jueves, 24 de junio de 2021

17. EL HORROR. De Ibernkirk

 

 

Ante la ciclópea fábrica de androides, apareció el brujo. Las partículas se ensamblaron entre sí para reproducir su cuerpo, sus vestimentas, todos los tejidos de sus órganos… Con él se hallaba todo lo que tenía antes de desaparecer: los recuerdos de sus conquistas, sus vastos conocimientos de ciencias heréticas y los vacíos horadados por el olvido, incluso un lugar de su mente dedicado a encapsular el horror. La ausencia de dolor confirmaba que no había sufrido mutilaciones en el proceso. "A veces hay que sacrificar para ganar" era la idea recreada en su cerebro. Desde las fauces de la fábrica se acercó un individuo de metal. "La descarga ha finalizado, señor. Completamos la subida de nuestros datos de personalidad con éxito antes de la autodestrucción. Ya nos hemos transferido a los nuevos modelos". El mago le inspeccionó: "Bien hecho, Aures". Este modelo totalmente nuevo acababa de descargar los recuerdos de un androide anterior, del que solo quedaba un montón de polvo en otro planeta. "Me gusta tu nuevo aspecto", dijo sonriendo. Incluir creencias dudosas sobre la consciencia y la identidad en su programación había sido buena idea: solo por tener sus recuerdos, el androide creía ser el mismo individuo que su aniquilado antecesor. "Avísame cuando estéis listos". Ansioso por volver a sus aposentos, desapareció de nuevo. En su cámara privada ocurrió el mismo reensamblaje de moléculas, recuerdos e identidad. Los saltos ya no le dejaban tan agotado como hace años, pero la magia del teletransporte le planteaba problemas irresolubles: ¿qué había pasado con el brujo que el nuevo Aures acababa de conocer? Tenía sus recuerdos y sus pensamientos, pero ¿eran la misma persona? ¿o aquel mago de la puerta había sido otra criatura reducida a un montón de polvo? Pensando estas cosas no se puede dominar el universo, se decía: ¿No enterramos todos a quienes éramos un instante antes cada vez que el reloj del cosmos avanza, saltando de momento en momento, cambiemos o no de posición? Y así, tras seguir elaborando sus planes, volvió a desaparecer, eso sí, tras encapsular de nuevo el horror.  

Seudónimo: Ibernkirk

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