martes, 14 de septiembre de 2021

81. INFORME 133709 - XT4012. De El silencio es miedo

 

 

Durante milenios, nadie creyó en los dragones… hasta que nuestras naves intentaron aterrizar en el planeta XT4012, y ardieron bajo un fuego de mil soles, que nacía en la garganta de un engendro alado. Fue entonces cuando contactaron conmigo, me introdujeron en uno de esos trajes metálicos que desplazan la voluntad, dando lugar al letargo capaz de esquivar el tiempo, y me despertaron en el faldón de una montaña, bajo el cielo púrpura gobernado por aquellos seres. Pretendían que con mis conocimientos de historia alternativa encontrara la forma de doblegar su mundo, y bajo la amenaza de descansar para siempre en el armazón metálico que me había llevado hasta allí, comencé a investigar.

Lo primero que hice fue usar mis herramientas para excavar la montaña y establecer una base de operaciones. Pude comprobar con gran temor como algunos ojos se dirigían hacia mí desde las alturas, pero decidieron no atacar… más bien parecía que estuvieran esperando algo. Y pronto supe lo que era. Al liberar roca de la montaña, descubrí en su interior una estancia dorada cuya luz surgía de la piedra misma, y en ella, un enano de largas barbas y sombrero de pico, como los de los cuentos perdidos en el tiempo, me contemplaba con mirada severa. A sus pies, el cadáver de un unicornio se mantenía incorrupto, pese a que algunas rocas se habían formado a su alrededor.

-  No sois bien recibidos - el enano movía los labios, pero las palabras no viajaban hasta mis oídos, si no que se creaban directamente en mi cabeza, y permanecían ahí -. Cada diez mil años lo mismo. Venís, intentáis conquistarnos, y nos obligáis a ir a vuestro mundo para destruir esa tecnología aterradora que os hace creeros los amos del universo - el enano miró el cadáver del unicornio -. La última vez perdimos a uno de los mejores.

Tras el breve encuentro, me vi rodeado por infinidad de hadas que invocaron los vientos de la magia para trasladarme de nuevo a esta oficina. Recomiendo atacar con todas nuestras fuerzas la base del enano, parece su líder.

Seudónimo: El silencio es miedo

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