jueves, 24 de junio de 2021

18. LA EDAD DE LOS PERROS. De Alfonso Piñol

 

 

La edad les trajo consigo un pitido en los oídos, que se lo callan, cada uno lo carga como una cruz. Ustedes llevan años viviendo en la misma casa de adobe rojizo. Ahora con un nuevo techo de zinc y una ampliación que consta de una nueva habitación. Y desde la cocina: Nora, sí tú, amasas el pan, no quieres ir a la panadería, salir te cansa incluso el ir a la esquina. Manuel está en la habitación arreglando una pequeña radio, pasa el tiempo así, ensimismado con los transistores y cables. Amasas, mucho, y recuerdas a tus hijos que están lejos. Recuerdas las últimas lluvias, las últimas neblinas, todo tan lejano. Tiempos adversos, pero resistieron los embates. Ahora con un nuevo cura y con las primeras calles del centro asfaltadas parece que todo mejorará. Otra vez sientes el pitido en los oídos, ahora más agudo como si te fuera a perforar el tímpano, como si fuera un silbato para perros. Y para tu desdicha comienzas a ladrar como un perro. No lo puedes controlar, te sale un gruñido, luego otro y te tapas la boca olvidándote de la masa que ahora se le acerca una mosca. Te aprietas la garganta en vano. Manuel, dices a tosidos que son entre perrunos y humanos. Él no te responde. Vas caminando encorvada, apoyándote a las paredes, intentando concentrarte, ubicándote en el centro de tu mundo para recuperar el control y llegar hasta la habitación donde está Manuel. Él ahora tiene los ojos de un Beagle, vidriosos y con la lengua colgando del hocico, gimiendo lastimeramente. Tú Nora de mi vida mueves la cola como un Border Collie, saltas a la cama y te colocas al lado de tu marido para esperar el fin. Lo lames en sus orejas largas y caídas. Ser viejos les pesa, sus venerables huesos apenas resisten, con la edad de los perros saben que es su fin.

Seudónimo: Alfonso Piñol

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.