sábado, 4 de agosto de 2018

146. EL GANSO SUSTITUTO DEL GANSO QUE COMPRÓ SCROOGE. De El Aguafiestas



—¿Hoy es tu cumpleaños? Ni creas que por eso te voy a perdonar los intereses.
—Sí, don Ganso —aceptó el manso Llorente, mientras destazaba un cerdo con agilidad.
—Veamos lo que dice mi novia, la libreta, jua, jua, jua, jua —don Ganso reía como ganso. Garabateó parsimonioso el pago recibido.
Luche, sumida en la alejada cocina, horneaba cariñosamente el pastel de fresas.
—¡Qué bien huele! ¿Tu mujer aprendió repostería en el burdel donde estuvo?¿Verdad?
Llorente evitó contestar. El pasado de Luche jamás le había interesado.
Don Ganso, odiaba al prójimo, creía tener derecho a humillar al tímido carnicero.
—Tu padre te consideraba un imbécil. Y no se equivocó: Fuiste el único tonto de su parentela que se encharcó para liquidar su entierro, claro, con la bendita plata que te presté, ¡jua, jua, jua, jua!
Su libreta, donde plasmaba a todos los deudores, se le cayó al piso ante sus risotadas estridentes. Llorente se agachó a recogerla. Eran hojas amarillosas tachonadas; cifras palomeadas; anotaciones al margen; la palabra "moroso" se repetía… Las finanzas, de cada pignorante en Papanoa, estaban fielmente registradas en esos malditos pergaminos.
Escudriñó su balance detenidamente. En el encabezado, donde tendría que leerse su nombre clientelar, decía "el idiota".  El agiotista lo desdeñaba una y otra vez.
—¿Para cuándo saldaré la deuda? —afiló con ceremonia el cuchillo en la piedra.
—En el año 3000… Aunque quedarías libre si muero, pero lo dudo, ¡soy puro musculo!
El destripador volvió a su faena de hacer canal en una barriga.
Se escucharon alaridos horripilantes. Luche acudió veloz; se estremeció al llegar.
—No temas hermosa: solo que se me antojo estofado de ganso para mi cumple. FIN.
Seudónimo: El Aguafiestas

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