viernes, 24 de febrero de 2017

31. LA GUERRA OLVIDADA. De El Gólem

  
Aún hoy en día mucha gente se pregunta
si fue real eso que narra la leyenda,
o fue tan sólo horrendo sueño que conjunta
todos los miedos en la misma oscura senda.
Y fue real. Yo lo viví. Yo estuve allí.
Vi descender aquellas naves de los cielos,
vi vomitar de sus adentros el rubí
de aquellos ojos que, tras vítreos crueles velos,
testimoniaban sus anhelos de conquista.
Desprevenidos y confusos un instante,
sacó provecho el sanguinario antagonista.
Sin ni siquiera haber lanzado antes el guante
abrieron fuego con sus armas estelares
en una guerra que abarcaba el ancho globo,
por toda tierra y todo el cielo y por los mares,
Contra el humano se lanzó el cósmico lobo.
Mal respondimos al ataque, y fue tan sólo
desesperados defensivos planteamientos,
pues no sirvió ningún pasado protocolo.
Fueron barridos nuestros pobres regimientos.
Sólo una cosa nos salvó de la extinción,
y fue un detalle que a los bárbaros malditos
se le escapó cuando ideaban su invasión.
Aunque sus armas nos hicieran pedacitos,
en todo el cosmos no hay ninguna criatura,
por más salvaje que pudiera resultar,
que nos iguale en nuestro amor por la más pura
forma de guerra, la más básica: matar
sin dilación, remordimiento o culpa alguna.
Y sólo el ansia de matar nos ayudó
a superar tan magna prueba, y la fortuna
nos sonrió cuando este extraño dominó
desmoronó todo su ataque y dijo "basta".
No es suficiente superior tecnología.
El fiero campo del honor quiere otra pasta
en sus guerreros hasta el fin del negro día.
Y finalmente no pudieron doblegar
el alma humana, y se rindieron ante el hecho,
y recogiendo sus pertrechos sin ganar,
se retiraron a sus naves sin provecho.
Fue hace ya mucho, y hoy ya muchos olvidaron
los muchos muertos que la guerra tras de sí
dejó en la senda tras los años que pasaron.
Yo allí luché, y allí sangré, y allí sufrí.
No fue leyenda, fue real la tan terrible
afirmación: no estamos solos dando vueltas
por estos lares, y un vecino inaccesible
aún nos vigila con rencillas irresueltas.
Seudónimo: El Gólem

jueves, 23 de febrero de 2017

30. LOS EXTRATERRESTRES. De Nespe


Un ovni emergió de pronto en el cielo
con extraterrestres en su comando,
y a su nave madre van informando 
que surgió un planeta azul en su vuelo.

En el firmamento dejó sus huellas
con varias estelas de fantasía,
que destellaban con algarabía
bajo la lumbre de muchas estrellas.

Cuando aterrizó desde el universo
por unas largas cuerdas del espacio,
la gente al verlo descender despacio
reaccionó de modo muy diverso.

Unos creían que eran invasores
buscando nuestra extinción inminente,
y para efectuarla adecuadamente
decidieron enviar observadores.

Otros que eran seres inteligentes
que llegaron pacíficos del cielo,
y en el ovni ansiaban con mucho anhelo
poder comunicarse con sus mentes.

No sabían que hacer en este caso
los jefes del mundo globalizado.
¿Atacar con un avión artillado
o ir allí para darles un abrazo?

Mas la nave que estaba estacionada
en un repentino vuelo ascendente,
partió al cosmos la semana siguiente
dejando a la humanidad consternada.

 Seudónimo: Nespe

lunes, 20 de febrero de 2017

29. ESTELA CARMESÍ. De Max Smithy


Tejimos el mundo de un color muy poco habitual, tejiste tu aquel rio y su caudal,
Los nativos nos miraron, nos hablaron y adoraron,
Tuvimos muy pocas alternativas, simplemente tomamos a sus mujeres cautivas,
Cuál era la razón de esto, no había ni un motivo ni pretexto,
Pronto en contra de nosotros se pusieron, pronto sus esfuerzos crecieron,
Teníamos un plan maestro, de hecho demasiado siniestro,
No éramos de aquí ni de allá, ni de incluso del mas allá,
No tenemos destino, no tenemos ningún camino,
La gente no podía hacer nada, de manos estaba atada,
Consumíamos energía, hasta a plena luz del día,
De la gente capturada provenía,
Nos quedamos mucho tiempo, surgimos del vacío incierto,
Te lo contamos a ti, te rogamos que lo sigas leyendo así,
Tú alguna vez perteneciste aquí,
Alguna vez fuisteis parte de todo esto, aunque ahora formes parte del resto,
Había gente, que recurrió a los poderes de su mente,
Nadie como aquel hombre que nos hirió un poco, pero no recordamos su nombre,
Su fuerza era incomparable, su tenacidad admirable,
Sucumbió ante nosotros, fue muy respetado ante nosotros,
Decidimos irnos a otro lugar, puesto que invocaron a otros seres que querían luchar,
Tarde fue nuestro asentamiento, pues tú creerás que miento,
En oriente y occidente, hablaron de nosotros junto con el sol poniente,
Crecimos aún más alrededor del nuevo siglo, terminamos pendiente de un hilo,
Las personas no se interesaban más en nuestro mito, de vez en cuando se oía un grito,
Dentro del subconsciente pronto nos refugiamos y como sombras crecimos,
Pronto nos estudiaron de nuevo, construyeron más de un cebo,
No caímos en su trampa, descubrimos que un montón de gente a las afueras acampa,
Esperándonos, tratando, de luchar con lo inevitable, temiéndonos,
Con valentía, descubrieron la verdad, que hoy tu sabes ahora cada día,
Somos muchos, y somos pocos,
Somos todo y somos nada, contenemos almas atrapadas,
Vagamos por el mundo buscando, un lugar, tenemos ansias de comer,
No nos queremos ya más perder,
Ya no contábamos con nadie más, la espera estaba demás,
No perecemos, no morimos,
No peleamos, ni discutimos,
Olvidamos emociones, olvidamos sensaciones,
Tú lo sabes hoy más que nadie, pronto veras así las cosas,
Pronto ya no podrás tocar ni aquellas rosas, y debes aprender como nosotros,
A robar vida y sobrevivir, como es tu destino ya jamás existir,
Se te ha dado una nueva oportunidad, en esta estela carmesí, deja todo ya de ti.

Seudónimo: Max Smithy

28. LA CIUDAD DE LOS MUERTOS. De Leónidas


Los ángeles no suelen mostrarse en ciertos sitios
y no es que no lo tengan permitido, allá ellos,
por eso, los pocos que hay en ese barrio son de piedra,
pero allí suele haber muchos fantasmas de buena calidad,
aunque siempre llegan con esa sensación de agotamiento,
de triunfo intrascendente, como de haber cruzado un médano,
los fantasmas nunca han querido tratos con la muerte,
suelen llegar ebrios de vida a los tropiezos,
contrariados de no sentir más la excitación del verde,
de respirar el humo sin las bondades del fuego
de soportar el maltrato del viento sin el ruido de la tienda
calcinados de sed beben un agua que no existe
se abrazan a las almohadas pensándolas mujeres
han sufrido el otoño de la carne y se tapan los huesos con recuerdos,
buscan salir de las tinieblas sin linterna, pero el único resplandor son ellos
andan buscando las cosas que han perdido sin aviso
y a fuerza de estar atentos a los quehaceres llegaron todos
a su fosa a destiempo, la encontraron sin nombres ni epitafios,
la reconocieron por el infierno y se negaron a entrar,
a otro perro con ese hueso,
si dicen que Dios lo arregla todo, quieren verlo

Seudónimo: Leónidas

jueves, 16 de febrero de 2017

27. IMPOTENCIA. De El jugador


He tomado al fin, pensé por un instante, la decisión correcta:
no hacer nada, solo esperar que salgas de mi cabeza.
Procuro no abandonar la cama, paso así el día echado
con sábanas y mantas arropado, ocultando de este modo mi presencia.
Entre sudores fríos, mi cuerpo por el miedo atenazado,
los ojos cerrados, los párpados apretados con firmeza.
Las pocas veces que, obligado, me decido a salir del lecho
arrastro los pies a oscuras, camino tentando las paredes, pegado a ellas,
con la respiración apagada, en verdad más bien conteniéndola,
por evitar por ti ser descubierto y caer víctima de tu esperada violencia.
Corta ha sido la escapada; confiando estar a salvo ya de vuelta
entro con sigilo en mi habitación y allí te encuentro, a la espera.
Te miro y veo en tus ojos venir la parca a por mí dispuesta.
Sonríes con falsa clemencia, simulando que tu alma se arrepiente,
mas no dudo que está próxima mi muerte; los espejos nunca mienten.

Seudónimo: El jugador

sábado, 11 de febrero de 2017

26. FRONTERAS. De Terranova


El hombre nuevo necesita escapar
más allá del acantilado y el cerco de salamandras.
Los pegasos murieron a causa de la sequía,
el velero celeste tiene oxidado el engranaje
desde que el ministerio estranguló el steampunk,
ninguno de los inmigrantes conoció a Ariadna,
nadie dejó un rastro de pan a sus espaldas.

Todos los crepúsculos le encuentran en el arrecife
esperando el improbable arribo del Nautilus.
El hombre nuevo añora los tiempos en que las brujas
sobrevolaban el país como lluvias de estrellas fugaces,
no puede atarse a una escoba ni al Enterprise.
Sus antepasados se quedaron en la caverna del Cíclope,
no tuvieron coraje para esconderse entre las ovejas.
Ahora es tan difícil escapar del Panóptico.

Quizás un túnel transoceánico pudiera llevarlo
a Mundo Anillo o las dunas de Arrakis,
pero sería millonaria buena fortuna, unobtainium.
Los gansos que elevaron a Munchausen
fueron exterminados por la gripe aviar.
No hay salida hacia el Multiverso.
Atreyu nunca quiso venir con Fujur,
faltan los dragones blancos de la suerte.

Ahora hay un nuevo poder en Isengard
que irradia sus conjuros hacia las nieblas de Utopía,
los que cruzaron el océano jamás regresaron.
Dicen que levantarán muros en aquellas tierras,
no basta con vencer gorgonas o quimeras en el camino,
quizás tenga que seguir un sendero interminable,
huérfano del espacio, sin portales ni puertas.
Nada va a cambiar aunque parezca cambiarse todo.
No hay elección, el hombre nuevo necesita escapar.

Seudónimo: Terranova

viernes, 10 de febrero de 2017

25. UN PUÑADO DE LLUVIA. De Forastero

  
Aquí solo queda el futuro
y sus terribles hordas.
La ciudad también muere,
sus dioses: hologramas
(ardid para disimular lo inerte).
El tiempo se escapa
como luces de neón bajo la noche,
entre una red de espejismos,
autómatas y corporaciones.
La lluvia es otro puente olvidado,
Atestiguo su belleza,  
su inexplicable forma de iluminarlo todo.
Seudónimo: Forastero

jueves, 9 de febrero de 2017

24. POR QUIÉN CLAMAN LOS FANTASMAS. De Criptograma


Ardiente temblor de Octubre sobre las hojas nuevas.
El viento -dicen-, rompió el silencio al alba,
agitó las ramas, causó todos los vuelos.
Y demasiado temprano para el miedo, mi heroico corazón acongojado
busca refugio en los nidos vacíos.
Pretende eludir un sortilegio de umbrías  tempestades.
Y se declara inocente en una historia que no le pertenece ni ha pedido.

¿Por quién vienen entonces en la noche, estos pulcros fantasmas
con su arrogancia de dioses o demonios
a intimidar mi sangre rabiosa de alegría,
para marchar, como arlequines funestos , en la crucifixión  de todos mis
      anhelos?
¿Desde cuándo los perros del silencio me acechan  la esperanza,
para impedir la risa que celebra
el único racimo  que aún persiste al borde del abismo?
¿Cuál de ellos pronuncia con mi voz,  la cifra de la Bestia,
con una maldición de fuego en la garganta,
como un número binario que construye la porción del sufrimiento?
¿Quién escribe, en mi nombre,
en el cuaderno recién inaugurado, la fecha exacta del Apocalipsis,
con un presagio de alondra mutilada, en esta noche incierta?
-Nadie podrá contar jamás,  las hojas repetidas que murieron
      al final del día-
Sospechan que soy la legataria de una heredad siniestra
que debía rescatar el nombre de la luz, que todos olvidaron
del lado de afuera de una puerta que jamás se abriría.
Me adjudican una lógica cobarde
de banderas arriadas a destiempo y rostros insepultos, arraigados
        a los rituales del horror,
donde es imposible desoír esa boca que vuelve del sepulcro
 con un aféresis perfecto para nombrarme muerta,
o exigirme la absurda misión de ser buena para sus ojos malos.

Pero ahora, alguien fuera de mí, escucha este reclamo
y me reclama a su vez, del lado de la vida,
descifra y renombra esta anatema heredada por error.
Y  algo se mueve, circula en el sentido inverso
      para exorcizar la siembra,
(puedo ver de repente, el lunar oscuro en la piel del ciruelo
donde el insecto le devoraba desde adentro su ilusión de nacer,
       y no me aterro)
Esta voz, desteje mi historia e inaugura el nuevo  sitio de la vida,
en un lugar donde nadie pretende beberse las gotas de sangre
que encadenaron mi corazón al muro;
ni quemará rosales al atardecer.

Toco con mis ojos, todos los matices de este espacio,
en medio del esplendor inusitado de un lugar posible de estrenar.

Y aquí, donde cada cual diseña la luz a su medida,
mi corazón elige florecer.

Seudónimo: Criptograma

23. SONETO PARA EL DESQUICIO DE POE. De Kieeran


Cada ladrillo ensangrentado se entierra en tu mirada
de ojos rechazando el asecho imposible de la muerte,
hoy pareces que quedas vivo sin conciencia de auras
imposible horror de la verdad titubeada de fantasmas.

Los ojos desorbitados en la secuela de tu pasado ansían
un escape de los nudos que te aprietan en el discernimiento,
cómo pudieron mis tentáculos extinguir tu vida prematura
cómo se escaparon de verdades negrísimas entroncadas.

Pero la verdad serena queda lastimada con puñal diestro,
labios escapados de la mordaza que se entrampa justiciera
aquí y para siempre queda la duda, la deuda del porvenir.

Parece que Edgar Allan Poe no te fue ausente de tus hechos,
él supo de las redes, las telarañas que zarparon de tu desquicio
triste hombre creyéndote invencible de las justicias del precipicio.

 Seudónimo: Kieeran

miércoles, 8 de febrero de 2017

22. DESVENTURAS. De Armonía


Como laguna espectral congelada, me visitó aquel fantasma.
Decía saber los secretos que guardaban los helechos.
De su saco un mortero sacó, destrozando cada piedra que del retrato tomó.
Y sin dejarme una opción, me pidió que lo acompañara a través del caparazón.
Navegamos en la materia oscura, observando la finura de la espuma.
 Brotaba de sus poros como son que brota del gramófono,
 fluctuando con un orden que se dirigía al desorden.
 Llegamos en un abrir y cerrar,
 pues si volteaba me encontraba a un paso de mi andar.
 Y sin creerlo me percaté, que ya había estado en semejante atardecer.
–Bienvenido- exclamó –el País de los Olvidos te recibe con fervor.

Seudónimo: Armonía