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domingo, 12 de febrero de 2012

116. ALGUNAS PALABRAS QUE DEBO OLVIDAR de Kael

116. ALGUNAS PALABRAS QUE DEBO OLVIDAR

Algunas palabras que debo olvidar
Son muchas y hieren como garras
Testigos de demencias e inhumanos agravios
Pecios inútiles del naufragio final
En un chip las grabé una por una
Y las lancé al espacio como quien lanza flores a una tumba
o cenizas al mar
Y allí fueron Mar, Océano y Río
No aquellos que viví, decadentes eriales
Sino aquellos Antiguos
Espuma que revienta en el azul
Las aguas de la Vida.
Y desterré también la tierra primigenia,
Roja, negra y marrón, la tierra tantas veces prometida
con su vasta extensión de sueños florecidos
y realidad podrida.
Hoy, a mi lado,
la metálica ausencia y el vacío
Lancé también el aire, el viento, el huracán, la brisa
Arcoíris y auroras
Colores que se extinguen
lejos de mí,
en esta soledad monocromática
Escancié finalmente los frutos, las flores y la hierba
Vida salvaje, en su mutilación desenfrenada
Savia que muere en ese punto gris
Planeta que navega abandonado,
Envenenado de ambiciones y olvidos
Hay otras más sutiles que veré envejecer
En este viaje eterno, sin retorno
Rodeado de otredad
Como un ave que vuela en un absurdo mar
Cargando el sufrimiento de una raza
Que intenta la imposible:
Desandar un camino de semillas aladas
y volver a empezar.

Seudónimo: Kael

114. ERA UN HOMBRE EXTRAÑO Y YO LO AMABA de Calibana

114. ERA UN HOMBRE EXTRAÑO Y YO LO AMABA

Era un hombre extraño y yo lo amaba.
Su cabello legendario era de fuego,
su rostro era horrible.
Su mirada era vieja y maligna
y su piel una áspera corteza.
Era como un demonio retorcido,
mostraba enormes colmillos
antes de besar,
me sometía con su negra sonrisa.
Cuando me amaba era obstinado,
no habían pausas, ni gruñidos,
solo el susurro de un loco
y pecaminoso vocabulario,
movimientos inimaginables
y un poder letal.
Lo encontré en un estanque
donde bailaban las moscas,
había algo deliberado en su fealdad,
algún hechizo, quizás.
Era un ser deforme, todopoderoso,
bloqueaba mi cordura y mi tiempo
con esas garras aguzadas.
Ya no está, se ha ido,
y mis manos vuelan buscando su  asimetría,
y mi lengua cuelga de la nada sin sus besos impíos, 
y mis pensamientos se arrastran y suplican
por su amor endemoniado.
Él se llevó todo lo que era,
me convirtió en oscuridad y lágrimas,
no quería perderlo y se fue…
sin llevarme al túnel materno,
sin poderlo matar.
Era un hombre extraño y yo lo amaba.
  
Seudónimo: Calibana

sábado, 11 de febrero de 2012

105. SOMBRAS ENTERRADAS de Cazador de Ángeles

105. SOMBRAS ENTERRADAS

Por pasajes oscuros
pensamientos que nunca fueron puros,
vuelan en el viento
a la noche tiento.

Tras hojas caídas
furias de iras,
¿serás tu quien me lo pida?
Abandonar mi alma a la deriva.

Dejo atrás lo natural,
me adentro en lo inexplicable
en el diablo, no fiable,
la luz se retira dando paso al callejón mortal.

Alas marchitas,
unidas a caballos ebrios,
ahorcándose en el dolor que no me quitas,
perversidades entre ellos, besándose en el suelo.

Las hadas caen cabizbajas
desnudas y borrachas,
los pintalabios se han mezclado
en la excitación de su piel que han hallado.

Son todos juegos sucios,
magos con corazón de ron
fantasmas sin perdón ni don,
sonidos y quejidos.

Sigo por el camino
piedras hechas de vino,
camas de linos
deshechas por decapitados unidos.

En las paredes se reflejan las sombras,
de colmillos y firmas de sangre,
buscan la felicidad en ya inexistentes obras,
poseen su bebida, que ahora se derrama sin vida.

Por los helados pinos,
aguardan bestias,
luna llena en las tinieblas frías
para convertirse en el fin de sus días.

Dragones mercenarios,
esclavos de la bebida,
tatuajes en su pecho
siempre están al acecho.

En el más profundo hielo,
aquel que tapa el lago,
se esconden sirenas esclavizadas
vendidas para los deseos de diferentes espadas.

Todo escalofriante
musa reinante,
lenguas angelicales,
vuelvo a tocar al ángel triunfante.

Seudónimo: Cazador de Ángeles

viernes, 10 de febrero de 2012

98. PIAFA Y RELINCHA EL BRUTO de Guy de Mont

98. PIAFA Y RELINCHA EL BRUTO

Piafa y relincha el bruto,
al frente, el bosque. Cansado,
en un claro desmonta el jinete
-gallardo y fuerte,
bello el rostro, orgulloso hijo
de antigua familia-
y se tiende en el esmeralda;
la esquiva luz del otoño
invita al sueño temprano,
y el joven, gustoso, duerme.
"¡Despierta!"
Oye un susurro en su oído
y al abrir los ojos, duda
que sea real lo que ve:
la más bella de las mujeres
clavando dos soles azules sobre el.
Quiere tocarla, no sin temer que se esfume
como el espejismo que simula.
Delicado, apoya su mano
en el nacarado hombro de la joven.
Ella sonríe, y el día es más hermoso ahora.
"¡Ven!"
Sin más, ella se levanta y corre
hacia el corazón de la negra arboleda
riendo -como lluvia que cae en primavera
parece su despreocupada risa-.
Él corre detrás, impulsado
por el deseo, por volver a tocar
esa tibia, pulsante piel;
sin preocuparse a dónde va,
sin recordar la vieja advertencia:
nunca penetres en lo profundo del bosque.
"¡Bésame!"
Ella para y suplica que se acerque,
en su mirada hay algo irresistible.
Él corre más rápido, pasan fugaces
podridos troncos de árboles centenarios.
Llega hasta ella, la abraza, la besa,
un beso profundo que inunda la boca
y los pulmones. Ella lo abraza también;
cada vez más atrapado en la belleza,
nota el joven su cuerpo fluir junto al de ella.
Como si se hundiera en la más profunda de las aguas...
La ninfa ríe orgullosa
y un joven sin vida -otro más, nunca aprenden-
flota en la charca.

Seudónimo: Guy de Mont

miércoles, 8 de febrero de 2012

91. POR MI ÚNICO DESEO de Belle

91. POR MI ÚNICO DESEO

"Por mi único deseo…"
(Inscripción en el tapiz franco- flamenco
"La dama y el unicornio").

Me habían comprado un unicornio.
Una espada.
La clarividencia.
Todo por una moneda de cobre
a la vieja mujer de los pastores.
Mi padre le entregó una oveja a cambio,
y ella le dio cada pedazo de la magia
de mi bestia:
un unicornio, una espada,
el miedo de saberlo todo.
En la desnudez de las playas amé a un pastor
por dos monedas de cobre
infinitas;
sin pensar en la bestia de un cuerno que gritaba
no, no, no,
y rugía sobre las rocas y la arena.
Mi cuerpo y el pastor
eran el silencio:
esquife de la noche.
Habíamos pagado
tres veces tres,
(nueve monedas de cobre)
a la Maga.
El unicornio lloraba entre mis muslos,
hundía su cuerno en mis sargazos,
pero yo amaba al pastor y no a la bestia
desde aquella mañana en que mi padre
me compró veintiséis años de vida
y toda aquella clarividencia innecesaria
por solo dos monedas de cobre,
tan viejas;
mueca de ese tiempo perdido
donde el unicornio hunde su cuerno entre mis piernas
y comienza a maldecirme,
silencioso.

Seudónimo: Belle

lunes, 6 de febrero de 2012

77. LA ADVERTENCIA de El Gato Morris

77. LA ADVERTENCIA

No mires las flores rojas,
dijo el pájaro en la noche lúgubre,
sacudiendo sus alas, mecidas por el viento gélido y húmedo.
No mires niña que perderás tus ojos,
al compás retumbante de tus pasos presurosos y aterrados,
que pretenden escapar del destino que te sigue ávido…

Él está llegando detrás de ti,
con sus manos exangües y cadavéricas,
hambrientas y ansiosas de tu carne y tu niñez.
Él buscará bajo tus pliegues,
todos tus secretos, tus anhelos y tus terrores,
los hará suyos y se alimentará de ti como siempre hace…

No te preocupes ave de mal agüero,
respondió ella sin dejar el paso presuroso,
me alcanzará pero soy solo un señuelo, un engaño.
Extenderá sus manos angulosas y frías,
buscará entre mis pliegues mi cuerpo menudo
y solo hallará, sin duda alguna, su destino…

Pero él te consumirá, te devorará entera,
con las terribles ansias de su hambre ancestral,
satisfaciendo ese instinto sobrenatural que lo corroe…
No lo hará ave negra, sedienta de horrores,
yo lo consumiré cuando me alcance y lo haré mío,
porque la muerte siempre recupera lo que es suyo…

El ave vio cómo el ser descarnado llegaba a su presa
y ésta se volvía, abrazaba a su perseguidor, lo engullía
y con los labios mojado con fluidos y saliva, miraba alrededor.
No pudo alzar el vuelo, atenazado por las garras
y examinado por aquellos ojos ya rojos y fríos,
que observaban ávidos, como la vida fluía en su interior…

No vio, luego del festín sangriento y tortuoso,
la conversión del monstruo en una niña linda,
no vio la expresión y la sonrisa, esperando al siguiente horror…

Seudónimo: El Gato Morris

viernes, 3 de febrero de 2012

64. CÉLEBRE HEREJÍA DE UNA MARIONETA AZUL de A. Percie

64. CÉLEBRE HEREJÍA DE UNA MARIONETA AZUL

Yo era en el montón de marionetas del circo
una más manejada por los hilos aquellos.
Yo iba del armario a la función de las cinco
repitiendo un discurso diseñado por ellos.

Y cuando digo ellos no me importan sus nombres,
los dueños van cambiando de nombres en el tiempo:
mas son las mismas manos y son los mismos hombres
los que ajustan los hilos y dan los movimientos.

En la noche, guardado, me moría de miedo,
sepultado en la sombra, condenado a ese estante,
escuchaba a los grillos que decían sus versos
cultivando el silencio con su grito bramante.

Y en el día volvía a los mismos ensayos:
por luces de escenario me cambiaban el sol,
y en lugar de la luna repartiendo sus rayos
me daban ese armario de estantes de cartón.

A veces me dolía la humedad en el cuerpo,
se opacaba mi brillo, y me enviaban a un baúl
donde al día siguiente limpiaban su vergüenza:
por tapar mis heridas me pintaban de azul.

Desde entonces pasaron no sé cuántos milenios,
no sé cuántas mentiras, no sé cuántas banderas,
no sé cuantas hogueras que llevaron los sueños,
no sé cuántas verdades tachadas por quimeras.

Sólo sé que una noche mientras todo dormía
contemplé lo infinito de mis manos abiertas,
extendí cada dedo, separé cada hilo,
los corté con la astilla de mis lágrimas muertas.

Esa noche mis manos se llenaron de sangre,
y mis piernas de viento, y mis labios de grito,
y fui niño, o fui hombre con los ojos en alto,
y escapé para siempre de ese armario maldito.

Esa noche me fui por las calles de cien barrios
y brindé con los hombres de cien bares inmundos,
y me fui con los grillos de cien ríos, y campos
por fundirme en abrazos con los libres del mundo.

Y fui libre. No tuve más hilos ni discursos,
sólo versos cantados por el día en la flor,
sólo soles y lunas y blandos firmamentos
y enterré con mis manos a los muertos de amor.

Nada tengo y soy nada. Me condena la ley.
Pero voy por los mares detrás de las sirenas.
Y me río de aquellos que se inclinan a un rey,
porque soy como un ave que acaricia y que vuela.

Y me río de aquellos que repiten discursos
y que esperan al hada madrina que los salve,
porque yo con mis manos más pequeñas que el trigo
fui más libre que el viento sin rumbo de los mares.

Seudónimo: A. Percie

viernes, 27 de enero de 2012

46. LA SIESTA de CANCHO Í

46. LA SIESTA

El Pombero aparece como sombra de árbol,
los pájaros vuelan dormidos,
los huevos se quiebran,
los nidos se deshacen como lágrimas.

El gigante grisáceo azul
se convierte en lámina de vidrio, 
en el espejo cósmico de lo insondable,
ventanal divino,
estrellado, brillante y fugaz
tal cual como mis sueños
pequeños dibujitos de crayón bajo el rocío.

¡Corre niño!
¡Corre!
¡Corre niño!
¡Niño!
¡Corre, corre!
¡Deja que del pájaro
se alimenten las hormigas!

¡Junta de la tierra tus semillas,
préndete a tu horqueta y huye!
¡Que no quede rastro!
¡Que el viento recoja tus huellas!

Un puñado de guayabas amarillas y verdes
acarrea en una bolsa,
en la que también viajan
bolitas de vidrio rojas y azules
marmoladas y cristalinas
cocos de todas las edades.

¡Yo soy el niño
que no le teme al Pombero
por eso canto y silbo
en esta siesta
como se me da la gana!

¡Que aparezca en este tacuaral
si es valiente!
que aparezca en este bananal
si se atreve
que aparezca en este maizal
si puede!

¡A la puerta de su covacha dejo
tabaco orinado
y picaflores muertos!

Seudónimo:  CANCHO Í

jueves, 26 de enero de 2012

45. INTROSPECCIÓN de Instinto profano

45. INTROSPECCIÓN

Quítame los sueños, y regálame tus oídos
Atribula la existencia de los hombres sin ojos.
Cubre en llanto y oscuridad las ciudades 
Apocadas por miedos irracionales. 

Abrázame fuerte, que en el mundo siento 
Seniles desolaciones de vidas en conato; 
Las lágrimas brotan como hieráticas 
Mentiras del ápice de vidas perdidas. 

Griten y alcen las voces en compasión, 
Pues, el desasosiego en el silencio 
Aflige la bonanza de los pensamientos. 

La muerte avante en la desolación; 
Perdió en lo verosímil el juicio 
De sus propias depravaciones y miedos.

Seudónimo: Instinto profano

domingo, 15 de enero de 2012

33. LA IMAGEN DEL ÚLTIMO SER HUMANO de Pseudoagibílibus

33. LA IMAGEN DEL ÚLTIMO SER HUMANO

Como un cometa titilante que navega
la esperanza va prendida de su quilla,
propulsión espacial para una nave
que en la inmensidad del cosmos se replica.
Es viaje galáctico inseguro,
existencia en bucle de eternidad,
batalla contra la entropía
 y  mensaje que socava voluntad.
Mar de enigmas en polvo remansado,
ignota dimensión y distopía,
solo la mente viaja hacia el pasado
como memoria furtiva que se exilia.
Ojos metálicos y manos articuladas,
rutina de diseño, chip vital,
eugenesia, secuencia temporal,
nebulosa de sueños  recreada.
¿Quién huye en vano intento
sellando un minuto ya quebrado?
Es un espectador anárquico de vida,
una foto sideral en el pasado,
un hálito de fisión desintegrado,
apariencia y misterio  que camina....
Es…
la imagen del último ser humano.

Seudónimo: Pseudoagibílibus

sábado, 14 de enero de 2012

30. PROFECÍAS DE HECHICERA de Eureni VonLeich

30.  Profecías de Hechicera

No he venido anhelante por la luz que se apaga,
entre rosas marchitas que a mi vera he dejado.
No he venido sin sangre en mis manos de maga
de los mil corazones que en vida he desojado.

Quien viera mi camino, nunca ha sido piadoso.
Con manos que se arrastran, inicuas tras mi ser;
Esperando en la meta, con deseo silencioso, 
el día destinado de poderme perder.

Nunca verán la sombra o el cayado de endrino…
Mientras gotas de cielo cabalgan a mi par.
Y esas cartas que guardo, marcadas del destino,
afanes como el suyo nunca van a alumbrar

Esa luz moribunda no ha de marcar mi duelo.
¿Qué importa si la tierra se llega a oscurecer?
Volviendo por mi senda, como paloma en vuelo…
La maga con sus cantos se va a desvanecer

La capa está extendida, en esta bruma incierta,
y el libro de conjuros se ha vuelto a emborronar.
La página esta en blanco, la noche está desierta
La pluma espera lista, si la quieres tomar.  

Seudónimo: Eureni VonLeich

viernes, 13 de enero de 2012

29. EL EDEN DE LOS GUERREROS de Vix

29. EL EDEN DE LOS GUERREROS

Llega tu hora viejo Rey Ogro.
Cuan grande fuiste antaño.
Más hoy no caerás solo.
Por que aun hoy.
Caminas sobre los cuerpos de tus víctimas.
Mira el miedo en sus ojos.
Que pocos de ellos te verán caer.
Tu enorme y mugrienta hoz sigue firme.
Cada uno de tus agónicos movimientos.
Significan ataúdes para los héroes.

Hoy golpeas más fuerte.
La fuerza te la da tu furia, tu ira.
De saber que eres el último de los tuyos.
El último de los que hablan.

Cuando tus rodillas se hinquen entre tu sangre.
Cuando no puedas soportar tu propio peso.
Tu raza no será nada.
Solo serán presa de cazadores.
Solo serán patéticas criaturas babeantes.

Te vi nacer mi viejo Rey Ogro.
Rodeado de sangre.
Y te veré morir.
Rodeado de sangre.

Se que te duele.
Se que son muchos.
Y que estás cansado.
Pero aguanta un poco más mi viejo Rey Ogro.
Solo unas horas.
Y verás nacer al sol entre las montañas.
Oirás de nuevo el piar de los pájaros.
Verás el reflejo de la escarcha en los árboles.
Y yo, tu fiel sombra, podré estar contigo.
A tus pies.
Podré sufrir tu dolor.
Podré morir contigo.

Mira
Ya asoma tu sol en el horizonte.
Que me hace brotar de tus cansados pies.
Y alargarme como un manto.
Cubriendo a aquellos que no te vieron morir.

Mira
Ya asoma la traicionera lanza entre tu pecho.
Que hace brotar tu sangre y la mía.
Esparciéndola como un manto.
Que cubre a los que no te vencieron.

Ya es la hora mi viejo Rey Ogro.
Sabes que para ti no hay cielo
Que para mí no hay infierno
Para nosotros crearon el edén de los guerreros.

Seudónimo: Vix

miércoles, 11 de enero de 2012

25. 火龙 - Huǒ lóng* de Electra Sword

25.  - Huǒ lóng*

Mi ropa oscura hecha jirones
y mi cara sucia, atravesada
por los surcos de las lágrimas
acompañan a este cuerpo apaleado
dolorido hasta lo más infinito del alma

Cubierta completamente por las cenizas
caliente aún mi piel por las brasas
Intento recobrar la consciencia perdida
entre la crueldad de las llamas
de la hoguera que abrasó mis entrañas

Bruscamente despierto y respiro de forma tan profunda
que mis pulmones se tornan negros como el carbón
Mi corazón comienza a contraerse y a dilatarse rítmicamente
pero su función carece de sentido alguno porque ya
no queda ni una gota de sangre en el laberinto de mis venas

Muevo las finas falanges de mis dedos
recubiertas aún por algún pedazo de carne
y lentamente arranco los calcinados papiros
que un día fueron mis parpados cerrados
para que las cuencas vacías de mis ojos me guíen

Me alzo segura sobre los restos
resurjo de mis propias cenizas
casi sin cuerpo pero con toda mi alma
y con la fuerza siempre infinita del
Dragón de Fuego* que todo lo guarda

Seudónimo: Electra Sword

jueves, 5 de enero de 2012

20. GOTERAS de EL TECHISTA

20. GOTERAS

Persistente fue la gota
que dibujó en su techo,
manchando de húmedos
el perfil de un ciervo
Podría ser un pez
o impávida serpiente
Ojo de mente en fuga
hacia un ver de alucinante 
Ánima de agua que se hace tinta
Para descascarar delirios en el cielo
Diseñar entre hongos el miedo         
Un atar de monstruos y cabos sueltos    
       
Para algunos...
Sólo son manchas
Devenir de caños rotos
O lluvia metida en grieta
Gotera...
Brote de mezcla calcárea
que salpica pintura y cae blanca
Nieve caspa que denuncia dejadez  

El ve allí un cuervo
Lo imagina en vuelo...
Libre del contorno delineado
Ataca...  
En sus garras lleva...
sus ojos perplejos
Pupilas y lágrimas
tuertas de miedo. 
Harto de ser mancha
Huye de la piedra, libre
Se eleva
Busca otros techos rotos
Otras burbujas de agua...
Otras goteras...
Para ensuciar sus plumas
con moho... de negro
Salirse por lo húmedo
ave y rapaz...
Fundirse en la percepción                                                          
de alguien que lo invente...
Cuervo y salvaje
Al acecho estará de otros ojos fijos
que atrevidos sostengan la mirada
Hasta el final                                       

Seudónimo: EL TECHISTA

domingo, 1 de enero de 2012

16. NAVEGANTE EN MUNDO ANILLO de Natasha Fly

16. NAVEGANTE EN  MUNDO ANILLO
  
Cierro unos ojos cableados.

Flotando en los mares de la inconsciencia
 aguarda el titiritero,
—fiel guardián del portal—.

Reclama. Ordena.
Exige servilismo
en  su  guarida de cíclopes sangrantes
carentes de electricidad.

Amparado en las murallas
de mi propia crucifixión
rehúso,
intentando ahuyentar así,
el eje de mi destino.

Abro unos ojos cableados.

Sumido en las brumas del placer,
las lenguas bífidas de los recuerdos
me muestran,
tu nombre en llamas.

Seudónimo: NATASHA  FLY

jueves, 29 de diciembre de 2011

15. SYRELEINE de Artífice de Sueños

15. SYRELEINE


I
¿Acaso no recuerdo su voz en el viento?
¡Syreleine a veces llegó a ser huracán!
Titanes y magos la guiaron desde antes
en el reino signado por arcano fascinador,
cuyas tierras con duendes fantasmales
añoran su encanto heroico y marcial.
Con belleza mítica y dulzura sin par,
engastó el áureo lirio de los héroes
en esta coraza poética de gran soñador.
Fieros contendores al desamor invocaron,
y lloraron a lo lejos cítaras y laudes.
II
Aún huelo a país lejano de historia rara,
donde olvidan a los que no lucharon,
y solo enaltecen lo invencible o formidable.
Sus templos conocen esta pluma guerrera
que rindió demonios, arpías y eunucos;
prole del miedo, hostiles a la hermosura.
No sé cuantos afilaron sus lenguas y puñales
jurando sumisión al hermético yugo.
Mi lira combatiente alzó tonos libertarios,
en medio del tronar de conjuros malignos,
y Syreleine coronó con besos mi espada.
III
En la tormenta enemiga flameó mi bandera,
 prueba irrefutable del aire tenaz y libre,
mientras exorcismos deslumbraron tinieblas,
conturbando embozados del opio e incienso.
Almas que cebaron con sangre sus cirios
bajo agüeros de mágica cruz  jeroglífica,
buscaron profanar el secreto de la rosa
en sahumados conventículos nigromantes,
entonces la Luna invernal se vistió de luto
para llorar con la tristeza de la noche;
entonces Syreleine se consagró a la vida.
IV
Espinas indignas herían  las formas del cariño,
deseando alcanzar el clímax que desahucia.
Entre aquelarres al Bafomet de los poseídos,
incendiaron sin reparos los sacros pendones.
La desdicha merodeaba pechos y campos,
pero lo glorioso prorrumpió en la contienda,
borrando de golpe los alaridos y mofas.
Con su mirar celeste puesto en libertad,
Syreleine derrumbó al destino de fatalidades,
para ganar el lindo vergel de amor sin fin;
!lejos del embrujo y con paso de vencedores!

Seudónimo: Artífice de Sueños