lo hacía, sin encontrar una respuesta certera; pero si de algo estaba seguro, era de que lo seguía haciendo.
Había más. El ruido que lo había despertado provenía del interior del armario. Luego de un momento de duda, fue hacia él. A medida que se acercaba, el sonido se hacía más intenso. Lo que vio colmó sus asombros. El interior estaba totalmente vacío, despojado; no había nada.
No encontró ni el pantalón que, solo unas horas antes, había acomodado en una de las perchas metálicas especiales que trajo de Suecia.
Confundido, insensato, al invadir el armario descubrió un hueco.
No tuvo que hacer ningún esfuerzo para atravesarlo.
Pasaron dos años. Aguardamos su regreso. Queremos saber que pasó.
Seudónimo: Helon

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