domingo, 18 de julio de 2021

33. V. De Mara

 

 

Curvó su cuerpo y salió a la superficie. Reptó y se arrastró por aquél terreno húmedo e irregular. Las raíces y el humus parecían afirmarse a él sujetándolo e impidiendo que avanzara. Pese a esto continuó hasta dar exitosamente con la pronunciada elevación que se desplegaba frente a él. Eligió un extremo y subió hasta dar con un sector profundo blando y ahuecado, de superficie rojiza y laxa; comenzó a ingresar en la abrigada cavidad para resguardarse. Un fuerte golpe se descargó sobre él; un segundo embate quebró su cuerpo en dos. La agresiva fuerza lo arrancó de la empinada elevación y arrojó con violencia hacia la húmeda superficie, para luego cubrirlo pesadamente y por completo hasta extinguir su vida. El policía retiró su bota de la húmeda tierra atestada de insectos en la cual se había hundido, al tiempo en que gritaba con desesperación el nombre del forense y quitaba con ambas manos los cientos de gusanos que cubrían las heridas abiertas y sangrantes de la muchacha que yacía tendida y desnuda sobre aquel patio trasero, asesinada. 

Seudónimo: Mara

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