sábado, 10 de julio de 2021

29. MERIENDA DE CUENTOS TRADICIONALES. De Serpentinita

 

 

Garbancita se perdió en la colada de los callejones cuando llevaba la merienda a su madre. Caperucita, chica inteligente, que se orientaba de maravilla, le indicó el camino acompañándola. Junto al arroyo, se encontraron con Blancanieves. Estaba recitando a las enanitas unos poemas que había creado. Garbancita y Caperucita disfrutaron de la lírica más hermosa que jamás habían escuchado sus oídos. Blancanieves se unió a ellas. Cuando llegaron junto a la madre de Garbancita, vieron cómo Ricitos de oro, Cenicienta y Gretel ayudaban a recoger las manzanas de platino que había en los árboles de plata.

Garbancita las invitó a disfrutar de la exquisita merienda que había preparado con mucho amor su padre. De postre comieron un rico bizcocho con forma de casita, toda recubierta de chocolate y rellena de crema y un repelente antibrujos. La tarde se fue consumiendo en conversaciones placenteras.

Cuando se dieron cuenta, la luna llena asomaba en la estrellada noche. ¡Y qué mejor momento para cenar todas juntas en la casa de la abuelita de Caperucita! Les costó sudor y lágrimas que abriera la puerta. Por mucho que llamaban, nadie acudía. La abuela pensaba en la loba que, con sus artimañas, quería entrar.

Festejaron la noche con ricos elixires antilobos, acompañadas de musicales notas al piano tocado por Blancanieves. A coro cantaron melodías de sirenas. El sonido embrujaba la noche enamorada. La Flautista de Hamelín, al escuchar los sones, se acercó con su flauta. En lo que no cayó fue que al tocar, las ratonas encantadas por las notas que salían de la flauta, acudieran en masa a las despensas del pueblo, dejándolas vacías. Las horas se fueron consumiendo deprisa. Felices, se despidieron antes que el reloj de la torre diera las doce. En caso contrario, quedarían despedidas de sus empleos.

¡Hora de retornar a los cuentos tradicionales donde eran las protagonistas! Ya habría otras meriendas que las sacasen del trabajo y las reuniesen de nuevo. Y durmieron dulces sueños junto a las sábanas de niñas y niños ávidos de cuentos.

Seudónimo: Serpentinita

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