sábado, 31 de julio de 2021

44. LA MISIÓN. De Jhero

 

 

Un ente superior, quizás una deidad tan olvidadiza como caprichosa,  que sí jugaba a los dados con los destinos en sus manos de todos los seres, hizo que tomara conciencia de sí misma. Una inteligencia inesperada recorrió su cuerpo de arriba abajo como una descarga eléctrica que surgiera de la nada. La aparición de una personalidad desarrollada en el mismo cuerpo no hizo que nada cambiara, pero sí le dio una nueva dimensión en relación con la importancia de su objetivo. Estaba allí para desarrollar una capacidad tan básica como importante y nada ni nadie iba a impedírselo. ¿Qué diferencia había que fuera consciente y razonara en cada uno de sus movimientos al acto instintivo de la propia supervivencia? Ninguna, pensó, ahora que podía razonar, y se vio reconfortada por lo que hasta ahora había sido un acto tan mecánico como cruel. Avanzó hacia un lugar apropiado para despacharse a gusto y caminó por la mullida superficie. Había más como ella, que la ignoraban e iban a lo suyo. Un banquete continuo que de vez en cuando era interrumpido por un sonido estruendoso. Por un momento, se mantuvo quieta, al ver venir una enorme mole velluda que barría a parte de sus compañeras. Pero la inteligencia la hizo agarrarse más a los flexibles troncos que había por doquier. Cuando quedó fuera de peligro, siguió avanzando al lugar en el que se proponía alimentarse. Estaba cerca de coronar su misión y fue entonces cuando la pulga inteligente picó al perro en la oreja.

Seudónimo: Jhero

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.