miércoles, 8 de agosto de 2018

191. FALSA ALARMA. De Canela



Llegaban las vacaciones  y José Luis pensó en visitar lugares que le propiciaran la tranquilidad, y dejar atrás el bullicio de la ciudad.
Iba en su auto, y la fresca brisa dejaba deleitarse con los paisajes a su paso, hacer estancia en ellos, y lo principal hacer sus fotos, para tener el paseo de recuerdo.
Así tomó por un viejo camino que le llamó la atención, porque al parecer era poco usual su tránsito. Finalmente su viaje  lo conducía a lo alto de una montaña. A unos pasos de ella, bajó del auto y comenzó a tomar instantáneas del lugar, el que mostraba sus verdes mogotes, en contraste con una llanura que roseaba en su centro un caudaloso lago, el cual era bordeado de admirables flores propias del lugar. Un regalo más de aquella naturaleza viva, que resplandecía ante el rey sol.
Estaba contento, con aquella experiencia espectacular en su primer día de descanso. Llegó al hotel y como es natural comenzó a mirar las fotos. Fue entonces que pudo ver en dos de ellas, como una nave redonda plateada coronaba la montaña. Pensaba que se trataba de un Ovni, el cual no percibió al tirar la foto, pero que fue captado por la cámara.
Tal experiencia novedosa,  lo llevó a  presentarla a científicos que estudian estos fenómenos, los que la calificaron como no posible nave alienígena. Pensó entonces. Volveré en las próximas vacaciones al lugar, y si allí tienen su base, de seguro captaré nuevamente su avistamiento y no importa que me la valoren como falsa alarma.
Por fin llegó el día, y desesperado, preparó su viaje, pero cual fue la sorpresa, cuando al llegar al mismo lugar marcado por el kilometraje del auto, ya no estaba el camino viejo, y todo el horizonte había cambiado,  tampoco estaba el lago ni  las flores, lo que hizo sacar sus propias conclusiones de que  él en aquella ocasión,  había entrado a otra dimensión.
Seudónimo: Canela

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