sábado, 12 de junio de 2021

13. DESOLADO POR EL FUTURO. De Little Rookie

 

 

Era el escenario más asqueroso y enternecedor que había visto en los siete años desde que entré a la policía. La pequeña criatura estaba sentada, sobre mierda verdosa en una jaula, comiendo un pan blancuzco cubierto de un líquido amarillento que escurría entre sus dedos. La habitación olía a una mezcla de amoníaco y huevo podrido. La mirada asombrada y pérdida del viejo, con la cara torcida y cabello grisáceo, parecía la de un cachorro a punto de ser apaleado. Se limpió el sudor pasando sus manos por la blanca camiseta percudida y las bermudas marrón deslavado que vestía. Abrió la jaula, la pequeña criatura sonrió y sus ojitos acanelados se humedecieron, igual que los del viejo. Lo tomé en mis brazos. En las noches invernales el simple contacto salva la vida.

Lizandro jamás pensó sus actos como crueldad intencionada: todos los días procuraba sacar a los perros de las jaulas para que jugaran, era su manera de mostrarles afecto. Sin embargo, no entendía que la pequeña humanidad a su cargo actuaba como un animal porque se le había tratado como tal y por eso, cuando no obedecía, gruñía y soltaba la mordida. Pasó la mayor parte de aquel tiempo desatendido, sin más. Desde la muerte de su esposa y de su hija, su deterioro mental se agusano como algún cadáver al aire; y de la misma manera que a sus otros animales le procuró su cariño y cuidado: dando comida, cobijo, disciplina y compasión directa episódica. 

Seudónimo: Little Rookie 

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