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sábado, 22 de noviembre de 2014

Revista Digital miNatura 138 Dossier Especial del XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014




Como viene siendo habitual, después de la distribución del Acta del Jurado, tenemos el enorme placer de presentarles el  número especial que la Revista DigitalmiNatura dedica al certamen  para presentar y homenajear, de la mejor manera posible, al ganador y  a los finalistas del concurso.
Queremos dejar constancia de que salvo el microcuento ganador y el destacado por el jurado (menores de 18 años de edad), los demás textos se presentan por riguroso orden alfabético, de igual forma que consta en el acta del jurado.
Aprovechamos nuevamente para dar las gracias a todos los que han hecho posible, un año más, que este certamen se mantenga y nos dé muestras del buen panorama literario fantástico que nos rodea. Gracias pues al jurado por su abnegada entrega y a todos y cada uno de los participante. También nuestro agradecimiento especial a los artistas que han creado o cedido sus obras para ilustrar cada uno de los textos que contiene este dossier.
Pronto verán la luz: nuestro dossier Universo Dune, con el que se cerrará este año y las bases del VII Certamen Internacional de poesía fantástica 2015.
Gracias de nuevo a todos, esperamos que disfruten de la revista.


Revista Digital miNatura 138 dossier Especial del XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014

La Revista de los Breve y lo Fantástico
Asociación Cultural miNatura Soterrània
ISSN: 2340-977
Directores: Ricardo Acevedo Esplugas y Carmen Rosa  Signes  Urrea
Editor: Ricardo Acevedo Esplugas
Tipografía: Hidden Archives creada por Guilhem G. de Hype Fonts team
Portada: Dejah / Arantza Sestayo (España)
Contraportada: Vampirella & Wolfman/ Arturo Louga (México)
Diseño de portada: Carmen Rosa Signes Urrea

Sumario:
01/ Portada: Dejah / Arantza Sestayo (España)
11/ LA EXISTENCIA DE MARLENE /  Raúl A. López Nevado (España)
14/ HUELLAS EN LA MADERA / Dalia Torres Sánchez (España)
17/ EL PÁJARO ROJO / Gabriel Bevilaqua (Argentina)
20/ SIN RETORNO / Elisa de Armas de la Cruz (España)
23/ AQUÍ ESTOY / Daniel Frini (Argentina)
26/ TRAS EL RESQUICIO / Walter Gerardo Greulach (Argentina)
29/ PRECAUCIÓN, ESTO ES UNA TRAMPA / Ricardo Guerra de la Peña (México)
31/ DIN DON DIN / Rubén Ibáñez González (España)
33/ LA ESPONJA / Román Ignacio Ksybala (Argentina)
36/ GRAND   GUIGNOL / Sergio López Vidal (España)
39/ SUPERPOBLACIÓN / Pere Josep Martínez Marqués (España)
42/ UNIVERSO PLANO / Ramón Mayo (Argentina)
44/ FIYW  (Feel If You Want) / Ángel Santos Mirallas Espallargas (España)
46/ PLENILUNIO / Julieta Moreyra García (México)
48/ JUEGO DE NIÑOS / Cristel Dannae Morón Laguna (Perú)
50/ EL PRECIO DE LA PAZ / Pablo Navarro Valero (España)
52/ Convocatoria Selección de Textos Tiempos Oscuros Nº5
55/ Biografías
62/ Sobre el copyright de las ilustraciones
65/ Contraportada: Vampirella & Wolfman/ Arturo Louga (México)

Sobre las ilustraciones:
Pág. 01 Dejah/ Arantza Sestayo (España)
Pág. 10 Ursula 1/ Alejandro Mirabal (Cuba)
Pág. 13 Huellas en la madera/ Pedro Belushi (España)
Pág. 16 El pájaro rojo/ Rafa Castelló E. (España)
Pág. 19 Sin retorno/ Pedro Belushi (España)
Pág. 22 It came from Forever/ Vaggelis Ntousakis (Grecia)
Pág. 25 Tras el resquicio/ Carmen Rosa Signes Urrea (España)
Pág. 28 Plant human/ Mark Molnar (Hungría)
Pág. 30 Din Don Din/ Carmen Rosa Signes Urrea (España)
Pág. 32 Embryo/ Lucian Stanculescu (Rumania)
Pág. 35 Fall/ Sam Carr (Reino Unido)
Pág. 38 Niebla/ Alejandro Burdisio (Argentina)
Pág. 41 Universo plano/ Wickedman -seud.- (España)
Pág. 43 St./ Dmitry Labzov (Rusia)
Pág. 45 The dream of Saffo/ Agostino Arrivabene (Italia)
Pág. 47 King of Crows/ Mark Molnar (Hungría)
Pág. 49 St./ John J Park (EE.UU.)
Pág. 65 Vampirella & Wolfman/ Arturo Louga (México).


domingo, 5 de octubre de 2014

Acta del Jurado del XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014


ACTA DEL JURADO DEL XII CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICROCUENTO FANTÁSTICO miNatura 2014

Reunidos los votos del Jurado del XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014, formado por: 
Manel Aljama (Narrador)
Juan Guinot (Narrador)
Pablo Martínez Burkett (Narrador)
Odilius Vlak (Narrador)
Luís Oliver Guasp (Narrador y poeta)
Carmen Rosa Signes U. (Narrador)
Ricardo Acevedo Esplugas (Poeta y narrador)

Tras la lectura de los 264 cuentos, que provenientes de diferentes nacionalidades, a saber:
53 argentinos
2 bolivianos
10 chilenos
1 chino
18 colombianos
1 colombiano-venezolano
1 costarricense
10 cubanos
116 españoles
2 guatemaltecos
3 hondureños
27 mexicanos
1 mexicano- canadiense
3 panameños
5 peruanos
2 puertorriqueños
1 uruguayo
8 venezolanos


La Organización quiere agradecer el interés despertado por este certamen que lleva recorridos doce años desde su primera convocatoria. El nivel de participación ha enriquecido satisfactoriamente la labor del jurado que ha quedado satisfecho con la representación global de los textos que han llegado a la fase final del concurso.
El jurado del XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014 proclama como ganador al cuento:
LA EXISTENCIA DE MARLENE  Seudónimo: Miguel Nelo Autor: Raúl A. López Nevado (España)
  La existencia de Marlene, es el trazo de un círculo imaginario perfecto por su tono poético, por el tiempo mítico en el que se expande lo narrado y por el drama cósmico que el personaje se ve destinado a encarnar, a vivir y superar, desde una experiencia vital intensamente humana. (Odilius Vlak, miembro del jurado y narrador)

El jurado destaca como finalistas los siguientes textos (la ordenación no implica puesto clasificatorio alguno debido a que los nombres de los autores aparecen por riguroso orden alfabético):
EL PÁJARO ROJO Seudónimo: El hombre de hojalata Autor: Gabriel Bevilaqua (Argentina)
SIN RETORNO Seudónimo: Lady Macbeth Autor: Elisa de Armas de la Cruz (España)
AQUÍ ESTOY  Seudónimo: Markko Kivisen Autor: Daniel Frini (Argentina)
TRAS EL RESQUICIO Seudónimo: Walter Greulach Autor: Walter Gerardo Greulach (Argentina)
PRECAUCIÓN, ESTO ES UNA TRAMPA Seudónimo: AlejoIII Autor: Ricardo Guerra de la Peña (México)
DIN DON DIN Seudónimo: Deimos IV Autor: Rubén Ibáñez González (España)
LA ESPONJA Seudónimo: La Esponja Autor: Román Ignacio Ksybala (Argentina)
GRAND   GUIGNOL Seudónimo: Walmares Autor Sergio López Vidal (España)
SUPERPOBLACIÓN (o La Importancia de Llevar Protección Especial para el Brazo) Seudónimo: Wolfgang Amadeus Pérez Autor: Pere Josep Martínez Marqués (España)
UNIVERSO PLANO Seudónimo: Tmorán Autor: Ramón Mayo (Argentina)
FIYW  (Feel If You Want).  Seudónimo: Ahemir Autor: Ángel Santos Mirallas Espallargas (España)
PLENILUNIO Seudónimo: Sibila Autor: Julieta Moreyra García (México)
JUEGO DE NIÑOS Seudónimo: Sam Elowin Autor: Cristel Dannae Morón Laguna (Perú)
EL PRECIO DE LA PAZ Seudónimo: Paul W. Naval Autor: Pablo Navarro Valero (España)
El equipo redactor de la revista, como viene siendo costumbre, y siempre que el número de textos presentados por menores de 18 años de edad (hasta 17 años incluidos), con la finalidad de motivar la formación de las nuevas promesas literarias, ha decidido conceder mención especial al cuento:  
HUELLAS EN LA MADERA Seudónimo: Robin Autor: Dalia Torres Sánchez, 15 años (España)

En breve verá la luz el dossier especial de la Revista Digital miNatura dedicado al XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014 (Revista Digital miNatura 138) en el que se podrán leer tanto el cuento ganador como los finalistas y la mención especial, todos ellos recibirán por correo electrónico, diploma acreditativo de su participación en el certamen.
Todos aquellos trabajos que no han sido seleccionados por el jurado serán destruidos, de forma que, en los próximos días, desaparecerán del blog quedando tan sólo en él el cuento ganador y demás textos destacados en esta edición del certamen, tal y como viene dispuesto en las bases del mismo.
Nuestro más sincero agradecimiento a los participantes por la acogida que sigue teniendo la convocatoria que viene a confirmar el interés que el microcuento fantástico tiene entre los escritores contemporáneos y que queda evidenciado por la calidad de los trabajos presentados. Os esperamos el año próximo en la edición número 13 de este certamen. Gracias a todos.
Ricardo Acevedo Esplugas
Carmen Rosa Signes U.
Directores de la Revista Digital miNatura
San Juan de Moró a 5 de octubre de 2014


martes, 29 de julio de 2014

212. AQUÍ ESTOY. De Markko Kivisen


Y aquí estoy, pudriéndome mientras cuelgo de una rama añosa, con una soga que aún lastima mi cuello. El viento juega conmigo y me hamaca. Los soles a plomo queman mi piel grisácea y me mojan las lluvias.
Con los ojos muy abiertos lo veo todo. Según cómo gire mi cuerpo, puedo estar horas contemplando un punto fijo del viejo árbol, los campos de girasoles o el camino de tierra que lleva al pueblo. Sé quién sale y quién entra del caserío. Algunos me escupen cuando pasan, otros se persignan y, los menos, me dedican una breve oración antes de seguir su camino. No nací aquí. Estaba de paso, pero he aprendido a conocer a cada uno de ellos.
Yo no maté a esa joven.
No sé quién lo hizo, aunque escuché rumores entre quienes pasan caminando. De todas maneras, no importa. Alguien me señaló y entonces me lincharon. Sin juicio, sin posibilidad de defensa.
Y aquí estoy. Los niños se divierten a escondidas de sus padres, moviéndome y haciéndome girar con un palo. Algunos me pegan como si fuese piñata.
Supongo que pasarán años; el viento se irá llevando girones podridos de tela de mis ropas; me quedaré sin carne por acción del tiempo o los carroñeros, se secarán los ligamentos que unen mis huesos, y éstos volverán, al final, a la tierra madre.
Entonces, vendré a vengarme. No se salvarán ni siquiera los niños.


Seudónimo: Markko Kivisen

domingo, 27 de julio de 2014

188. SIN RETORNO. De Lady Macbeth


A esta hora solo puede ser él. Los golpes resuenan con la urgencia de tantas veces en las que ha vuelto para  exigirle dinero o para llevarse medio a la fuerza las pocas cosas por las que le darían algunos euros en el mercadillo. Había jurado no volver a abrirle, pero algo en el golpeteo nervioso la obliga a acercarse y desatrancar la puerta.
─Mama, me vienen siguiendo. Traigo un navajazo en la pierna.
Por el hueco a medias abierto asoma la cara pálida, sin afeitar, y tras ella el cuerpo vacilante, la sangre que desde la ingle empapa el vaquero gastado. La mujer lo deja pasar y cierra deprisa, mientras él se derrumba en el sofá desvencijado.
─Tráeme la merienda ─le pide zalamero.
Debería llamar a un médico, es una herida fea. Sin embargo marcha hasta la cocina arrastrando los pies y vuelve con un trozo de pan con chocolate. El muchacho devora y, al tiempo, la sombra oscura de la barba se vuelve pelusa dorada y se le redondean las mejillas.
─Cuéntame un cuento, anda.
La mujer se sienta en la mecedora, el niño se le acurruca en brazos. La historia de la luna y el lobo, que tanto le gusta, lo hace  sonreír y entre los labios tiernos asoma la mella de una de las paletas. Pronto no se oye más que la respiración acompasada del bebé, el runrún de los balancines y el susurro bajito de la nana.
Dos nuevos aldabonazos la sobresaltan cuando está a punto de quedarse dormida. Tres tipos entran en tropel en busca del hijo y escudriñan violentos cada rincón de la casucha. Ella, de pie, curvando la espalda para contrapesar el abultado vientre, los deja hacer con una mezcla de tristeza y desprecio en la mirada. Hasta que al fin  se marchan, convencidos de que allí no pueden encontrarlo.
Dejándose caer de nuevo en la mecedora, la mujer abraza su cintura fláccida. Mañana sin falta irá a pedirle al ginecólogo que le ligue las trompas.


Seudónimo: Lady Macbeth

lunes, 21 de julio de 2014

148. FIYW (Feel If You Want). De Ahemir


Apenas un milisegundo antes de que Lucía sintiera la sensación de frío, las nanomáquinas ejecutaron su labor y aumentaron su temperatura corporal. La noción de frío resultaba aniquilada por los microscópicos seres biomecánicos que regulaban su temperatura automáticamente. La última actualización mejoraba el tiempo de reacción de las nanomáquinas en milisegundos. Un servicio previo pago.
Ésta era tan solo una de las múltiples utilidades del sistema FIYW. En su agresiva campaña de comercialización la corporación propietaria de la patente basó sus argumentos en que el ser humano no puede permanecer anclado a perpetuidad en sus huellas primigenias. Su lucha era contra los sentimientos físicos y emocionales. No sientas si no quieres: Feel If You Want, rezaba su eslogan.
Por eso, cuando Lucía recibió el mensaje que le comunicaba el fallecimiento de su madre, con la que había perdido contacto muchos años atrás, las nanomáquinas evitaron el escalofrío, pero no la culpa; una actualización que jamás podría costearse. Su versión tampoco impedía verter lágrimas, de manera, que, sin poder evitarlo y sin saber cómo ni porqué, el lacrimal de Lucía se humedeció hasta formar una gota, una lágrima, que recorrió su mejilla velozmente hasta caer al suelo.


Seudónimo: Ahemir

lunes, 14 de julio de 2014

119. SUPERPOBLACIÓN (o La Importancia de Llevar Protección Especial para el Brazo). De Wolfgang Amadeus Pérez


Hace un frío del carajo y estamos aguantando la radiación del exterior dos horas más de lo recomendado. Yo tengo mi coquilla de plomo, pero estoy rodeado de ingenuos que no llevan ni un miserable casco de hojalata. Mi cabeza sí que está bien guardada, y mis hombros, mis codos, mis rodillas y una protección especial para el brazo derecho; mi gordita del alma y yo lo llevamos planeando desde hace ocho años, tenemos todos nuestros ahorros en esto. Lo tengo bien claro y ellos no, esa es mi ventaja.
Se levanta el portón, tenemos veinte segundos hasta que caiga. Quien parpadee se lo pierde, los que no han reaccionado ya no tienen oportunidad. Mientras corremos como fieras, los novatos se golpean y se enzarzan en peleas asesinas. El secreto no es pegarse, eso te ralentiza, el secreto es empujar y hacer caer al contrario, con suerte se llevará a alguien más en la caída. Y no importa correr sobre los que ya están en el suelo.
Ya estoy dentro. Siento, con todo mi cuerpo, la guillotina del portón al caer y los últimos gritos de los atrapados debajo. Rechazo la primera sorpresa que nos tienen preparados: desde el piso superior, unos funcionarios lanzan paquetes de comida a la galería; quien se detenga tampoco lo logrará, aunque esta noche comerá proteínas. Yo sigo empujando, un centenar hemos llegado a la escalinata. Los demás ignoran la cacofonía sinfónica que atrona allí, pero yo me detengo un par de segundos en el rellano donde la escalera se divide, busco a Bach. Lo distingo a la izquierda y continúo por allí; los que han seguido a Mozart se encontrarán con una puerta que los llevará directamente al exterior. Lo sé porque he pagado mucho dinero por esa información.
Llegamos al pasillo, aún nos quedan cien metros y solo hay dos que me sacan ventaja. Uno tropieza y lo lamentará toda su vida. El otro, que ahora se detiene frente a la ventanilla, no lleva protección especial. Lo embisto con todas mis fuerzas, al tiempo que meto mi brazo protegido en la abertura. Lo he conseguido, estoy aferrado, nadie me puede mover. Entrego el impreso al funcionario y le digo: «¡Queremos tener un hijo!»


Seudónimo: Wolfgang Amadeus Pérez

domingo, 13 de julio de 2014

107. PLENILUNIO. De Sibila


Como un mago dispuesto a lanzar su encantamiento, el hombre se mantuvo estático. En un momento se apoderó de la atención de aquel recinto de luces tenues y ambarinas. Su audiencia aguardaba en silencio, expectante. Luego de esos instantes, tomó su instrumento con agilidad prodigiosa. Sentado en el banquillo, dio comienzo a una introducción de vibrato y arpegios. El instrumento y su dueño, en resonancia con el trino de un ave, dieron paso a la urdimbre de música, voz y relato. Cantos de tragedia y amores perdidos, de viajes y mundos imposibles. Y de una mujer que pintaba cada noche de plenilunio hasta que el amanecer se llevaba su obra. La cantó con la voz clara de un conjurador y la música le dio vida.
A ratos asincrónica y luego con cadencias ululantes, la música traía de vuelta a aquella mujer que cada noche, forjaba una imagen en su mente. Y cada una era una puerta, una posibilidad evanescente. Sólo hasta que existía el recuerdo duradero, entonces iba al lienzo para darle vida. Esa noche habitaba la luna llena. Esa noche era la última para sus creaciones: dos amantes en un cuadro, otro de un barco sobre el mar embravecido y un ensueño de islas flotantes. Se aproximó al último lienzo y lo abordó con impaciencia febril: era la hechicera imagen de un hombre. Dejó que el pincel le hablara, mezclando colores, tonos que se unificaban en algo, en alguien. Se creaban formas y sombras. Un migrante velo de luz tocó el lienzo, en la silueta de un hombre con un laúd en su regazo.

Seudónimo: Sibila

104. LA EXISTENCIA DE MARLENE. De Miguel Nelo


La primera noticia de la existencia de Marlene llegó al mundo mil años antes de que naciera. Un sacerdote contempló las convulsiones de un sapo en el lodo, y comprobó la veracidad del presagio en las deflagraciones solares. Sería una niña, nacería en la Tierra, conquistaría Júpiter y, llegado el momento, la confundirían con Dios. Y así fue.
Marlene dirigía la transformación del planeta con mano de hierro. Nada escapaba a su voluntad implacable, decidía con igual firmeza el curso de los ríos, el trazado de los continentes y la dimensión de las tormentas. Había consentido en mantener el gigantesco ojo rojo, sólo como muestra de su piedad hacia las fuerzas de la naturaleza.
Poco a poco llegaron las personas. Se instalaron bajo su auspicio y se sometieron a sus designios. La confianza en ella llegaba hasta tal punto, que las mujeres que debían dar a luz, los hombres que debían fecundarlas y los ancianos que debían morir, todos esperaban su permiso para hacerlo. No es que la temieran, pero ella era su reina y su creadora, y jamás se hubieran planteado que las cosas pudieran ser de otro modo.
Un día, Marlene se levantó cansada de ser Dios y decidió abandonar su palacio y mezclarse con su gente. Fue una mañana larga, cien veces la confundieron consigo misma y cien más intentaron agasajarla con oraciones y ruegos. Cuando el enésimo niño se postró ante ella, no pudo soportarlo más y ordenó que la olvidaran, que la borraran de sus conciencias, que quemaran sus recuerdos. Lo hicieron, y Marlene sintió que aquello estaba bien.
Sin embargo, Marlene pensó que aún no era suficiente. Tanto el planeta como el mismo Universo seguían recordándola y obedeciéndola. Deseó entonces el olvido absoluto, desentramarse de la realidad como una sombra de inexistencia. Lo hizo. Por primera vez en toda su vida, podía sentir el desgarro de la ausencia de su ser. Y Marlene sintió que aquello estaba bien y dejó que el olvido fuera extendiéndose hasta alcanzarla, borrándose a sí misma, aniquilando su presencia, su nacimiento y su presagio.


Seudónimo: Miguel Nelo

sábado, 12 de julio de 2014

100. DIN, DON, DIN. De Deimos IV


"La Delegación Local del Tribunal Superior de Justicia Interplanetario recuerda a todos los ciudadanos de esta colonia que a partir de las doce horas cero minutos del día de hoy se hará público el baremo de criminalidad correspondiente al mes en curso, según orden establecida en el Decreto Imperial 310/3077B, sección cuarta, párrafo tercero. Las consultas podrán hacerse por vía telemática o acudiendo personalmente a cualquiera de los puntos de información habilitados a tal efecto, si bien se aconseja este segundo procedimiento por ser el de mayor fiabilidad. Todo aquel que obtenga una puntuación igual o superior a doce puntos, repito, doce puntos, deberá presentarse ineludiblemente, acompañado de un abogado, en las dependencias del juzgado del sector correspondiente en un plazo máximo de diecisiete minutos para recibir la condena pertinente. Las costas del juicio, así como la minuta del letrado, correrán por cuenta de los acusados y no se considerarán gastos deducibles en la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas Humanas, Semihumanas o Sintéticas. Gracias por su atención, que tengan un buen día".
Tras leer el anuncio la mujer se mordió el labio, nerviosa. El baremo, confeccionado aleatoriamente por una entidad ajena a la colonia, era del todo impredecible. En la convocatoria anterior, por matar a su marido, le asignaron sólo once puntos. Se libró por los pelos. Esta vez había robado un bolso.
Cruzó los dedos.


Seudónimo: Deimos IV

miércoles, 9 de julio de 2014

92. HUELLAS EN LA MADERA. De Robin


Era un armario robusto, magnífico, pero con una tara: al parecer, el hijo pequeño de sus anteriores dueños había dejado numerosas huellas de sus manos marcadas en pintura roja en la parte interior de la puerta, una travesura infantil que le había permitido a Ellen afrontar el aún elevado precio. Así que fue recibido en su hogar con regocijo, especialmente por parte de su hijo, que insistió en quedárselo de inmediato.
Ellen no comprendió la razón de aquella extraña insistencia, pero cedió al capricho, divertida, y situó el viejo armario en el dormitorio del niño. Al cabo de una semana, observando las crecientes ojeras del pequeño con suspicacia, temió que éste se hubiera quedado hasta tarde jugando al escondite con su peluche favorito, un pasatiempo al que era muy aficionado y al que se le habría añadido emoción debido a la presencia del nuevo lugar para ocultarse.
Aquella noche, Ellen se deslizó dentro de la habitación de su hijo, y se encontró con una escena inesperada: el niño estaba de pie en mitad del cuarto, con los ojos abiertos de par en par y clavados en el armario, cuyas puertas estaban abiertas, invitantes. Y entonces él se dejó llevar, poco a poco, avanzando hacia el mueble con el terror más absoluto en la mirada, como si su mayor deseo fuera volverse a la cama.
Había algo extraño en el ambiente, y una sensación de miedo irracional aceleró el corazón de Ellen; no sabía qué estaba ocurriendo, pero si de algo estaba segura era de que no debía permitir que su hijo entrara en aquel armario. Trató de acercarse al niño para atraerle hacia ella, pero las piernas no le respondían; estaba totalmente paralizada.
Tras debatirse unos momentos con desesperación, logró vencer el miedo, y en dos zancadas se interpuso entre el armario y su hijo. Entonces, una inmensa fuerza de atracción la arrastró dentro, y las puertas se cerraron tras ella. Y en ese momento, al golpearlas furiosamente con las palmas abiertas, observó las huellas del anterior propietario en la madera y comprendió: aquello no era pintura.


Seudónimo: Robin

martes, 8 de julio de 2014

88. GRAND GUIGNOL. De Walmares


Se mezclan las lágrimas torpes del enano  Noel con  el líquido sanguinolento de las vísceras y casquería comerciadas al peso, que manipula antes de la representación. Tras el terciopelo rojo, observa la traición de Odette, la muda, perdida en quebrados espasmos orgásmicos ante las embestidas del barón sobre el antiguo altar. Confude la  compasión y la ternura con un amor correspondido, pero tan distinto en  intensidad como en altura. Abre las costuras de su traje para el papel de novia, Margot sigue siendo demasiado diva, a pesar de estar  cada día está más rolliza .En la húmeda celda convertida en camerino maquilla un pálido rostro y alimenta la manteca de un cuerpo que vivió épocas mejores.
La sonrisa de los policromados ángeles que flanquean el angosto escenario recibe al arremolinado público. La baronesa besa la sudada mejilla de su adúltero marido. La tardía luz de julio se filtra por la apocalíptica vidriera: La Caída de Babilonia. La función va a comenzar. El enano tramoyista  lo tiene todo preparado ¡Arriba el telón!
Acicala la afásica  sirvienta el pelo  ensortijado de la novia. Una cuna de mimbre y otra de oro  diferencian a una de la otra. Un mismo truhán las une. La esencia de los celos se guarda en un pequeño frasco, que Odette derrama  vertiendo el corrosivo ácido sobre el rostro de la prometida. Ante el espejo, hierve la piel curtida, vacías las cuencas de los ojos. El inmaculado vestido se pliega en estertores de dolor de una masa informe en que se ha convertido la testa de la novia. La satisfacción silenciosa se refleja en la sonrisa vengativa de la muda Odette. Te quiero con el lenguaje de signos proclama a su amor prohibido que llora ante el amasijo de carne y seda de lo que era Margot. Rompe el  casanova de rabia el espejo, y con la esquirla más afilada rebana las falanges de la celosa asesina. Un pulgar vuela directo a la garganta de la baronesa, que vomita sobre el chaqué de su marido. El público aplaude el realismo de la obra. Satisfecho,  Noel, baja el telón del último pase.


Seudónimo: Walmares

miércoles, 2 de julio de 2014

72. JUEGO DE NIÑOS. De Sam Elowin


El aullido se sintió de madrugada, estaba cargado de miedo, llego rompiendo el sueño de todo el pueblo, y luego, sin haber pasado diez segundos decenas de aullidos, tal vez cientos, ensordecedores, machacando la noche, alertando a madres, enfureciendo a los hombres que el día de mañana tenían que trabajar temprano.
Lo peor fue el silencio de los niños, las madres corrieron a sus cuartos encontrando camas vacías, baños vacíos; agudizaron sus oídos tratando de escuchar a sus hijos, sentían el miedo crecer en sus entrañas. Abrieron sus puertas gritando sus nombres, corrieron hacia los aullidos, esperanza en sus almas de no llegar demasiado tarde; los hombres las siguieron, sus duros rostros resquebrajándose a cada paso, ¡sus hijos!
Todos se detuvieron casi al mismo tiempo,  ahí a los pies del cerro, era fácil de ver y a la vez lo más difícil, el frío de la noche caló sus huesos petrificándolos, o tal vez fue el miedo.
Estaban ahí, pero no era sus hijos, quedaba algo de ellos, puede que la ropa, definitivamente no los ojos. Las perros a sus pies agonizantes, aún emitían pequeños quejidos, los niños sonreían, sus ojos escarlata viendo a sus padres, los palos aun en sus pequeñas manos.  


Seudónimo: Sam Elowin

martes, 1 de julio de 2014

71. PRECAUCIÓN, ESTO ES UNA TRAMPA. De AlejoIII


Golpee tres veces la aldaba y diga el código secreto. La puerta se abrirá automáticamente y usted amabílísimo lector será invitado a presenciar un acontecimiento que rompe la barrera entre mi ficción y su realidad. La habitación es exactamente igual a como usted se la imagina por lo que no tengo necesidad de hacer descripción alguna. Aquí no está sólo, pronto entrará a su cuarto un hombre con una máscara horripilante, sí, igualito como usted lo imagina. Le hará algunas preguntas a las que solo usted, atento lector, puede responder con los más inconfesables deseos que lo han acompañado desde su adolescencia. Sí, el hombre de la máscara ya lo sabe todo. Se quita la máscara y  tiene tú rostro, de cuando eras niño. ¿Quién es ahora el terrible monstruo? Quieres pedirle perdón pero te das cuenta que no existen palabras para hacerlo. Está ahora en el rincón, abrazando sus rodillas y cuando tratas de acercarte a él para tranquilizarlo se orina del miedo. ¿En qué te has convertido? para hacer llorar a tu niño de  forma tan amarga. Lo sé, lo sabemos ¡estás arrepentido! Puedes quedarte recapacitado aquí dentro el tiempo que quieras, aún y cuando termines de leer este breve relato, un pedazo tuyo se quedará atrapado para siempre en la habitación que imaginaste, con el pequeño tú orinado en una esquina y lo que más te repugna de ti hoy frente a él. ¿Cuál era  el código secreto?


Seudónimo: AlejoIII

martes, 17 de junio de 2014

48. EL PRECIO DE LA PAZ. De Paul W. Naval


NYSEE
Por un lado está la Alianza Ciborg, que nos tritura para convertirnos en biodiesel. Por otro, tenemos al Imperio Alien, que nos recluye en dantescos zoológicos o nos martiriza en crueles experimentos. Mientras tanto, nuestro gobierno, demasiado débil (o cobarde) para iniciar una guerra, realiza cada mes unos infames sorteos, mediante los cuales, millones de seres humanos somos entregados a las máquinas o a los bichos. Éste es el precio que pagamos por mantener la "paz".
Mi marido y yo, tras años de sacrificio, hemos logrado reunir suficiente dinero para comprar un par de dosis de happiends. Estas joyas de la nanorobótica se inyectan en sangre y te permiten tener una muerte dulce y rápida en caso de necesitarla. Si algún día se nos condenase en un sorteo, tan solo tendríamos que pronunciar la clave y todo terminaría en un segundo. También voy a conseguir una pastilla esterilizante. De este modo tendré la seguridad de que, incluso si los happyends fallasen, el Imperio Alien nunca podrá utilizarme como una máquina de parir bebés con los que experimentar. 
Hoy va a ser un día inolvidable. Hoy plantaremos cara al sistema. Hoy vamos a tomar, al menos en parte, el control de nuestro destino. 
SVEK
Esta tarde mi mujer y yo iremos a encontrarnos con un tipo que nos ha conseguido un par de dosis de happiends y una pastilla esterilizante. Sin embargo, nunca llegaremos a efectuar la compra. He avisado a la policía. A cambio de traicionar a mi mujer y al tipo, me han concedido la exención vitalicia de los sorteos. 
No quiero morir. De ningún modo. Todo lo demás es secundario.  


Seudónimo: Paul W. Naval

viernes, 13 de junio de 2014

43. LA ESPONJA. De La Esponja


Era un planeta no muy denso pero gigantesco, y su campo gravitatorio lo atraía con una fuerza formidable. Su patética reserva de combustible no le permitía ni soñar con alejarse de él, o al menos frenar como indicaba la doctrina.
Dominó su ansiedad y esperó. Y sólo cuando la voz grabada le advirtió que a esa velocidad la colisión era inevitable, disparó los retrocohetes. A pleno, con desesperación. La nave se fue deteniendo gradualmente hasta quedar casi inmóvil… pero demasiado alto.
Impotente, con los tanques vacíos, asistió a la caída libre final. Había errado por un kilómetro. En distancias cósmicas, nada… y a la vez demasiado. Esa voz de plástico y metal le ordenó una y otra vez que aplicara impulso en reversa. Él no tenía con qué.
El paracaídas era inútil: casi no había atmósfera. Clavó la vista en los vidrios frontales, y contempló con horrorizada fascinación cómo el planeta se abalanzaba hacia él. Escuchó el siniestro aullido cíclico de la alarma general. Telemetría indicó cien metros; colisión inminente.
Desorbitó los ojos y contrajo los músculos, hechizado por el espanto, y de repente algo empujó su cuerpo hacia la consola. Sin violencia, sin estampidos.
Entonces comprendió. Lentamente, mientras lo invadía la euforia, compren­dió: era esponjosa… ¡La superficie del planeta era esponjosa!
Increíble… Le acababa de ser regalada una nueva vida.
Oxígeno tenía en abundancia; agua también. Suspiró feliz, encendió el radiofaro, y se dispuso a esperar la misión de rescate.
Dentro de esa especie de esponja, los químicos se fueron activando por contacto. Gota a gota, la criatura comenzó a secretar sus ácidos para digerir la nave y su contenido.


Seudónimo: La Esponja

42. TRAS EL RESQUICIO. De Gerard Walt


Al principio la criatura vivía preguntándose que era. ¿Por qué la tenían encerrada allí con una argolla a la cintura sujeta por cadenas? Ahora dedicaba el día placenteramente a ver la vida que le llegaba tras el resquicio en la pared que descubrió ocho años atrás. Especialmente en las mañanas cuando los niñitos entraban en tropel al patio de juegos del jardín de infantes. Volaba con la imaginación   incorporándose a sus inocentes juegos. Cantando, bailando, disfrutando a pleno en una comunión unidireccional. Su único oído, ubicado bajo el ojo, se había agudizado de tal forma que escuchaba con nitidez las voces de los infantes. Luego de décadas aprendió a hablar. Bueno… aprender a hablar es mucho pues de su garganta solo salía un sonido gutural, ronco e ininteligible.
Divisó en el centro del patio a un nutrido grupo que danzaban al ritmo de la ronda de la luna, su favorita. Se unió a ellos tarareándola mentalmente y hasta pudo sentir las suaves manitas agarrando sus aletas. Al rato comenzó el juego de la escondida. La criatura bajó el parpado un instante, entonces se vio escondida tras el tacho de la basura, junto a los columpios, conteniendo la risa y la respiración. Por momentos casi se sentía uno más de ellos. El ojo se le inundó de lágrimas. ¡Cuánto daría por poder estar allá abajo! Aunque fuese un segundo. Tan lindos, tan inquietos, tan llenos de vida.
Como sufría la noche, tiempo en que el sol se apagaba. Sufría también terriblemente las vacaciones, los feriados, los sábados y domingos cuando el silencio del jardín lo volvía a su espantosa soledad. Entonces trataba de entretenerse con los pájaros, con las ardillas. Contaba las flores y las nubes. Se soñaba volando, correteando sobre sus muñones por las ramas de los arboles embadurnado en fragancias. El resquicio le daba alas a su mente.
Aquella tarde primaveral el hombre emparchó los huecos de la pared y la pintó. En ese mismo instante la criatura se dejó morir.


Seudónimo: Gerard Walt

miércoles, 11 de junio de 2014

41. EL PÁJARO ROJO. De El hombre de hojalata


Una noche, hace muchos años, un pájaro golpeó a mi ventana. Era rojo como el fuego y con chispas azules en la cabeza. Al abrir la ventana, voló hasta mi escritorio y comenzó a dar saltitos sobre uno de aquellos tediosos trabajos prácticos de historia. Cerré la ventana y volví a sentarme al escritorio. El pájaro me miró, ladeó la cabeza para un lado y para el otro, y se quedó como de piedra. Iba a tocarlo cuando un rechinar de goznes acompañó la apertura de una escotilla en su pecho. Poco después, una mujer diminuta, escalerilla mediante, descendió del pájaro. Visiblemente exhausta, trataba de decirme algo, pero yo no podía oírla. Entonces le leí los labios… Corrí hasta la cocina ―previa escala en el costurero de mamá― y regresé con un dedal lleno de agua. La mujer diminuta bebió profusamente y luego se remojó la cabeza y los brazos. Como también debería de estar hambrienta, antes de que me lo pidiera, le procuré unas rodajitas de pan y unos trocitos de queso. Mientras ella comía, me preguntaba a mí mismo si habría más pájaros habitados secretamente por personas diminutas. ¡Ésa y otras tantas preguntas hubiera querido que me contestara! Pero, entre bocado y bocado, se quedó dormida. La arropé con un pañuelo y permanecí despierto toda la noche a su lado. Con las primeras luces del amanecer, la mujer diminuta me besó ambas mejillas y me dijo al oído que algún día volveríamos a vernos. Apenas tuve fuerzas para abrirle la ventana.
La preocupación de mis padres al conocer la historia, la subsiguiente ayuda de distinguidos psicólogos y el paso inexorable a la adultez terminaron por convencerme de que aquello no había sido más que una afiebrada fantasía preadolescente; al menos hasta esta noche, en la que una pareja de pájaros rojos golpea a mi ventana. De uno desciende, escalerilla mediante, la mujer diminuta; del otro no desciende nadie… sólo se queda quieto y aguarda deshabitado.


Seudónimo: El hombre de hojalata

domingo, 1 de junio de 2014

29. UNIVERSO PLANO. De Tmorán


El señor origami finaliza su meditación
Luego de verter agua caliente dentro de un tazón  con hojitas de té,  bate la infusión con una escobilla de mimbre. Antes de beberlo, sostiene el cuenco con las dos manos y lo eleva sobre su cabeza en ofrenda al Buda cósmico.
El señor Origami  saborea té como si fuera ésta  la primera vez.
Deja el cuenco junto a él y saluda en gassho. De entre los pliegues de sus kimono saca una maqueta del universo con la forma de embudo helicoidal.  La despliega hasta su esencia: una hoja  de papel de arroz marcada por líneas que se entrecruzan hasta el infinito. Desliza con suavidad  el dedo índice por una de las diagonales
El señor Origami  desaparece. 


Seudónimo: Tmorán

jueves, 15 de mayo de 2014

Bases del XII Certamen Internacional De Microcuento Fantástico miNatura 2014


XII CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICROCUENTO FANTÁSTICO miNatura 2014


BASES DEL CERTAMEN
1. Podrán concursar todos los interesados sin límite de edad, posean o no libros publicados dentro del género.
2. Los trabajos deberán presentarse en castellano. El tema del microcuento deberá ser afín a la literatura fantástica, la ciencia ficción o el terror.
3. Los originales tienen que enviarse a la siguiente dirección: revistadigitalminatura.certamenesliterarios@blogger.com
4. Los trabajos deberán ir precedidos de la firma que incluirá los siguientes datos: seudónimo obligatorio (que aparecerá publicado junto al microcuento para su evaluación, de no enviarlo se le asignará el título del texto), nombre completo, nacionalidad, edad, dirección postal (calle, número, código postal, ciudad, país), e-mail de contacto y un breve currículum literario en caso de poseerlo (estos datos no serán publicados).
5. Se aceptará un único cuento por participante. La publicación del mismo en las horas posteriores al envío dentro del blog Certámenes Literarios miNatura (http://certamenesliterariosminatura.blogspot.com.es/) previa moderación, hará las veces de acuse de recibo.
IMPORTANTE: La cuenta de correo dispuesta para el recibo de los microcuentos no ofrece la posibilidad de mantener correspondencia con los participantes, ni tan siquiera queda reflejada la dirección del remitente, de ahí la obligatoriedad de incluir un mail de contacto.
6. Cualquier consulta sobre el certamen o el envío del microcuento deberá hacerse a la siguiente dirección de correo electrónico: revistadigitalminatura@gmail.com
7. Los microcuentos tendrán una extensión máxima de 25 líneas. Y deberá ser enviado sin formatos añadidos de ningún tipo (justificación, interlineado, negrita, cursiva o subrayado, inclusión de imágenes, cuadros de texto, etc). De poseerlos éstos serán borrados para su inmediata publicación en el blog.
IMPORTANTE: Para comprobar que la extensión del microcuento no excede las 25 líneas y cumple con los requisitos, se utilizará una plantilla normal de documento de Word tamaño de papel Din-A4 con tres centímetros de margen a cada lado, sobre la que se pegará el texto presentado con tipografía Time New Roman puntaje 12. (El microcuento puede enviarse en cualquier otro tipo y tamaño de tipografía siempre y cuando se haya comprobado que cumple con los requisitos que acabamos de exponer).
8. La participación y los datos personales, deberán ir integrados en el cuerpo del mensaje.
IMPORTANTE: No se admiten adjuntos de ningún tipo. Recordamos que todos los mensaje que incluyan adjuntos y que no tengan escrito nada en el cuerpo del mensaje llegan en blanco y sin dirección de origen.
9. Aquellos cuentos que no cumplan con las bases no serán etiquetados como ADMITIDO A CONCURSO (Aparecerán sin etiquetar en el blog).
IMPORTANTE: Los cuentos que queden fuera dispondrán de una única oportunidad dentro del plazo de recepción de originales para modificar su envío y que su texto pueda entrar a concurso. (Si no aparece publicado en dos o tres días, pueden escribir a la dirección de consulta incluida en el punto número 6 de estas bases).
10. Las obras no deberán estar pendientes de valoración en ningún otro concurso.
11. En el asunto deberá indicarse: XII Certamen Internacional De Microcuento Fantástico miNatura 2014. (No se abrirán los trabajos recibidos con otro asunto).
12. Se otorgará un único primer premio por el jurado consistente en la publicación del microcuento ganador en nuestra revista digital y diploma. Así mismo se otorgarán las menciones que el jurado estime convenientes que serán igualmente publicadas en el número especial de la Revista Digital miNatura dedicado al certamen y obtendrán diploma acreditativo que será remitido vía e-mail en formato jpg.
13. El primer premio no podrá quedar desierto.
14. Los trabajos presentado serán eliminados del blog una vez se haya hecho público el fallo del certamen y tan sólo quedarán en él aquellos cuentos que resulten destacados en el mismo.
15. En ningún supuesto los autores pierden los derechos de autor sobre sus obras.
16. El jurado estará integrado por miembros de nuestro equipo y reconocidos escritores del género.
17. El fallo del jurado será inapelable y se dará a conocer el 5 de octubre  de 2014 y podrá ser consultado a partir de ese mismo día en nuestros blogs (Revista Digital miNaturaAsociación cultural miNatura Soterrània y Certámenes literarios miNatura). También será publicado en páginas afines y en el grupo Revista Digital miNatura en Facebook: ( http://www.facebook.com/groups/126601580699605/ ).
18. La participación en el certamen supone la total aceptación de sus bases.
19. El plazo de admisión comenzará el 15 de mayo de 2014 y finalizará el día 31 de julio de 2014 a las 12 de la noche hora española.

Ricardo Acevedo E. y Carmen Rosa Signes U.
Directores de la Revista Digital miNatura