jueves, 22 de febrero de 2018

12. ALBERGUE. De Rosana De Luna



Casona desteñida
por el tiempo
y los inviernos
entronizados en abismos
de neblina.
Negros,
 etéreos,
  misteriosos,
desvencijadores
de puertas y ventanas.

En ella pernoctan bichos raros
atraídos por sudores
mohosos
de pacientes desahuciados
y almas derrotadas
por el tedio.

Habita el grito detenido
de sueños
destrozados,
se multiplican quejidos
de fantasmas
hartos de protestar
en medio de la nada.

En esa casona sin sosiego
corre en libertad
mi angustia
apaciguando
el eco de los muertos.


Seudónimo: Rosana De Luna


miércoles, 21 de febrero de 2018

11. NOCHE DE FRÍO Y MUERTE. De Hodgson



a Hodgson y su "Reino de la noche"                               
Bajo el cielo sin estrellas
brillan fuegos que nacen y mueren
en la tierra helada,
donde moran los monstruos
y subsisten los hombres.

Unas luces parpadean indecisas
en el incierto horizonte,
levitan sobre otras luces apagadas,
temerosas de su propio hálito
de luz y vida.

La sombra oscura del reino de Hodgson
marca la divisoria inmutable línea
donde se ocultan extrañas intuiciones;
las pasiones desconocidas desbordadas
sin ser nunca aprehendidas,
la sinuosa carretera, el estrecho camino
que llevan las míseras palabras desesperadas
a otros lejanos lugares,
el nuevo horizonte aplastado entre mar y cielo,
cubierto de neblina de espejismos.

La luna nueva,
oscuro reflejo donde mirarse,
traza una pincelada de negro sobre negro,
y algunas gotas de pintura no utilizada
caen sobre los rescoldos parpadeantes
de la pirámide solitaria,
de la pirámide que se agosta
en la noche eterna que envuelve,
con mortaja pegajosa,
la vieja Tierra.

Así es que el viajero Hodgson
deambula por los reinos de la noche,
bajo la luz de un sol moribundo,
afán peregrino de quien viaja siempre
a lomos del sueño y la pesadilla,
incansable siempre al desaliento.

Ese es su reino pero, ah, viajero
¿Acaso no es también el nuestro?
 Seudónimo: Hodgson

10. CREACIÓN. De Agamenón



Sobre el azogue del cielo
las ramas afiladas
golpean la ventana
en la noche,
mientras la luna cornuda brilla
como el tocado de una sacerdotisa ciega.
A la mesa del banquete solitario
el bardo desvelado
folio tras folio llena
con palabras mudas que dicen mucho,
forjando con tinta
un joyero de sueños.
Cuando sus demonios le muerden
intentando entorpecerle,
los demás están lejos.
Pero las manos se apresuran
y el cerebro bulle.
Se sabe mago
contador de cuentos,
y es suficiente.
Seudónimo: Agamenón

martes, 20 de febrero de 2018

9. APARICIÓN. De R.H



Negrura casi absoluta: ¿Qué has hecho de la hoja frente a mi vedada?
ábrete a la tenue luz que traspasa mi ventana.
O vuélvete absoluta y permíteme huir.
Odioso crujir
si otro ser o no ocupa este cuarto es cuestión de fe.
Luminosa salvación: ¿Tan fácil te destierra esa pesada nube?
Ruego al viento, ya años me he sentido envejecer.
Para saberte o no necesito el silencio,
frío casi sólido de cortante, me hace tiritar,
oprimo mis músculos para no hacer este banco chirriar.
El silencio, un suspiro, hedor caliente y putrefacto en mi rostro,
en mi oído carrasposo sonido:
"Donde habite, semillas de campos elíseos".
Volteo aterrado ¡Y el ser, iluminado por tenue luz blanca!
Dientes putrefactos encerrados en hermosos labios
escupen la frase que ella inspiraba.
Me ven ojos, sólo pupilas, un rostro maltrecho,
en un cuello dislocado.
Me señala con un dedo puro hueso "¡Escribe!" me ordena.
Una nacida mil veces de mi alma, una vez vedada y esta noche me tortura.
Su torcida mirada posada en el techo
y liberado un sonido de castañeo de dientes.
"¡Escríbeme!" gruñó con desgarrador aliento.
Esta mano tiembla escapando de mí
y al entrar en llanto su mirada se posa en mí.
De soslayo la veo, toda ella encorvada, vestigios de una mil veces amada,
la busco, sus uñas como de madera ajada abren surcos en su piel,
caen gotas de sangre una y mil veces amada, te escribe este ser.
Seudónimo: R.H

domingo, 18 de febrero de 2018

8. ALMA UFANA. De B.A.



Larga vida, alma ufana.
Enajenada, expropiada y traicionada.

Esperanza empañada por vileza enmascarada.
Vindicta reclamada por venganza sentenciada.

Larga vida, alma ufana.
Pignorada, repudiada y despojada.

Nigromancia ejecutada por celada reclamada.
Invicta horadada por firmeza auspiciada.

Larga vida, alma ufana.
Angustiada, fusilada y lapidada.

Larga vida, alma ufana.
Larga vida, alma humana.
Seudónimo: B.A.

miércoles, 14 de febrero de 2018

7. EMBRUJADA. De Febo Apolo



Un fantasma me sigue.
Aunque, no es agresivo.
Es lindo y amigable e inteligente
            e incisivo.
Me ama,
            y yo lo amo de vuelta.

Lloro cuando no viene a verme
y, cuando viene, huyo presa del horror
            aunque, rezo por su regreso.

Un fantasma tiene mi amor.
Nunca lo he visto,
aunque, lo conozco mejor
            de lo que conozco a mi mejor amigo.

El fantasma es respetuoso,
aunque, no tolera cuando tengo compañía
            y se muere de envidia.
"Lo siento" le digo, "pero necesito algo
más real que tus promesas".
Él respira en mi nuca.
"Mis promesas
son todo lo que alguna vez tendrás".

Ay, fantasma, fantasma mío. "Ay, fantasma.
¿No conoces a la dulce Soledad?".
"La conozco mejor que tú,
porque era un antiguo amor mío.
Tonta, ¿qué no lo ves?
Ella te quiere, y yo te salvo".
Seudónimo: Febo Apolo.

lunes, 5 de febrero de 2018

6. AQUELLA MUJER NO ERA MÁS QUE CRISTAL. De Flora Vega


                                I
Aquella mujer no era más que cristal
cristal de punta a punta
mimetizada en atmósfera granulosa
en su interior corrupto
Ella caía
             caía
                      caía
                                 descendía completa

                                II
Aquella mujer es una brecha de pensamiento
cuyo sexo refleja un todo     
                  un ojo que guarda el cosmos
                                          en pétalos internos
      en estructuras cíclicas y espasmódica

                                III
Aquella mujer desgastada en tiempo
poco a poco viste de tierra
tambaleándose en ahora y por siempre

Seudónimo: Flora Vega

viernes, 26 de enero de 2018

5. CAÍN EN EL ESTE DEL PARAÍSO. De Leviatán


El relámpago acuña con mis llagas la ira de sus fieras,
y arranca de mi sangre su diluvio.
El tiempo arroja su botella adentro de la tempestad.
Los ojos ya no pueden llegar al barco.
Brújula y espada se derrumban
en el brebaje furioso de semillas que han olvidado la tierra.
Mis brazos de batalla abandonan al hombre que he sido,
al que no sabía morir.
Qué traidoras esas monedas
que se llevan mi rostro hacia la carne de los jabalíes.

-Me veo junto al cordero de los siete ojos
clavado en la espalda del denario.
Giro en las ferias y en los aquelarres,
mientras los jinetes arden para salvar al mundo-.

El que separa el arca del pecado
no me absuelve a imagen y semejanza,
y ofrece mi carne a las efigies.
Y subo con los clavos y las zarzas
y busco anclar mi sangre en los maderos.
Pero el anverso encuentra mi sal
y me inmola  en su costilla de piedra

Caigo con el agua negra en la tierra sin milagro.
Que ya no veré la luz ni sabré de los pozos  del desierto,
                       repite el Separador.
Que iré inmolado en los siete ojos del cordero
y en los trigos que se queman con los labradores.
Que cerraré el ritual de la liza. Que mis huesos
irán clavados al metal de la lujuria.

                  Y termina de escribir su profecía.

Seudónimo: Leviatán

martes, 23 de enero de 2018

4. BRUMA VIOLÁCEA. De Caisamar


Mundo desconocido, extraño y cautivante.
Las espejadas hojas de la flora, me reflejan.
Las aves, supongo  que son aves,
 ondulan zigzagueantes,
imitando a emplumadas serpientes.
Un inconsistente césped carmesí,
mancha mis piernas, dejándolas moradas.
Los árboles escurren gotas de escarlata savia,
oscura sangre del bosque, que el aire tiñe.
Una bruma violácea empapa mi vestido,
exponiendo mi cuerpo con esta transparencia.
Ansío cubrirme, tapar lo revelado.
Y río al darme cuenta que nadie puede verme.
Y río hasta agotar de mis labios las sonrisas.
Y río hasta secar mis ojos en sus cuencas.
Abro mi boca, más no respiro.
El aire no penetra en mis pulmones.
Una áspera ropa me sujeta, avasallándome.
Miro a mi alrededor y veo a otros en mi estado;
envueltos, morados, perecidos e inertes.
Veo sus ojos vacíos y sus cuerpos ya corruptos,
y me rehúso a aceptar que ese sea mi hado.
Me rehúso con las fuerzas que me quedan.
Mis oídos se abruman con golpes estridentes,
de los clavos que me encierran en esta lóbrega cripta.
Es mi ataúd, contención y sofoco.
Y grito hasta no tener más voz, más nadie escucha.
Una oscuridad desesperante me rodea.
Nada consigo oír, ni aún mis latidos.
Mis dedos laxos rozan una tela satinada.
Me afirmo brevemente a este sutil contacto.
El horror me sobrepasa cuando siento
algo inmundo reptando por mi mano.
Larvas obscenas surgen en mi oscuro claustro.
Me aguijonean la carne, la laceran.
Sus insistentes ondulaciones me invaden,
A lo largo de mi cuerpo deambulan.
El silencio eterno e infinito ya me agobia;
 sin respirar ni moverme, así me quedo
Con mi piel cubierta de vermes asquerosos,
quiero  gritar y que al fin alguien me escuche…
Si esto es un sueño, yo ya quiero despertarme.
Más si estoy viva, ya no quiero seguir muerta.

Seudónimo: Caisamar

lunes, 22 de enero de 2018

3. HIPER ESPACIO. De Comandante Kreuz


La geometría del momento,
Es el tiempo en que la corneja se fija en el árbol
Y se piensa en un fondo negro
Mientras se pierde en su alba placenta.

La luz es una parábola,
Multiplica los panes y guarda
El secreto del tiempo y su volumen.

Viajar en planos es lo más parecido
Al saber de Paracelso o al mismo saber del silencio.
¿Qué poder tienes Riemann entre los dedos?
El poder de la figura entre la puerta.

Seudónimo: Comandante Kreuz