domingo, 22 de agosto de 2021

54. UNA HISTORIA DE TERROR PSICOLÓGICO. De CirKº•

 

 

Este es el costado dócil de los sucesos, pero el cuento, en realidad, es el otro. La primera parte viste de pinceladas en colores pastel. Una mujer feliz, joven, con un aura en sus pupilas; con rizos que penden inmaculados e inefable sonrisa. Carla. Ella es madre y su retoño resplandece, lleno de vida; corre, juega y ríe a carcajadas. Tiene la boca manchada de jugo, pero un magnetismo inigualable en sus gestos y fechorías. De fondo, la música, el olor a primavera, la calidez de un sol tenue que irrumpe, pero no encandila. La cámara lenta, con un halo onírico; y ella con su desabillé rojo, el collar de la piedra y pies descalzos. Algo la pone alerta, es como si aprisa se hubiera nublado. Baja la vista con una expresión intranquila; ve cómo la mira, cómo le clava los ojos con una expresión de feroz espanto. Le brotan las lágrimas, pero parece no estar llorando. Al costado de su sien nace un tajón, ella corre para agarrarlo, para apretarlo hondo en su pecho y prometerle que todo va a estar bien, pero los metros que los separan son leguas y él se desploma para caer de espaldas. La pequeña mesa a su lado tiene rastros de algo espeso, de un rosado cuasi rojizo y manchas de un carmesí falso reflejado a la luz del candil que colgaba tan ajeno, como imparcial. El cuento comienza en esta parte, porque la verdadera historia es la de ahora, la innombrable, la que no puede expresarse, la que transcurre los siguientes minutos con ella. Con lo de adentro. 

Seudónimo: CirKº•

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.