jueves, 9 de agosto de 2018

233. EN EL TREN. De Selene



Al abrir sus ojos, el joven  se  encontró en un tren que circulaba velozmente, entre cerros verdes, enormes, agobiantes. Asomó la cabeza por la ventanilla y no pudo divisar el cielo.
Recorrió, desesperado, los vagones comprobando que él, Carlos Funes, era el único pasajero  y que la velocidad aumentaba más y más.
Su corazón dio un vuelco cuando descubrió en las laderas de algunos cerros, extrañas estatuas oscuras similares a los moáis de la isla de Pascua, que lo observaban fijamente con sus ojos de piedra, mientras desfilaban ante él, vertiginosamente
Sobre una de las puertas del tren imposibles de abrir, había un cartel que decía: "La salida se encuentra solamente dentro tuyo"
Luego de atravesar  un túnel negro e interminable, descubrió a su lado, una mujer de rostro pálido y    delicados rasgos,  con un mazo de naipes en sus manos,  que le dirigió una mirada desafiante.
Jugaron  durante horas, mientras el tren atravesaba profundos precipicios. Luego de ganar la última partida, Carlos la miró a los ojos y,  esbozando  una leve sonrisa en sus labios, despertó en su cama de enfermo terminal,  sabiendo que había triunfado al menos, por esa vez, en su cotidiano duelo  con la  Muerte.
Seudónimo: Selene

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