viernes, 3 de agosto de 2018

137. EL POROTO ALOCADO. De Colibrí



Hace mucho tiempo vivía un botánico y excelente cocinero llamado Bartolomeo.
Como le gustaba mucho cocinar y había nevado mucho para salir al supermercado o a la despensa, se puso a idear algo para que sus vegetales crecieran rápido y así darse un apetitoso festín.
Pasó horas haciendo pruebas, hasta que ¡FLASH! Mezcló compost, fertilizante, verde plasma y una gota de ceniza.
Mezcló, mezcló y mezcló hasta obtener la tierra más rara del mundo, toda multicolor.
Decidió dividirla en seis macetitas. En la primera sembró tomate, en la segunda zanahoria, en la tercera esporas de champiñón, en la cuarta puerro, en la quinta choclo y en la sexta un poroto.
Las regó y las empezó a estudiar mientras crecían, pero la planta de poroto empezó a expandirse por toda la casa, pues era la que más tierra tenía.
El profesor no se daba cuenta, se enteró después de que la planta se enredara en su cuaderno.
Le sacó la tierra y el disparate empezó a descender.
Él no sabía qué hacer con tantos porotos. Usó los necesarios para su alimento y al día siguiente, cuando la nieve se derritió un poco, abrió un restaurant. Los clientes se sorprendieron al ver que en la carta decía:
Menú: lomo con ensalada de porotos, locro de porotos, tarteletas de vegetales y porotos, crema caliente de porotos, pan relleno de porotos, porotos en escabeche, etc.
Por más que vendió todos los porotos que pudo, tuvo que regalar todos los que le sobraron a la gente del pueblo.
Y desde ese alocado día fue más paciente y sembró semillas donde deben ir… bajo la tierra y sin usar tanto fertilizante.
Seudónimo: Colibrí

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