sábado, 24 de octubre de 2020

Revista Digital miNatura 173 Dossier XII Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2020

 



Aquí tienen el número especial que la Revista Digital miNatura dedica al XII Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2020. En él encontrarán tanto el cuento ganador “Principio de Inercia” de Fernando Antolín Morales (España), como los nueve que fueron seleccionados por el jurado como finalistas. Todo este número está ilustrado por los dibujos del argentino Gastón Barticevic que ha sido muy amable al concedernos permiso para utilizar sus creaciones.

Agradecemos la dedicación del jurado así como el interés que el certamen sigue despertando.

Esperamos que os sea grata la lectura de este número y os emplazamos al siguiente miNatura, de pronta salida y que, como tema monográfico, está centrado en el Horror Cósmico.

Y os esperamos en la futura edición de nuestro certamen a primeros del año próximo.

¡Gracias a todos!

¡Gracias por leernos!

 

 

Revista Digital miNatura 173 Dossier XII Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2020

Asociación Cultural miNatura Soterrania

ISSN: 2340-977

Directores: Ricardo Acevedo Esplugas y Carmen Rosa Signes Urrea

Editor: Ricardo Acevedo Esplugas

Portada: S.t. 00 / Gastón Barticevic (Argentina)

Diseño de portada: Carmen Rosa Signes U.

Las colaboraciones deben ser enviadas a: minaturacu@yahoo.es

 

 

01/ Portada: S.t. 00 / Gastón Barticevic (Argentina)

02/ Acta del jurado del XII Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2020

Ganador:

10/ PRINCIPIO DE INERCIA / Fernando Antolín Morales (España)

 

Finalistas:

14/ CORAZÓN LOVECRAFTIANO / Luis Neptalí Aimacaña Delgado (Ecuador)

18/ RECETA PARA HACER UN UNICORNIO  / Claudette Betancourt Cruz (Cuba)

21/ LA SILLA / Sergio Horacio Botta Acuña (Uruguay)

24/ GROTESCA BELLEZA /  Julia Ferre Campos (España)

27/ EL PANZA DE PAPA /  José Luis Forcinito (Argentina)

30/ ARIA PARA LAS TRAMAS DE UN REGRESO /  José Luis Frasinetti (Argentina)

34/ POEMA CYBERPUNK / Jorge Eduardo Lacuadra (Argentina)

37/ PROGENIE: GÉNESIS DE LA EXTINCIÓN / Milho Montenegro (Cuba)

41/ SÓLO LOS NIÑOS Y LOS DUENDES SABEN / Mariano Moreno Casquete (España)

 

42/ Biografías

51/ Sobre las ilustraciones

52/ Contraportada: S.t. 01 / Gastón Barticevic (Argentina)

 

Sobre las ilustraciones:

Pág. 01 S.t. 00 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág.  09 S.t. 02 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág. 13 S.t. 03 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág.  17 S.t. 04 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág. 20 S.t. 05 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág.  23 S.t. 06 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág.  26 S.t. 07 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág. 29 S.t. 08 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág. 33 S.t. 09 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág. 36 S.t. 10 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág. 40 S.t. 11 / Gastón Barticevic (Argentina)

Pág. 52  S.t. 01 / Gastón Barticevic (Argentina)

 

 

Y para el próximo número:

Horror Cósmico

 

Pulsa aquí para descargar en pdf la Revista Digital miNatura 173 Especial XII Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2020

lunes, 28 de septiembre de 2020

AVISO CONCURSANTES

   Con la publicación de los últimos microcuentos recibidos se da por finalizado el plazo de recepción de originales a concurso. Pasamos a la fase de evaluación por el jurado.

         Todos los microcuentos que han llegado incumpliendo alguna de las normas del certamen no han sido publicados a destacar aquellos que fueron enviados en archivo adjuntos, haciendo hincapié en que éstos no se han podido ni tan siquiera ver.
         El próximo 6 de diciembre del presente año, se dará a conocer el fallo del jurado. Suerte a todos.
         Gracias por participar.

La Organización

38. INFORME PRELIMINAR. De Larry B.

 

Atravesé la atmósfera del planeta sin saber lo que me esperaba abajo. Cuando las nubes se abrieron una cadena de altas montañas apareció, cerrándome el paso. Activé los levitadores del traje. Fui bordeando los picos nevados, buscando un camino que me llevara a sitios más propicios donde posarme y establecer el campamento. Enfilé por una garganta entre la cordillera. El río que descendía por las rocas fue ensanchándose hasta que se abrió un gran cañón, por donde decidí seguir mi derrotero, maravillado de la gran explosión de vida que palpitaba en todos los rincones. El sol empezó a declinar justo cuando las montañas cedieron paso a una breve llanura, y más allá el océano espumando sobre las rompientes. Contorneé el estuario hasta dar con una playa despejada. Descendí con precaución, y por fin me sentí firme sobre las arenas.

La gran variedad de pájaros que nublaban el cielo era indescriptible. Muy diferentes a los que ya conocía. Tenían nidadas en los riscos. En el mar grandes criaturas retozaban en la superficie, y cerca de la orilla millares de extraños seres centelleaban buscando alimento. Estaba ensimismado, por eso no noté como me cercaban. Me lanzaron las redes, y uno de ellos me clavó un venablo. La insólita raza bípeda inteligente que habita aquí me trasladó en un vehículo rodante hasta sus panales de altas construcciones. Me extrajeron el caparazón, y ahora quieren seccionarme los apéndices y mis seis extremidades. Me he mostrado dócil para no dañarlos, pero tendré ya que disolverlos en mis ácidos y ensartarlos en mis aguijones. Después justificaré todo en mi reporte.

Seudónimo: Larry B.

37. AMIGOS PARA SIEMPRE. De Lady Macbeth

 

Había sido un día estupendo y la foto lo reflejaba tan bien que decidió imprimirla. Las chicas sentadas delante, morenas y sonrientes. Los muchachos arrodillados detrás, los brazos de unos apoyados en los hombros de los otros, remarcando la complicidad masculina. La luz del atardecer teñía de oro viejo la arena y de malva rosado el horizonte. Cuando ya al final del verano Sergio la dejó por Mati, a Rosa le dio pena deshacerse de la fotografía, recortó las figuras de los dos traidores y les prendió fuego con una cerilla. Una semana después tuvieron el accidente con la moto.

A Lidia la recortó en el otoño, porque no la invitó a París, adonde fue de Erasmus. A Martín, por no darle trabajo en el bar de su padre. Murieron juntos, asfixiados, en el incendio de la discoteca Zodiac. A partir de entonces Rosa actuó con más consciencia. Lo de Mariela, diagnosticada de un tumor incurable, fue una forma piadosa de evitarle sufrimientos. Víctor se lo mereció: solo un perfecto hijo de puta se echa novia nueva a los quince días de morir la suya. A Eduardo no le perdonó que, después de tantas desgracias, decidiera rehuirla. Fue un infarto fulminante, rarísimo en alguien de menos de treinta años.

Lo ha intentado con otras fotos, pero no funciona. No es solo el recortado, quizás el instante de apretar el botón, la persona que lo hizo o la irrepetible combinación de líquido y papel en que quedó plasmada la escena. Solo sabe que para vivir debe preservar a toda costa esa imagen suya rodeada de huecos. Y que a veces se sorprende abriendo con una mano el cajón donde la guarda mientras con la otra empuña un par de tijeras.

Seudónimo: Lady Macbeth

domingo, 27 de septiembre de 2020

36. EL BOSQUE DEL CENTAURO. De Anna G. Morgana

  

Admito que, no sé si advertiros, pero si lo hiciera, os hablaría de aquella mañana en la que me adentré en la foresta; pues fue, al fin y al cabo, cuando comenzó todo. 

Un bosque normal; no imaginéis una selva lejana e inhóspita, donde el humano no ha dejado huella. ¡Qué va!, era la misma pequeña y cotidiana arboleda cercana al hogar donde siempre había vivido. Nada me hacía sospechar que, en instantes, ocurriría aquello. Quizá tuve que estar más alerta ante la intensa niebla que lo envolvía todo. Era invierno, fui a buscar leña y, encontré algo muy diferente. 

La bruma me envolvió, y lo primero que vi fue un enorme ser detrás de un árbol, tenía cuerpo de caballo; el torso y la cabeza de un hombre, era unas cuatro veces más grande que yo. ¡Qué susto me lleve al verlo! El más grande de mi vida. Junto a él, había críos de igual aspecto y otros seres de diferente tipo.  No pude salir de aquellas tinieblas, no llevé leña a casa; y desde entonces, soy algo así como su "semi prisionero". Lo de semi prisionero es porque, realmente, entiendo su lucha y quiero quedarme aquí, con ellos, batallando a su lado. Posiblemente os penséis que tengo el síndrome de Estocolmo; nada más lejos de la realidad. Enseguida me hicieron comprenderlos y simpatizar con ellos. Sabían explicarse bien. ¿Os lo podéis imaginar?

¡Qué pregunta más idiota! Claro que no; el humano hace mucho que dejó de creer en cuentos de hadas; con esas mega tecnologías, con esos trastos sin alma, ¿verdad? Pero ellos, a su vez, también perdieron toda fe en nosotros; les atormenta el nivel de destrucción del que somos capaces. Grandes personajes de nuestra historia nos lo advirtieron y, cómo siempre, no hicimos caso. Ellos me dijeron que un día cruzaron los puertos grises, nos dieron espacio para hacer las cosas bien y los defraudamos. 

Ahora, acechan en los días de bruma espesa; justo en el vórtice entre los dos mundos y, si no sois cautos, irán a por vosotros antes de que acabéis de destruirlo todo. No creéis en ellos, así que no los veréis llegar cuando empiece la rebelión.    

Seudónimo: Anna G. Morgana

35. NUESTRA AMIGA LA MOSCA. De Babén Raffe

 

La mosca es nuestra aliada ignota. Ignoramos su lenguaje y nunca nos ha interesado aprenderlo. La vemos comer carroña y mierda mientras su vuelo nos pudre los días de la existencia.

Si pudiéramos entenderla (cosa lograda únicamente por un puñado de hombres ahora desaparecidos en profundos trances místicos) sabríamos que revoloteando y zumbando a nuestro alrededor grita con todas sus fuerzas : « ¡Cuidado ! ¡Ahí viene! ¡El horror indecible está a punto de llegar !

Exangüe, la mosca muere aplastada sin cumplir su destino. No sabemos de qué horrores sin nombre nos advierte. Para conservar la cordura será mejor no saberlo hasta la hora final.

Seudónimo: Babén Raffe

34. DOS VISITAS. De Endulzador Amargo

  

En tu puerta aguarda el amor.

Apenada, decides no abrirle.

Pues la muerte lo acompaña.

Seudónimo: Endulzador Amargo

33. ARRAIGO. De Espejo Humeante

  

Llegó en octubre, procedente de la gran ciudad, buscando un lugar donde enraizar. De su infancia, entre sábanas de hospital, había heredado una querencia a vestir siempre de blanco lo que, unido a una fragancia como a compota recién hecha, le daba un aspecto etéreo, casi sobrenatural.

Era parca en palabras, solitaria, ajena al resto de vecinos a los que les suponía demasiado esfuerzo dirigirse a ella. Se recubría de una corteza impenetrable. Conmigo fue diferente. En invierno, aunque apenas habíamos intercambiado cuatro sonrisas y dos palabras, ya estábamos profundamente enamorados.

Por primavera llegó la magia.

—Tengo una sorpresa para ti —me dijo mostrando una preciosa manzana roja que brotaba entre sus manos.

La probamos, era dulce con un ligero sabor a miel. Nos abrazamos retorciendo nuestros cuerpos como ramas entrelazadas, nudosas y bellas. Observamos maravillados cómo nuevos retoños germinaban por nuestros poros: frutos rojos, melosos, mientras nuestras raíces se hundían en el suelo con fuerza y crecíamos hasta ser los dos un mismo tronco y fundirnos en un solo ser.

Seudónimo: Espejo Humeante

32. CAÍDA. De Ferrum Kanté

  

Cuando levantó la voz fue lanzado al erial allá abajo. Sus alas de metal divino como sus mecanismos celestes se ensuciaron en el barro. Lamentó su suerte y maldijo a las elevadas esferas donde el infierno de agua y tierra no existe. Sus lágrimas, alguna vez aceite sagrado, se amargaron y se ennegrecieron. Se puso de pie para recibir a la tormenta que llegaba. Juró que lo que era abajo sería arriba e inició su obra.

Extrajo un pequeño engranaje del extremo de una de sus alas, abrió un hoyo en el suelo, lo sembró y lo tapó con la ocre tierra. Tintó su índice izquierdo en el rastro de negras lágrimas y trazó el signo del pulso encima del pequeño túmulo. Repitió la acción con otro engranaje y siguió desarmándose sin dejar dejar de llorar oscuridad.

Tras un largo tiempo terminó su labor y se sentó a descansar. Hubo burlas de siete visitantes del allá arriba que exigieron disculpas. No las dio. Las eras y el clima cambiante herrumbraron los restos de sus alas y de su figura. Cuando se levantaba para andar el mundo y revisar la siembra, la pátina café sobre él se transmutaba en un breve polvo que caía en cada paso. Así fertilizó el páramo.

De la primera simiente brotó el primer árbol que, regado con lluvia y alimentado con minerales de lo profundo, creció y remontó. Luego germinaron las demás semillas que emergieron en hermosas aleaciones. Apuntaron sus afiladas ramas hacia el cielo, maduraron simientes que también fueron sembradas y bendecidas con orín como con oscuro sollozo. Eón tras eón, el erial fue dejando de serlo mientras el exiliado adelgazaba y, a la par, ascendía montado en las ramificaciones del bosque metálico a sus pies. Cada árbol derribado con dificultad por las huestes celestiales abonó los frutos que seguían cayendo en legión.

Llegó el día en que los brotes aguja llegaron a la frontera del firmamento: el desterrado había regresado a casa. Con su último aliento empujó al bosque, su bosque, a horadar el cielo para empezar a oxidarlo.

Seudónimo: Ferrum Kanté

31. LA TIERRA SIN MURMULLOS. De Audra Fénix

 

Desde que los días son más calurosos, las noches han enmudecido. Duermo con los brazos desnudos y la ventana abierta, esperando que la brisa disuelva las pesadillas. La realidad se ha vuelto yerma, sin flores en los campos ni fruta dulce qué comer. Las cenizas de mis antepasados se acumulan en el suelo, es vano el deseo de regresar a la tierra. El silencio hace más difícil conciliar el sueño, ya no hay cantos que arrullen a la oscuridad.

El planeta nos abandonó desde que se extinguieron los insectos.

Seudónimo: Audra Fénix