lunes, 13 de septiembre de 2021

79. ARREPENTIDA. De Alonso

 

 

La lámpara parpadea, el viento agita la llama, se apaga.

Un ruido te despierta, las cortinas flotan con el viento, estás a oscuras. Te levantas desesperada y corres a esconderte ¡el baúl de la abuela! Te metes dentro del cajón, tu tamaño te lo permite, el corazón late muy fuerte, se sale por la boca. Sientes un miedo infinito que mantiene tu cuerpo expectante. Sabes que estas sola en la casa y que si gritas, nadie escuchará. Tu mente dice que mantengas la calma, que los monstruos no existen, que no hay nadie debajo de la cama, pero es tan difícil. Te hiciste la valiente y les aseguraste a tus padres que se fueran tranquilos, que estarías bien. Cuánto te arrepientes,

Pero ya no puedes cambiar nada, sólo resistir.

Cierras los ojos, para no ver lo que imaginas, de nuevo otro ruido sacude tu alma y el zumbido entra en tus oídos tan fuerte que te desmayas.

No sabes cuánto tiempo pasó, levantas un poco la tapa del baúl con tu cabeza, espías con sigilo. La luna entra impertinente e ilumina parte de la habitación, las cortinas se agitan; las sombras juegan con tu mente, ves aparecer una brillante figura blanca.

Es una mujer hermosa, su sonrisa es cautivante, te atrae, extiende sus brazos como invitando a seguirla.

Vuelves a zambullirte en tu escondite, el miedo no te deja pensar, el zumbido reaparece, da vueltas por la cabeza, apenas puedes respirar, juntas todo el aire que puedes y gritas desesperada.

Escuchas a tu madre que entra en la habitación dando zancadas

―¿Qué ocurre? ―dice buscándote.

Cuando escuchas su voz asomas de tu escondite y de un salto la abrazas temblorosa.

Seudónimo: Alonso

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