lunes, 13 de marzo de 2017

AVISO A CONCURSANTES

Con  la publicación de los últimos poemas recibidos correctamente a nuestro correo electrónico dentro del plazo estipulado en las bases,  damos por finalizada la fase de recepción.
 Todos los trabajos serán convenientemente leídos y valorados por el jurado, cuyo fallo será efectivo el día 27 de abril,  tal y como se indica en las bases. Ese día lo daremos a conocer mediante su publicación en los diferentes medios estipulados.
Gracias a todos por su interés y participación y mucha suerte.        

Los Organizadores

71. ERA PREHISTÓRICA. De Era prehistórica


Un manto de flores incomparables,
no hay fotógrafo que las capte,
sus colores son inigualables,
mas es un paisaje sin testigos.

El ecosistema mudo se presenta,
el silencio lo interrumpe el reino animal,
un vegetal a veces lo intenta,
y un esporádico viento del este.

El mamut ejerce su reinado,
sus imponentes proporciones hablan solas,
sus rivales siempre se hacen a un lado,
no es necesario que se escriba una ley.

El león americano observa desde lejos,
si no es por fortaleza será por velocidad.
Son posibles hechos que nos dejan perplejos,
un mundo lejano cuyos ojos se han cerrado.

Seudónimo: Era prehistórica

70. LA EXTRAÑA COMITIVA. De Ralf


Tin, tan tin, tan
tintineantes argollas
rugen sin cesar,
en la noche de San Juan.
Debajo del lago
las oirás,
almas en pena
las portan sin parar,
condenadas hasta la eternidad.
Tin, tan tin, tan
no te aproximes
al maldito lugar,
porque el maleficio
también te hechizará,
aunque luches
hasta la saciedad.

Seudónimo: Ralf

69. PUEDE SER UN PLANETA. De Máximo Rojas


Hay líneas indescifrables en tu superficie,
te has bañado de un brillo líquido.
Pero veo esas heridas
que murmuran que esto no fue un sueño.
Siete golpes y un rayón.

Te maquillas de tostado.
Y me muestras
alguna de tus caras de esta noche.

Suena un piano, la trompeta
y algo más.
Todo quedó desparramado
por el suelo.

Volveré a llenar dos copas
y a vaciar este paquete angustioso.

Quiero verte en el fuego,
esperar lo que tardes en arder.
Intentas decirme algo, lo sé.
Te veo,
y disfruto del brillar de tus líneas.

Pero si me acerco a tocarte,
se que es falsa tu piel, tu color, tu presente.
Prefiero que sigas allí, recostada lejos.
Y yo tocar tu alma dentro mío.

Seudónimo: Máximo Rojas

domingo, 12 de marzo de 2017

68. PERSONAJE Y FRAGUA (VIAJE DEL OBJETO AL SUJETO). De Mironiana


Tambores llegan tambores,
pasos tocan pasos.
Entra Personaje (y saluda).
¿Eres héroe?
Eco resuena eco,
resuena eco resuena.
¿Eres héroe?
Lo fui en tiempos de épica.
Vengo de un viaje del pintor hacia el objeto.
Refiero al fuego, la arcilla, el bronce.
Eco resuena eco,
resuena eco resuena.
¿Eres héroe?
No aquí, entre espacios de lírica.
¿Tienes historia?
Traigo un vacío horadado
que quisiera llenar, con alma, con identidad sino con sueños.

Entra artífice, orgulloso, arrastra su larga cola de ensayos.
--¿Por qué tú, entre todos mis objetos amados no te conformas?
¡Eres tangible!
Hacia ti, de los otros las miradas.

Eco resuena eco,
resuena eco resuena.

Estático entre materias, Personaje envidia el movimiento.
Siente la orfandad de ser resultado.
Nostálgico de proceso -condenado al Museo- anhela sujeto.
Viaje de ida y vuelta.

Seudónimo: Mironiana

67. LA MUJER DE LOS SUEÑOS. De Chesterfield


"Eso es una clorofita"
dijo, y señaló de nuevo y
"eso es una rodofita"
dijo

después hubo mucha arena en los ojos
pensé en el sandman y su bolsa de legañas
estaba recostado en su pierna y su mano en mi pecho
y nos vimos

"es para poder mantenerse a flote", dijo
"generalmente se mantienen a profundidad
nada más suben a la superficie para hacer fotosíntesis"

algo muy natural
de pronto fui el gato de Schrödinger
algo que está de dos maneras al mismo tiempo

las algas pueden vivir sin sustrato
flotando
mientras no se sequen

al día siguiente me metí en sus sueños
la saqué a pasear por la playa
entendí que el sandman era yo
tirándose arena en sus propios ojos

-o-

la mujer de los sueños
dijo: eso es una rodofita
tenía uñas como cuchillos
me entró arena en los ojos
tanta tanta que fui como un muerto con monedas
corrí por la espuma
caí de rodillas no me creían
querían ponerme gotas milagrosas
yo rehusaba
las gotas en los ojos tiza quebrada en la pizarra uñas en las sábanas
la imposibilidad de doblar los dedos de los pies
como un anciano
la mujer, alta alta, se inclinó sobre mí
me miró largamente
pelo negro lacio y cigarrillos
con sus uñas cuchillo y
precisión quirúrgica
removió
los granos de arena y sal de mis ojos
uno a uno

Seudónimo: Chesterfield

66. LA SOMBRA DEL SEÑOR OSCURO. DE La hija bastarda de Mary Pickford


La escarcha envuelve pisadas
amortiguando el crujido de los días,
ajena al preludio del falso manantial.

Lo dicen los ojos del Señor Oscuro:
bajo las aguas, siempre es invierno.

No habla, sólo mira.
Sus ojos escrutan los renglones no escritos
para desplegar sus armas el primero.

No tiene sombra.
Hace mucho tiempo que la olvidó
entre los escombros del crepúsculo.

Mira imperturbable su reflejo vacío
y remueve las aguas con la espada, como advertencia.

La brevedad del temblor del círculo antes del giro,
entre certezas subterráneas,
cabe en el suspiro del acero.

Y como la sensatez del eco
que sangra sobre el tambor,
el destello hilvana eclipses de neón.

Pequeño nenúfar,
no llames la atención del Señor Oscuro.

Seudónimo: La hija bastarda de Mary Pickford

65. LA SEXTINA DE EDGAR ALLAN POE. De Ufana Incorrupta


La luz descolorida de un quinqué
sobre la podredumbre del poeta
atrae a la polilla de la noche
hacia el espejo. El rostro, tras un velo,
revela el gris cobalto de unos ojos
que producen pellizcos en el pecho.

La fiebre alta, el estertor del pecho,
los surcos de la cara ante el quinqué,
han llevado el desorden de los ojos
a los duelos nocturnos del poeta,
porque la atmósfera semeja el velo
que envuelve los delirios de la noche.

El escritor, en medio de la noche,
sobre el río revuelto de su pecho
contempla el Bronx. Filtrada por el velo
de la memoria antigua de un quinqué,
Annabel Lee se abisma en el poeta,
materia vaporosa ante sus ojos.

Un dédalo de láudano en los ojos
poblados por los seres de la noche
acerca su belleza hacia el poeta.
Seres ambiguos silban en el pecho
los metales siniestros de un quinqué
enamorado del terror sin velo.

El escritor de Boston pone un velo
en el subsuelo de sus propios ojos.
La lastimosa Usher, que un quinqué
incendia con pavesas de la noche,
disuelve las necrópolis del pecho
en la tumba vacía del poeta.

Morella y Wyatt son, como el poeta,
personajes gerónticos, sin velo,
Muerte Roja del tuétano del pecho,
fragmentos de las morgues de unos ojos
que han cavado la tumba de la noche
bajo la luz de luna de un quinqué.

Arde el quinqué, y la llama del poeta
en cuya noche se ha tatuado el pecho
lanza un cuervo hacia el velo de sus ojos.

Seudónimo: Ufana Incorrupta

64. NUMEN. De Juan Centavo


 La niña engendra galaxias
con la respiración,
nebulosas y quásares
brotan entre risas
y estornudos.
El tiempo es
capricho
y evita el tedio
de morar sobre una ostra
y al ser liebre
—el universo—
corre hacia adelante
y nunca detrás.
La niña duerme
sobre colchón
de estrellas verdes,
arropada por el infinito
y una breve civilización.

Seudónimo: Juan Centavo

63. ETERNA FICCIÓN. De Gabriel Boyero


Preso de zombies fue mi cuello
hasta que un duende me llevó
a rastras, apagando mi cabello.

Succionó mi entera alma;
mis ojos, mi piel y mi memoria
se las malvendió a un monstruo
que de mi sangre se vanagloria.

Arrojada fue mi alma al averno,
renació con alas de fénix de madera
para perpetuar el invierno
y revivir gárgolas, pegasos, quimeras.

Surcando ya las nubes me detuve;
acompañé en su ruta a los dragones
en conquista del hogar del Leviatán,
rompían con la fuerza de mil napoleones,
lluvia de ascuas fugaces color azafrán.

Tocó fondo marino mi ala pesimista,
se deshizo como papel en agua mi pena;
el Kraken se merendaba a un nihilista
y buscaba en mí su cena.

De huir tan deprisa del inmenso calamar,
mi ala izquierda se transformó en aleta,
avisté cercana tierra firme tras el mar
con un color más en mi paleta.

Extasiado pisó la playa
mi miedo, ya extinto;
las sirenas ya no eran peces,
se disfrazaba de sangre el vino tinto,
Teseo y el Minotauro hacían las paces
y se enamoraban del laberinto.

Yo regresé a mis pulmones,
tomé de aquel monstruo mis entrañas,
dejé de sangrar a borbotones,
me ajusté bien la corbata, los botones,
quemé en mi techo las musarañas.

Nuevo verbo para una nueva acción,
nueva tela para la misma araña,
nueva realidad para mi eterna ficción.

Seudónimo: Gabriel Boyero

62. LA INTERACCIÓN CONGELADA'. De Morphine Epiphany


Una ciudad conectada.
Ellos eran todos vidriados
en las pantallas.
Enloqueciendo en tamaños
y ajustes diferentes.
En forma de toque,
botones y un nivel mínimo
de interacción.

Existían familiares
completamente tragados
por las redes sociales.
Muchos amigos
comprobando
actualizaciones.
Besos terriblemente
desconectados.

Las pantallas tragaban
decenas de cabezas al día.
A veces,
bebían las frustraciones
de los pobladores.
Eran corpulentas víboras
hechas de vidrio.
Sus lenguas se convirtieron
en imágenes de vida perfecta.
Monstruos sin boca
y accionados por el apelo visual.
Aquella ciudad  contaminada
por la desconexión
de los pies en el suelo.
Personas con ojos asesinados,
cabezas hipnotizadas
y corazones rumbo al congelamiento.
Seudónimo: Morphine Epiphany

61. RANCOR. De Señorita Nancy


Siempre los hemos visto con temor
Algún día escaparemos de su control
Nuestras alas taparán su maldito sol
Poco a poco sus almas se podrirán
Nubes de olores asquerosos se expandirán
De sus entrañas que se cuecen dulcemente en el sol
Rayos de un astro que mirará imperturbable
Como nuestras manos desgarren carne suave
Nuestras caras marcadas por un sello de Caín
Nuestra existencia se resumía en dos aspectos
Ser cazados o desmembrados, sin piedad
Era tan difícil la elección.

Desde que tengo memoria
Bajo nombres astrales se escondieron
Sus armas de estrellas, afiladas como la muerte
En muchas ocasiones en canal nos abrió
Sangre cálida nuestras barbillas manchó
O en otras de las alas nos engancharon
Los carniceros jamás se detuvieron a pensar
Que quizás, ganas de vivir teníamos
Solo fuimos una diversión pasajera
Un pequeño placer en una existencia gris

Pero hoy todo se acabará
Para bien o mal , nada será igual
Nuestra mueca de gozo se marcará
En sus ojos atemorizados

O, tal vez no pase nada de nuevo
Y las estrellas como siempre nos verán
Sabiendo que jamás nos levantaremos
Un pueblo servil destinado a morir
o tal vez, ¿somos nosotros las estrellas?
que se deleitan en la lluvia amarga
bailando alrededor de un poso de nada
que nos llama a todos por igual

Seudónimo: Señorita Nancy

AVISO A CONCURSANTES

Hoy 12 de marzo a las doce de la noche hora española, finaliza el plazo de admisión de originaloes a concurso.
Les recordamos que tal y como se indica en las bases el correo destinado para la recepción de originales a consurso NO ADMITE ADJUNTOS. Es por ello que se pide que tanto el texto a participar como los datos personales se integren pegados en el cuerpo del mensaje. De lo contrario los mensajes llegan vacíos y sin posibilidad de comunicación con sus autores. Gracias.

Los Organizadores

60. RELIQUIAE. De Mandrágora


Oculta tras un portón grueso, inmenso y acolchado
se encuentra la sala de ceremonias.
Solo en contadas ocasiones se oye el chirriar de sus goznes
cuando una llave de hierro empuja con sus dientes el pesado paletón.
Hoy se suena su chirrido estridente por todo el edificio,
hoy es día de fiesta, de celebración
El caballero que entra primero lleva túnica y máscara de oro
Capa de seda negra y una daga de plata.
Le siguen cuatro encapuchados con  antorchas  prendidas.
En la sala inmensa, oscura y fría se escucha tétrica música,
Por arcadas van entrando los discípulos;
sus túnicas son rojas como la sangre, sus capas negras como la noche.
Tres escalones ascienden al frente de la gran sala,
encima una tarima con una mesa de mármol.
Tras ella, en la pared, una cortina con la figura de su Señor.
Es la hora del sacrificio.
Los encapuchados dejan sus antorchas en las cuatro esquinas del altar
Con paso firme se dirigen hacia la cortina que esconde una entrada.
De ella salen dos muchachas jóvenes caminando como autómatas
sus cabellos largos y sedosos, caen por sus hombros desnudos.
Obedeciendo  la orden del caballero
ambas son depositadas en la mesa.
Comienza un ritual de sangre y muerte.
Como posesos, todos quieren ser el primero
en beber el preciado liquido.
Pero hoy solo el caballero es el afortunado
Los encapuchados ponen orden y. armados con  espadas
Hacen guardia alrededor de la mesa/altar.
El caballero de la máscara dorada
Se despoja de sus ropas y se tumba junto a  las muchachas.
Un cuerpo viejo y arrugado, huesudo  y casi putrefacto
Compite con la blancura y lozanía de las dos jóvenes.
Los encapuchados extraen  y transfieren la sangre de ellas al cuerpo marchito que,
al momento,  adquiere  tersura y belleza mientras consume la de ellas.
Después, tras el ritual, todos serán obsequiados por su señor
 con lo que sobre en la mesa ceremonial.

Seudónimo: Mandrágora

59. MUJER DE LAS ESTRELLAS. De Zoialma


Yo soy mujer, con mente abierta y curiosa,
soy libre para volar por la tierra y por el cielo,
ahora estoy aquí arriba, cerquita de Orión,
es que tengo tentación de tocar una estrella.

En un viaje de verano, exploro la Vía Láctica
hago un zum donde radica el Sistema Solar,
encontré el fogoso Sol y su planetaria grey;
¡maravilla celestial!, gran esfera de luz y calor.

Muy cerca al Sol, ¡Mercurio!, masa metálica,
sin fundirse, vive amigable al fuego solar;
Mercurio rodea al Sol, ochenta y ocho días,
giro de eje es lento, cincuenta y nueve días.

Sometido al poder solar, la segunda roca,
Venus, único en su estilo, gira a la izquierda;
luego, la Tierra mía, llena de vida y amor,
aquí estoy yo y estás tú ¡si!, aquí estamos.

Aquí estamos, en esta nave espacial azul,
Tú y Yo hacemos un juramento de amor,
amor por la naturaleza, amor por la vida,
amor por el aire, amor por la humanidad.

Nosotros ya conocemos donde estamos,
prometemos divulgar el amor por la Tierra,
dar a conocer el chico lugar del Universo
donde está el gran Sol que nos da la vida.

Me gustan los viajes astrales, genial,
mi mente puede, estimulada por mis ideas;
próxima aventura, intentaré robar las llaves
a San Pedro para abrir las puertas del cielo.

Seudónimo: Zoialma

58. ¿SE REENCARNARÁN LAS OBRAS DE ARTE? De ¿Se Reencarnarán Las Obras De Arte?


Dicen que en la luna
existió una civilización.
¿Habrán tenido un Da Vinci
o un Blake?

¿Algún selenita
empuñando un cincel,
transformó una piedra lunar
en una estatua de Diana?

¿Cuántas maravillas,
que cubrieron tu superficie,
ahora son parte
de tus arenas grises?

Sus poetas, ¿Habrán alzado la vista
al lejano planeta azulado,
mientras escribían poemas
en su extinto idioma?

¿Crearemos o recrearemos?
Si el arte es inmortal, entonces…
¿Se reencarnarán las obras de arte?

Seudónimo: ¿Se Reencarnarán Las Obras De Arte?

57. CASUALIDAD. De Zabid


Es por casualidad, que soy yo, sí.
No puede existir otra manera
ningún otro camino, hasta llegar a mí.

Enciendo una bombilla, me contemplo
vuelvo de nuevo a expresarme
a celebrar esta, singular existencia.

¿De dónde vengo? No lo sé.
Mi memoria es la de un pez
tan igual a cuantas ya lo fueron...

Son las consecuencias minuciosas
de un ente invisible, más geométrico,
una parte del todo, y a la vez
algo, para siempre, único.

¿Soy pues, mi propia huella,
o la huella es huella de otra huella?

Ante la eternidad, no respondo lo mismo
tan sólo preguntaría
¿porqué esta cuenta atrás?

Pero por casualidad, también estás tú,
amaneciendo, a la par que yo
confesando lo imprevisible que es un día.

Una cósmica sensación, por fin encontrada
una cifra en el calendario, un nombre, un reloj
y la presencia, por fin, de ambos, compartida.

La tuya...del Tiempo
la mía...la del Hombre.

Seudónimo: Zabid

viernes, 10 de marzo de 2017

56. MI SANGRE. De MMF


Sus garras como de lobo fantástico,
me desgarraron,
me descuartizaron,
él era todo un sádico.
Su aliento de alien, de otro mundo,
me hechizó,
él era todo un sádico.
Su boca quería sangre,
mi sangre,
vampiro que la saboreaba con sus ojos.
Mi primera vez fue con un demonio,
dominador de mentes,
él era todo un sádico.
Su rostro de víbora,
de engendro malévolo,
me ignotizó,
él era todo un sádico.
Y mientras me perforaban sus colmillos,
sentía tan fría mi piel, tan tensa,
temblaba mi cuello y ardía mi sexo,
se llevó mi sangre,
toda mi sangre.

Seudónimo: MMF