jueves, 2 de agosto de 2018

122. AMOR DE PADRE. De Albert Blaz



Le consumía la locura y la sed de sangre. Sus ojos, inocentes y risueños en otro tiempo, danzaban sin vida en sus cuencas mientras devoraba con afán a su padre.
Éste, en un último hálito de vida, miró aquellos ojos negros, y vislumbró, en lo más profundo de sus tinieblas, la pequeña luz inocente y risueña de su pequeña.
No podía permitir que su hija viviera aquel infierno, encerrada en un cuerpo sin vida y condenada al suplicio eterno, así que no lo dudó, debía liberarla.
En un último esfuerzo sacó su cuchillo y le atravesó el cráneo de lado a lado. Ambas miradas se cruzaron por última vez, la luz de su hija se apagó, y su vida también.
Seudónimo: Albert Blaz

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