domingo, 24 de marzo de 2019

81. FANTASÍA. De La Garza



¿Existe la magia en algún lugar, dónde queda, adonde llegará?
¿Habrá cielo estrellado con luz fluorescente?
¿Porqué hay miedo en los bosques sin gente?
¿Habrá arcoíris en los lagos y sirenas cantando en un mar lejano?
¿Dónde están los piratas con su proa?
¿Las luciérnagas iluminarían mi tejado?
¿Están las hadas y los magos con esos polvos tan mágicos?
 ¿Y los fantasmas y las brujas son todos seres despiadados?
¿Se podrá volar sin alas y decir que el tiempo es lejano?
¿Vemos ogros y dragones, los gigantes son feroces?
¿Están la luna y las estrellas, las fugaces dejan huella?
¿Y los gnomos y los enanos son pequeños con descaro?
¿Porqué crecen las flores de repente, posando insectos inocentes?
¿Se oye música, dulce alegre, sin instrumentos que los pruebe?
 Fantasías de colores, acompañan todo este alborote…
Seudónimo: La Garza

80. ASESINO. De Marveleón



Mi abuelo repica su martillo en el cielo
y riega la oscuridad
con lágrimas de anguilas
que mueren furiosas
y vienen hacia mí
pero no les temo
conozco muy bien los cayos del viejo
que brillan entre sus dedos
ásperos.

Bajan rápido
rugiendo blasfemias
y su agilidad apenas me da tiempo
para desenvainar mis cuchillos.

Pero no les temo
                        aunque no sé golpear el yunque
                        ni cómo vestir al guerrero
porque soy río sin emociones
que nada lleva y nada trae
y toca entera a orillas desiertas
donde el diablo muere de sed.

Solo temo a mi crueldad
que tendré el gusto de desplegar
                        por primera vez
en el próximo instante.
Seudónimo: Marveleón

79. MIS MALAS MUJERES. De Moonlight



Yo no me las llevo, ellas me llaman
Cuando sus amantes cortan sus cabellos
Con las esperanza de aliviar sus cabezas

Yo no las libero, ellas se me aferran
Cuando olvidan el tenue calor del sol
Y solo encuentran lluvia en sus miradas

Yo no las enfermo, ellas languidecen
Cuando sus cuerpos encarcelan almas
Que se vierten por las llagas en su piel.

Yo no quiero ser consuelo o alivio
Ni borrar de sus memorias el terror
Que las convirtió en mártires fortuitas

Pero dónde más podrían asentarse
Si renunciaron a la piedad infinita
Del salvador que olvidó protegerlas.

Ahora dicen pertenecer a mi lado
En espera de sus aprehensores
Para retribuirles el favor con creces

Solo puedo compadecer a aquellos
Que conocerán real penitencia
De manos de mis malas mujeres.
Seudónimo: Moonlight

78. GANGRENA CÓSMICA. De Diplodo



Fetos vomitados
Desde las fauces
Del abismo primigenio
Danzan con intestinos
Carcomidos
Por costras cósmicas
Tras ellas se levanta
El olor
A carne quemada
Son las huestes sin piel
De una guerra porno-sádica
Hígados despellejados
Mierda con trazos de coágulo
Uñas infectadas de pus
Ombligos que escupen trozos de carne
Son las huellas del día a día
En esta pesadilla bestial
Yo, duende de la dimensión onírica,
Sobrevivo devorando encías
Menstruaciones
Semen seco
Saliva de ancianos
Que jamás vivieron
Desearía huir
Hacia las montañas de gangrena
Donde las calaveras aún gimen
Y la penetración
Es por los intestinos
Ahí, donde nace la nueva humanidad
Que mira hacia arriba
Con ansias de destripar la luna
Y la galaxia
El anillo de Saturno
Rebanará su piel
Júpiter llorará órganos
Y Plutón será
Un epidídimo infectado
Con la sífilis espacial
De los astronautas prostitutos
Que devoran mis sueños
Bestias con aroma a náusea
Que me sea ligero
El abismo
Que se consuman en llamas
Los fetos, los órganos, los tejidos,
La vida
Seudónimo: Diplodo

77. CAOS UNIVERSAL. De Leroy Brown



Se perdió la sexta cabeza
Y los cinco elementales 
Pudieron recrear la ilusión del universo
En ese momento en que el tiempo
Se detuvo y la divinidad
Se hizo carne palpable.

El cerebro de un gato 
Proporcionó el caos
Y una gárgola
Con los dientes como navajas
Encontró la belleza 
En el cuello de una azafata.

Un escorpión de un metro cuadrado
Sufrió una crisis emocional
Y para aliviarse de ese trance
Escribió un par de cartas redentoras
A los cangrejos gigantes
Que habían devorado
A la mayor parte del poblado.
Seudónimo: Leroy Brown

76. EL KRAKEN. De Silísade



Tentáculos negros abrazan mi cuerpo
de titán gigante de los siete mares,
entre sudor frío despierto del sueño,
más no era tal sueño, sino realidades.
El viaje es muy largo para quien no tiene
alma de viajero, oro y buena suerte,
pero si consigo esquivar esta muerte
ni monstruos ni rayos podrán detenerme.
Me sacudo el polvo de tantas batallas
que han hecho de mi un lamentable valiente,
intento zafarme del pulpo gigante
soñando la vida, viviendo la muerte.
Se cierra el portal, la realidad parte
dejándome atrás, en la zona inerte.
Invoco poderes y agarro mi espada…
el kraken me estrecha cada vez más fuerte.
No puedo vencerle, le ruego a mi hada,
me niego a morir, tentaré a la suerte:
convoco al oráculo que lo predijo
mientras el portal termina de cerrarse,
escucho crujir mis huesos y mi vida
entre los tentáculos negros del kraken.
Seudónimo: Silísade

75. SIMBIOSIS. De Simbiosis



El encorsetamiento de tu ceniciento interior,
la abducción de aquello que creías real,
tras la primera cristalera lunar todo se esfumó.
Una figura grisácea, plácida en el vaivén de tus venas.
Explota, se expande y corrompe tu intrínseco ser.
Un bramido que desgarra el mutismo nocturno.
Los gélidos brazos arbóreos dan paso a tu persecución y se aferran al último aliento del sereno.
Libertad efímera, saña cautiva y semblante cauteloso.
¿Qué te controla?
Galopa, corre, desembócate que la ignición interior predomina en ti.
Extenuante mirada escarlata, extremidades abatidas.
La sombra es insuficiente, la luz aún perdura.
Entrañas sofocadas por el descontrol y a la vez sistematizadas para su agravio.
El fulgor desaparece entre el céfiro y el clamor del amanecer.
Agazapado en el vestigio de cordura, el perfume de la razón.
Capilares e iris retraídos, los vástagos te cobijan en su regazo.
La insania se somete a la espera de su instigación.
El destello de un ciclo.
Seudónimo: Simbiosis

74. VACÍO. De Babén Raffe



Un mediodía de alto verano
que ha durado un millón de años

Un latido

El alba púrpura
de un mundo que palpita

Un murmullo

La arena verde en un desierto estéril
y tetraedros de sal.

El silencio perpetuo
de un mundo sin viento
a 500 sueños bajo cero

La tristeza presagiada
de un no-corazón

Todas estas cosas esperan intactas
la memoria, los deseos,
la conciencia y el clamor de motores hiperlumínicos

Llegaremos quizás 
con un mantra aritmético.
Flotaremos en orgasmos
orbitando un planeta muy lejano.

Ecos de risas y placeres
y los Beatles resonando
en los corredores
de la estación espacial.

Despertar en un suspiro
entre metales y silicio
acariciando a una mujer
sujeta a ciclos
de mil otras lunas

No recordaremos
a la oruga y al delfín
ni la leyenda de la vieja, vieja tierra
y el rumor de sus océanos y cavernas.

En la letanía algorítmica
de la eternidad
sublime será pensar
que todo el dolor sentido y creado
habrá sucumbido.

Melodía

Constelación

Vacío
Seudónimo: Babén Raffe

73. CANCIÓN DEL HECHICERO. De Úrsula M. A.



De pociones y frascos
está colmada mi morada.
Preparados caseros; tal vez siniestros.
Experiencia y sabiduría plasmada en ellos.
Tengo remedios que dan asco,
pero curan bien las migrañas.
Nadie habrá, en mil leguas,
que goce de más entereza.
Puedo atraer la lluvia,
allá donde abunde la sequía.
De mí no huyen los augurios.
Si llego a fracasar, ¡mala mía!
No lo cuento por ir de charlatán.
Lo juro por mis entrañas.
Seudónimo: Úrsula M. A.

72. METAMORFOSIS. De Rubén Tournier



Un nuevo día no muy cercano me despertaré
con dos alas angostas y negras a los costados.

En mi cabeza febril tendré una enorme y amarilla
corona de plumas transparentes flotando.

En el pecho adolorido saltará un corazón de hierro y agua,
estallando en mil pedazos.

Mis manos inalcanzables serán rayos nocturnos,
anaranjados e invisibles en el espacio.

Mis dedos curiosos alcanzarán en un suspiro
aquellas estrellas que ya desaparecieron.

Mis ojos enormes y cerrados se clavarán atemorizados
en las historias ocultas y ciegas de mi pasado.

Mis oídos oscuros serán fuentes de agua clara,
llenas de mudas notas musicales perdidas.

De mi vientre ansioso saldrán cientos de colibríes
gritando violentas canciones.

En mi espalda curvada vivirán lluvias de cristal,
que arrasarán con el pantano de los recuerdos.

Mis piernas heridas albergarán cansancios y sudores
de la noche clara y la oscuridad del día.

En mis pies no tendré más dedos,
sino que cuerdas tensas de instrumentos musicales.

Mis rodillas anónimas serán timones desorientados
de barcos a vela solitarios a la deriva.

Por mi cabello negro correrán lágrimas frías
derramadas en tantas alegrías.

En mis venas geográficas se convertirá la sangre
en plata derretida emergiendo de la tierra.

Los huesos soportarán crujiendo como árboles secos
el peso insospechado de todas las desdichas.

Los pulmones respirarán confundidos
suspiros de niños antiguos y ancianos naciendo.

Los riñones purificarán con rituales sagrados
el líquido verde claro de las esperanzas perdidas.

Desde el cuello hasta la cintura yacerá una serpiente
dormida y prisionera en mis demonios.

Alrededor de las canillas habrá una cadena de cobre
apretando mis futuros temores.

A mis brazos inmóviles los sostendrán cuerdas
de acero atando los deseos y la lujuria.

Mis células confundidas estarán atónitas
y comenzarán a bailar ebrias una extraña melodía.

Y en mi boca cerrada nacerá de nuevo y sin aviso
un nuevo día.
Seudónimo: Rubén Tournier