jueves, 9 de agosto de 2018

224. PECADO ORIGINAL. De Salazar Costa



"En mis primeros recuerdos de infancia está grabada esta sensación de que algo está profundamente mal conmigo", le dijo Raúl a la psíquica experta, una mujer de pelo blanco que veía las vidas pasadas. Ella escuchó atentamente su relato, el de un hombre torturado por una voz, que le susurraba al oído su destino, una muerte horrible y llena de dolor.
"Veo sangre y asesinato" dijo ella. "Chacales en la noche. Una estampida de poder. Una violación. Muchas. Todas. Familias con miedo. Volantines. Un río de cadáveres. Fútbol. Noches de calles vacías y madres desveladas. Televisión. Crímenes sin justicia. Militares. Usted fue un dictador". Luego la mujer se quedó callada, encendió un cigarrillo y lo miró. ¡No puede ser! ¡Yo no he hecho nada! Gritó Raúl. La mujer se rio: "Incluso en su siguiente vida el tirano sigue en negación". Furioso, Raúl le dijo que estaba loca, que no le pagaría por sus mentiras y se fue. 
Confundido y fuera de sí, pateó con fuerza un basurero que pasó a llevar un perro chico. El animal le gruñó. "Cállate perro de mierda, que no vez que estoy sufriendo", le gritó. El pequeño ladró con más fuerza y llegaron otros perros de la noche en ayuda. Lo acorralaron hacia el fondo de un callejón. ¡Ayuda! Gritó completamente rodeado. ¡Socorro! Aulló al sentir la primera mordida en su brazo. ¡Me matan! Cuando dos se peleaban por su pierna. ¡Me comen! Mientras le abrían las entrañas. ¡Mamá! Desmembrado y vivo. ¡Perdón! Fin.
Seudónimo: Salazar Costa

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.