miércoles, 7 de julio de 2021

26. OMPHALOS. De Nictálope

 

 

Y exhortó Skepsis a la piedra parlante en la noche de Omphalos ‒estrella ventral del universo: "A ti he venido, Oráculo divino, luego de viajar durante evos en estado de hibernación, para obtener respuesta a todas las preguntas que se ha hecho mi gente desde el inicio de sus días: '¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es el objeto de nuestra marcha?'". Y tras emitir un agudo silbo, el Oráculo respondió: "Salud, humano, pues tus preguntas revelan tu naturaleza. No hay, sin embargo, respuestas a preguntas mal formuladas". "¿A qué te refieres?". "A que pides palabras para lo que no las tiene. A que buscas atrapar sonidos con tu mano". "¡Cómo!". "Cada sentido tiene la llave que abre y cierra la puerta de su propio ámbito; pero de ningún otro. No puedes oler con la lengua ni oír con los ojos. Quien ignora todo eso que preguntas, no eres tú, humano, sino tu intelecto. No te confundas a ti con tu intelecto". "¿Debo colegir entonces que he venido en vano?". "Ello depende de que entiendas o no mis palabras". "Entiendo que no podré llevar una respuesta a los míos". "Pues en ello no te equivocas". "¿Así de definitivo?" "Y más, pues mientras viajabas hasta aquí por encargo de los tuyos, el mundo que llamabas 'Tierra' ha desaparecido". Skepsis sufrió un vértigo súbito al oír estas palabras. Instintivamente llevó la mirada hacia aquella región del espacio donde debía avistarse la Tierra. Y algo de su zozobra inicial disminuyó al reconocer la luz terrestre parpadeando en el cosmos. Mas esa calma restituida duró poco, lo que tomó a Skepsis reflexionar que la luz que sus ojos visualizaban llegaba con siglos de rezago, que bien podía resultar que ya nada se encontrase en el sitio de dónde provenía. Y volvieron a la mente del hombre las palabras del Oráculo, aquello de las preguntas mal formuladas: sus ojos indagaban al tiempo y por ello se equivocaban; sus ojos estaban fuera de su propio ámbito. "Pero no desesperes" precisó aún el Oráculo, apiadándose quizá de la pena del hombre: "el fin no está en el fin. Todo inicia para el que comprende y tú, Skepsis, el último de tu especie, eres también el primero en comprender".

Seudónimo: Nictálope

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