lunes, 6 de agosto de 2018

178. BAILE. De Comisionado Gordon



Hay música en el subsuelo y el olor a alcohol es intenso.
Las estanterías con alguna que otra botella y las largas mesas casi todas ocupadas son el único mobiliario del lugar.
Carrasco está en las de él y más fresco que cualquiera de los presentes, baila abrazado a la rubia que llegó hace un rato. El lugar lo distiende, lo suelta. Con una seguridad que no tendría en otra situación, ayudó a la dama a levantarse y ahora, casi en vilo, la lleva bien sujeta entre sus fuertes brazos.
Los hombres en las mesas no les prestan atención. El que no tiene los ojos cerrados tiene la vista perdida en algún punto de la sala, indiferentes por completo a lo que sucede a su alrededor.
Empiezan las lentas y la música incita a apretarse un poco más.
Carrasco aprovecha el momento para  pasear su mano como al descuido por la espalda de su compañera. Por un momento creyó ver que uno de los presentes se movía cómo para decir algo pero se equivocó. Fue solo una impresión. ¿Quién se va a meter? Aún así, decide portarse bien y deja quieta la mano, no sea que esto termine en un problema.
Siente el perfume de la mujer, suave, carísimo, y aprieta un poco más el delicado cuerpo, intentando impregnarse de la exquisita fragancia.
La canción se termina y además es hora de volver al trabajo. ¡Qué lástima!
Con la misma delicadeza con la que la ayudó a levantarse, devuelve la dama a su mesa, agradeciendo la deferencia que tuvo de bailar con él. Es una pena que se tenga que ir. No se ven chicas tan lindas a menudo por aquí.
La mira una vez más mientras guarda la radio portátil.
Tal vez mañana puedan verse de nuevo, ¿Por qué no?
Carrasco toma la escoba y apaga la luz de la morgue antes de salir.
Si…ojalá mañana esté todavía.
Seudónimo: Comisionado Gordon

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