domingo, 8 de agosto de 2021

49. SE VENDE CARNE. De Papillon

 

 

Todo el mundo conocía su pasado, no es para menos, era escabroso; sin embargo, eso no lo amedrentó y regresó al mismo lugar donde antes había vivido. Como si fuese el día de la marmota, la historia se repitió, a pesar de todas las alertas y llamadas de atención de los pobladores y vecinos del innombrable. La niña lo presentía, había algo en él que la mantuvo en alerta máxima desde que lo conoció. Por desgracia, su progenitora hizo caso omiso de los rumores y se dejó seducir por él. Fue así que aquella criatura se vio involucrada en esa vorágine. Pasaron los meses, pero su presentimiento seguía tan fresco como el primer momento o aún más fuerte, sentía aversión por ese ser desagradable. La madre se vio envuelta en una pasión enfermiza, no era capaz de dar cuenta ni siquiera de su propio ser. La niña vivaz, decidida y convencida de que las cosas no iban por buen camino, optó por salirse de ese círculo macabro. Tocó puertas, solo una se abrió. Decidió irse. La codicia de la pareja de tórtolos desalmados se reveló sin descaro. Ahora tienen un negocio de venta de carne, a buen precio dicen ellos, conservada en tres heladeras: en una están los brazos y las piernas, en la otra el costillar y las vísceras, en la última la cabeza que aún luce una hermosa cabellera larga negro azabache.

Seudónimo: Papillon

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