domingo, 13 de junio de 2021

14. AYER VISITÉ UNA ROSA. De Sahairuh

 

Ayer visité una rosa y le pregunté qué era el Infinito.

‒No puedes saberlo ‒me dijo‒. Eres un ser humano.

‒Tan solo soy una Rosa

‒Entonces ¿para qué preguntar lo que ya sabes?

Mi silencio habló: «Porque me gusta sentirme en tu aroma».

Dejé caer mi mirada, como invitándole a perderse entre los pétalos.

‒¿Existe un final para el Infinito?

No hubo respuesta, pero entendí que dejar ir las ventanas nos otorga la llave, por ello me convertí en reloj de arena.

Al regresar de la meditación, los barrotes de la celda no causaban angustia, tampoco el guardia y sus constantes burlas por encontrarme cada noche hablándole al espejo.

‒¡¿Entonces qué?! ‒soltó con esa ironía propia de los orcos‒. ¡¿Tu espejito mágico contó sus secretos?!

Apagué las dos velas antes de dirigirle la palabra.

‒No. Tú tenías razón.

Sus carcajadas retumbaron por toda la mazmorra, tanto así que no escuchó mi última frase.

‒Los espejos no hablan porque solo nos hacemos infinitos en el presente.

Seudónimo: Sahairuh

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.