jueves, 27 de febrero de 2020

11. EL MECAZOLÓGICO. De John Rooster



Ven, te quiero mostrar curiosidades
que tengo en mi desván. Tengo animales
de mi fauna robot, de entre las cuales
siempre están mis mejores amistades.
.
Ven, quiero que conozcas novedades,
que aunque son de metal y artificiales,
sabrás que sus canciones son reales.
Ven, todo lo que digo son verdades.
.
Todos tienen distintos objetivos,
un gallo de cartón que canta solo,
y un caracol que nunca se está en calma.
.
Pero de estos ninguno tiene un alma
pues son unos robots repetitivos,
quédate, pues sin ti me siento solo.
Seudónimo: John Rooster

10. LOS CUATROS ELEMENTOS DE LA MUERTE. De Koana



Agua
Gélidos caldos resbalan el pulsar de este pericardio mutilado
que la hibernación sea azucarada, trance vasto descuido.

¿Quién tropezará con este torso rancio, fausto y agusanado?
Bilis, lágrimas, flemas que ya no existen en este mundo,

déjenme nadar misterioso en estas aguas.

Fuego
Ardor catártico y mortífero de lo titánico a lo pigmeo,
me acorrala y puedo heder mi propia chicha volviéndose ceniza.
Recitan que te acaba la asnea antes que el cimbrón y el tártaro.
Rubí, majo ardor, tu abrazo final tangueando juntos,

déjenme encendido tenebroso en este fuego.

Aire
Éter soberbio te percibo ulular a través de las aberturas.
Y la luna nueva no me deja ver cuánto tiempo perdurará

tu cadavérica cita.
Me excitas con una pincelada nieve y como un Nostradamus repleto de monjes del medioevo.
En esta turmalina se fragmentan mis espejos hemoglobinados.

déjenme desangrar en este aire.

Tierra.
Cada zancada que abofeteo me desploma más en este necrópolis lodo.
Y al tratar de brotar solo me afianzo a alguna entidad ulcerada.
Punto final oculto por la greda amarga y la neblina lúpica.
Enzarzarse contra el estrangulamiento de polvo y exhumarse a mi imperativo azar.

Déjenme en mi rica geofágica  tierra.
Seudónimo: Koana

viernes, 21 de febrero de 2020

9. ALICE. De Descuido de Amor



Descuido de amor...

Cerca la noche.
El mar se agita errante y
el cielo no le mira.
Naranja se aquieta
por miedo al azul.
Camino de luna,
camino sin mirar a los costados.
Divorcio de mi sombra…
Esquina peligrosa,
el auto en segunda y
el perro…
que me ladra.
Seudónimo: Descuido de Amor

8. CIENCIA FICCIÓN. De DaSousa



Tiembla la tierra en su sospecha.

Arman la guerra de nuevo:
cabezas vacías, manos voraces.

Ya vuelve a ser el hombre
una máquina de hombres.

Adiestrados en el hielo, fríos.
De razones: incapaces.

Crece el nacionalismo.
Un nacionalismo implícito.

Huele a sangre y a tierra.
Huele a ceniza y a miedo.

Surgen los actos ilícitos,
esos que prenden la mecha,
esos que avivan el fuego.

Nacen voces radicales, ajenas.

No forman parte del ruido,
son solo suma en el juego.

Abandona Dios los campos
y nadie le sigue.

Arrugadas miradas rememoran a la muerte.
Ojos nacientes cubren su rostro inocente.

Cuando comienza el incendio,
todos miran.

La radiación se adueña del aire, la mar y la tierra.
Todos lloran.

La muerte camina sola donde la vida
termina.
El vacío al alma asola, y la nada, al fin,
domina.
Seudónimo: DaSousa

jueves, 20 de febrero de 2020

7. SERAFÍN METÁLICO DEL FINAL. De La Rosa Blanca



Centro de dedos finos pero agudos
Ese es un rasgo que te tiene muy seguro.
Composición de tornillos en poesía
Esos son órganos que distinguen tu simetría.
Secuencia de números interminable
Es tu método incuestionable.
Tu tiempo injuzgable e inquebrantable
Es un hecho que te hace tan indeseable.
Pesado, responsable e intolerante
Cuestiones que te persiguen de forma constante.
De ahí vienen tus invisibles collares
Aquellos que apresan al hombre insondable.
Perpetuo, sostenible y magistral
Tal es así que es único en su pedestal.
Seudónimo: La Rosa Blanca

6. CONSECUENCIAS. De Cardo



Porción de cielo como un tordo renegrido
donde flotaban nubes rosadas.
Al regresar de la Comunidad Humana
agitábamos muelas entre nuestras palmas
mendigando un juicio justo.
Eramos el viejo lotófago, con su brújula en desuso, un pez oculto entre algodón
y yo.

Por el compás de nuestra conciencia nómada
nos encontramos frente a las puertas
de esta pequeña casa donde funcionaba una fundidora.
El viejo advirtió
"allí arde dulce carne".
Sin dudas, pensé, un tributo para el insomnio de los videntes.

Erzulie, con barro en sus botas de lluvia,
y la cabeza rapada, nada más
salió de la fundidora.
"Darn that dream"
                           /...susurró alrededor del algodón.
"And bless it too"
                          /...adelantó sus manos hasta los gemidos de semillas imbéciles.

El viejo se trago su brújula, luego grito
"¡estamos perdidos!, no queda con que negociar".

Erzulie nos mostró sus colmillos,
entonces me quite un ojo
lo partí al medio
y le pregunte "¿con esto alcanzará?"
Ella suspiró vapor de sangre al morderlo desconfiada...
"sus respiros no nos corresponden, pueden pasar".

Nos acercamos por el jardín,
un horno rugió frenesí contra los esmerilados de la entrada.
El viejo recapituló años vagos
e incapaz de contenerse volvió la mirada hacia Erzulie.
Sus gritos fueron transformándose en los aullidos de un gibón
trepado al hombro de la diosa.

"Sólo, a las puertas del principio...es inevitable", me confeso.
Seudónimo: Cardo

5. PROGENIE: GÉNESIS DE LA EXTINCIÓN. De Lovecraft



¿Por qué maldecir?
¿No ha recaído la maldición sobre tu propia cabeza ya? ¿No
esclavizaste a los hijos de Zazel? Maldijeron y ahora lo resientes. Cava
la fosa, que nosotros enterraremos a nuestra madre.
«Tiriel», William Blake

I
En el inicio de los Tiempos, el Ancestra era la energía primigenia de Azurath, en su equilibrio fluía la fuerza vital de las Deidades, los arcanos que regían el orden de la existencia y la muerte. Los páramos se alimentaban de la pureza de la tierra y el agua, el Áztar arrastraba el aliento fresco de los bosques que reverdecían y otorgaban sus frutos en cada ciclo solar, como un gesto de alabanza a la creación.
II
Las estaciones acontecían en un flujo de perfecto cordaje, la paz abarcaba los umbrales y se esparcía igual que esporas, germinando en vástagos de mansedumbre y quietud.  Hasta que el alma de los Dioses sucumbió bajo el tedio y la arrogancia: amparados por el poder del Ancestra modificaron el equilibrio de los Páramos, mezclaron los elementos vitales, y en su propia sangre implantaron el embrión de la ruina.
III
Poco después del nacimiento de las proles se multiplicaron las hordas, traían la estirpe del Ancestra y la codicia del arbitrio. Las Deidades se jactaban de su triunfo, obnubiladas en el delirio del júbilo no sospecharon la amenaza. Desceparon el equilibrio y la perfecta ordenanza de Azurath: la progenie trajo muerte y sedición, los Páramos se contaminaron y se invirtió el flujo de las estaciones.
IV
Las Deidades creadoras fueron acechadas por su propia creación: las bestias se alzaron entre sí, se alimentaron de los endebles, al tiempo que delimitaban su territorio. Luego ambicionaron la cabeza más alta, el poder absoluto entre los límenes de Azurath. Entonces los Dioses forjaron el quinto Páramo: en Arkha estarían a salvo, protegidos por la pureza del Ancestra que lograron salvar de la vorágine.
V
Toda criatura contaminada que intentó vulnerar el escudo de energía se deshizo en grumos de ceniza. En Arkha las Deidades Creadoras salvaron lo más puro de Azurath. Desde aquel instante allí esperan —confinadas al miedo y la soledad— a que la progenie nacida de sus índoles se extinga bajo el manto de la barbarie, o que el Ancestra encuentre el antiguo orden, de modo que sea posible restablecer el halo del viejo imperio, acomodar los ejes y descepar la culpa, el eco de los estertores que todavía flotan sobre el cielo herido de los Páramos.
Seudónimo: Lovecraft

domingo, 16 de febrero de 2020

4. DARWIN: EL MOMENTO PERFECTO NUNCA EXISTE. De Goba nock nock duraka



Un Pinus Kibitus frondoso y grande,
conocido como Kibito, iba a ser talado:
ocupaba dos de los cinco metros del patio
de la familia Martz.
Preocupado y temeroso decidió
hablar para que lo dejaran vivir con ellos
hasta que sus raíces estuvieran fuertes.
Sorprendidos, los Martz aceptaron;
al fin sólo le faltaban un par de años.

En agradecimiento el Kibito les propuso 
que pensaran en alguna actividad en la que él les ayudara.
Veloces los Martz le dijeron que les sería útil
en su pequeño negocio de mudanzas.

En poco tiempo el Kibito desarrollo ciertas habilidades
que posibilitaban que desempeñara sus labores con maestría:
alargaba sus ramas y, aprovechando la forma de ciempiés de sus hojas,
tomaba los muebles y objetos pequeños con gran facilidad.

Los Martz y el Kibito estaban contentos por la convivencia
y el vínculo que había entre ellos.
Sin embargo, una mañana fulgurante,
los Martz reprendieron cortantes al Kibito.

Los Martz construyeron en su patio una bodega del tamaño del Kibito:
dejó la pianola de un cliente "importante"
amarrada a una palma y se raspó de una esquina. 

Nos moldean nuestros sentidos, nos estructuran nuestras palabras.  
 Seudónimo: Goba nock nock duraka

3. PLEGARIA DESPLEGADA. De Demiurgo



Les resulta imposible lograr
la Ligazón Total del Elemento.
Algo no lo habilita,
tal vez
la insoportable levedad del alma.
Sin flaquear
sin claudicar ni amilanarse
al florecer en lontananza
los primeros albores color malva,
después de realizar
sus abluciones matinales,
los minúsculos alcaudelfos
emplearán
el último recurso
la esperanza final para su anhelo,
esa loca ilusión que aún alimentan.
Uno al lado del otro
flanco a flanco
levantarán
las desplumadas alas pálidas
al cielo,
alzándose
desde el cálido légamo inicial
que los aloja.
Acumulando voluntades
como un sólido bloque monolítico.
Intentarán elevarse hasta el Altísimo
que, en el añil, inmutable resplandece
insuflando su aliento
vital, fluido y gélido.
Clavados en el suelo
sublimándose en loas,
lamentaciones, súplicas...
asaltarán el alcázar del silencio
clamando su dolor para aplacar
la ira celestial
y así al fin alcanzar
la salvación
la calma...
Seudónimo: Demiurgo

martes, 11 de febrero de 2020

2. MUCHO MÁS EN CONTRA. De El Hijo De Los Hombres


¿Dónde viven los poetas como yo?;
cuando nací vivían en la suavidad que prestó sus alas
para traerme a la vida con una hermosura inédita,
la que no puede exhibirse en las fronteras derribadas.
No salí de las arenas limpias del Kollam
ni el Meenam tuvo que ver con el calendario de mi madre.
Deví no fue el Dios sobre mi cuna:
ÉL me había eliminado de los círculos
mucho antes que mi familia fuera desalojada.
Ningún código o sacrificio me alejó de agresiones,
siempre supe que sería castigado con una muerte dolorosa
si me negaba a aceptar esas condiciones.
Mi historia no apareció en De orbe novo decades,
dijeron que haber nacido fue una ofensa grave a Dios.

Las afirmaciones que alegué fueron consideradas erróneas.
"Si hubo nobleza en ti fue una nobleza miserable". Respondieron.
No pude evitar que vertieran las cenizas de otros
sobre mi cuerpo vivo todavía.
Los funcionarios me dieron esta prisión
cuando pude sostenerme sin ayudas;
dicen que soy la única causa pendiente.
No soy igual a nada conocido, mi realidad es otra;
la lista en la que estoy nunca será revelada.
En los boulevares, los discriminadores del ejército,
me impiden llegar a la otra esquina;
creen que no soy de esta civilización,
que más bien parezco un tabú.
Mi vida de poeta difícil, es como mi realidad,
limitada, discreta, clandestina, anónima.

Tengo la impresión de ser lo que Dios no ha podido crear.
La violencia, el odio, la venganza y la muerte viven persiguiéndome,
ellos no preguntan por los terremotos,
la lluvia, los asesinados o las inundaciones,
ellos preguntan por mí,
saben que no hay leyes que me protejan
y avisan a las demás criaturas
sobre las consecuencias de imitarme:
"No hacer contacto conmigo", es la palabra de orden.
Fui privado de mi origen étnico, de mi nacionalidad,
de mi condición socioeconómica;
me quitaron la salud, la edad, mi pasado,
la religión y mis pertenencias ancestrales.
No entiendo mi destino; no asesiné a nadie
sin embargo, como a un mal mayor,
las fuerzas en el poder insisten en negarme el acceso
a los puntos fronterizos;
aseguran que tienen la orden de impedir
que mis ideas sean divulgadas.
Seudónimo: El Hijo De Los Hombres