domingo, 27 de junio de 2021

20. SONARON LAS CAMPANAS DE OXFORD. De Moi Spartier

 

 

Mientras los relámpagos iluminaban las coloridas cristaleras y los incesantes truenos temblar los muros del aula de medicina, los estudiantes bajo las indicaciones de un decrépito profesor se habían reunido alrededor del cadáver de un anciano tumbado sobre una plataforma de mármol, solamente cubierto por un trozo de tela vieja colocado sobre su bajo vientre. Durante unos instantes, todos permanecieron en silencio a la espera del dictado de su maestro.

―Steven ―dijo este mientras clavaba la jeringuilla en uno de los antebrazos y sacaba una generosa cantidad de sangre― llévela a analizar. Acto seguido, se dispuso a retirar los restos de mugre de debajo las uñas y a cortar un mechón de aquella cabellera canosa.

―¿Qué me pueden decir de lo que obtendremos de ello? ―preguntó mientras colocaba las muestras sobre un papel y lo doblaba formado un pequeño envoltorio. En lugar de la respuesta que esperaba recibir de sus alumnos, obtuvo un murmuro que se alargó unos segundos.

―¡Todo! ―respondió―. ¡Cualquier con dos dedos de frente sabe tal nimiedad!

Su rostro tardó poco tiempo en perder la ira, aunque el sudor frío seguía cayendo por una de sus mejillas. De una bandeja situada al lado sacó un bisturí ya oxidado y, con toda suavidad, lo situó sobre el pecho del cuerpo inerte, más concretamente a la altura del corazón. En ese preciso momento, el reloj de la torre de la universidad sonó, el profesor hundió con afán el filo del bisturí en la carne rosada del anciano, y este abrió los ojos emitiendo un alarido tan profundo que los jóvenes aspirantes sobresaltados, menos uno, retrocedieron a una distancia que les permitiera huir rápidamente de ese infierno, algo que a su profesor parecía no importarle.

Entonces se hizo el silencio y el maestro alzó la mirada: ―Hora de la muerte...

―Las nueve y cinco de la noche ―contestó el único que permanecía junto a él a una distancia prudencial de aquello tan macabro. Los gritos prosiguieron un par de minutos más. La sangre fluyendo por el desagüe de la bañera de mármol algo más.

Seudónimo: Moi Spartier

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