domingo, 27 de junio de 2021

21. EL EXPERIMENTO DE LOCKAHT. De Kael Onslaughter

 

 

El rayo revitalizador adquirió una potencia nunca emitida, Lockaht tuvo que levantar a una distancia moderada la boca del aparato que, como atraída por el cuerpo en tensión de su víctima empezaba a ceder, a pesar de estar fuertemente asegurada. El pobre Barry recordaría esta escena años después solo entre sus pesadillas más perturbadoras y recurrentes.

El dolor que como metal incrustado en sus venas viajaba desde las uñas de sus rígidas manos y atravesaba fuertemente los brazos apresados en los brazaletes de la camilla, se expandía por todo el torso y el abdomen generando una calentura que, sentía, lo iba a derretir, para finalmente llegar hasta su confundida mente. Barry pronto vería cómo los rayos que le eran disparados se ondulaban locamente acompañados de un sonido como de abejas, al tiempo que se nublaba su visión hasta solo llegar a percibir la blancura más disipante y uniforme. Realmente era como haber perdido la vista, sin embargo, lo que veía no era oscuridad sino una limpia e insípida blancura no radiante.

Tras oír cómo el marciano Lockaht profería algunos sonidos amargos y hacía sonar la máquina infernal como si la moviese, Barry pensó que la criatura derramaba sobre él algún líquido, como parte de su enigmático experimento, no obstante pronto pudo discernir con precisión antes de quedar totalmente inconsciente, de que se trataba de su propia sangre que salía; como exprimida por la enorme presión a la que era sometido, por la abertura de sus ojos, y que a su vez, aquella blancura insípida que lo dominaba todo, iba lentamente enrojeciéndose.

Seudónimo: Kael Onslaughter

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